"SOMOS LO QUE COMEMOS: UN EXPERIMENTO CON GEMELOS", LA DEMOSTRACIÓN DE LOS BENEFICIOS DE LA DIETA VEGETARIANA

Llevo un tiempo desatendiendo uno de los temas transversales más recurrentes de mi nueva vida, el de la nutrición y el cuidado de la salud, después de varios libros leídos, auténticos referentes para mí, ver documentación en Internet incluyendo contenido audiovisual, ya me hice con una sólida base para afrontar una parte nada desdeñable de nuestra existencia como es la de la alimentación.

No sé dónde lo he leído pero sí que se escucha con cierta habitualidad que hay que medicarse con la alimentación, y dándole la vuelta a esto, no es baladí pensar que muchos de los males de salud que le acaecen a los seres humanos son fruto de una deficiente elección de lo que comemos.

Detrás de muchos infartos, accidentes cardiovasculares, enfermedades intestinales, problemas respiratorios, cánceres, incluso el fatídico Alzheimer…, hay claramente una correlación con una incorrecta alimentación a lo largo de muchos años. No lo digo yo, hay un montón de estudios científicos que lo avalan.

Últimamente se ha puesto de moda el concepto de los «ultraprocesados», ha llegado tarde pero ha llegado, no porque no existieran para la sociedad occidental desde hace muchísimos años, sino porque bajo ese nombre se esconde toda una industria de la alimentación que está haciendo daño a nuestra salud, que son un poderoso lobby, y que muchos países están empezando a poner coto a estos productos aunque ciertamente todavía de una manera muy tibia.

Tenía ganas de ver esta serie «Somos lo que comemos: Un experimento con gemelos», de Netflix, después de haber visto hace como un par de años otra, creo que también de Netflix, y que fue muy inspiradora para mí, otra titulada «Vivir 100 años: Los secretos de las zonas azules». Me parecen interesantes estas propuestas divulgativas de las grandes plataformas de contenido audiovisual porque llegan a mucha gente, y con que impacte aunque sea un poco en parte del público que las visiona ya habrá cumplido cierta función humanitaria.

Sin duda que somos lo que comemos, incluso recuerdo que hace muchos años leí acerca de algunos estudios, estos no creo que sean tan científicos, que afirmaban que las dietas carnívoras proporcionaban más agresividad a quien las abanderaba que las vegetarianas, que provocaban cierta paz interior en las personas de ese grupo. Lo que sí es cierto es que una persona obesa, por regla general, tiene una mala alimentación excesivamente dependiente de la carne, de ultraprocesados y de bollería industrial; y dentro de las personas delgadas o con normopeso encontraremos más ejemplos de dietas herbívoras y flexitarianas.

El enfoque de la serie tiene una parte científica que casi es la excusa para presentarnos un fin pedagógico. Se trata de hacer un experimento con gemelos, que son genéticamente iguales, y durante ocho semanas, son cuatro capítulos, a uno/a de ellos/as se le proporciona una dieta omnívora y el/la otro/a recibirá una dieta vegana. En principio se les va facilitando la comida a cada uno de ellos para posteriormente darles libertad para cocinar pero siempre siguiendo cada cual la dieta asignada. Tanto al principio, desarrollo y final del experimento se llevan a cabo pruebas físicas y controles médicos de todo tipo.

Mientras todo eso ocurre esta serie nos ilustra con todo un catálogo acerca de los grandes problemas que aquejan al ser humano moderno como consecuencia de una mala alimentación y de unos hábitos a este respecto profundamente mejorables. Se asalta a las grandes corporaciones alimentarias, especialmente las dedicadas a producción de carne y ultraprocesados, incluso también a la pesca de piscifactoría, con pescados alimentados de forma muy artificial, engordados de forma compulsiva y hacinados en espacios limitados donde se nutren incluso con sus propias heces; algo que es extrapolable a las granjas avícolas, porcinas o bovinas, con animales que malviven para alimentar a buena parte de la humanidad.

Es, ciertamente, este proyecto todo un alegato a favor de la comida vegetariana, más exactamente, sin llegar a entrar en el fundamentalismo, no defiende que todos nos convirtamos en veganos o vegetarianos, sino que hemos de dejar de consumir tanta carne y enfocar cada vez nuestras dietas hacia opciones no prioritariamente carnívoras. Porque, por otra parte, si pensamos en los problemas de los gases de efecto invernadero también abrimos un melón de considerables proporciones.

La serie está producida en Estados Unidos y es un claro ejemplo desde hace décadas como modelo de país con malos hábitos de alimentación, donde está más que implantada en la sociedad la comida basura y las cadenas de restauración de comida rápida; como país desarrollado que es marca la pauta de otros muchos países occidentales o con un nivel de vida medio y alto, y es que las personas más obesas son aquellas con menos recursos, no ya solo por su menor educación, sino porque a día de hoy comer ultraprocesados es más barato y más cómodo que comprar verduras, fruta, cereales integrales…

Hay interesantes ejemplos de negocios presentes en la serie y puestos como ejemplo que se han reinventado como el de un granjero avícola que harto de ver cómo tenía que recoger pollitos muertos cada día de sus instalaciones, pisoteados por sus congéneres, o eliminar a otros con malformaciones, y sufriendo por cada uno de ellos, porque los animales son seres con sentimientos, decidió modificar su negocio para producir setas. O el célebre restaurante neoyorquino de tres estrellas Michelin Eleven Madison Park que decidió en exclusiva poner platos vegetarianos, y triunfó. Y también, por citar otro caso paradigmático el de una empresaria que se dedicó a hacer quesos veganos que nada tienen que envidiar en sabor y textura a los hechos de leche.

El acceso a alimentos no cárnicos es todo un reto, lo he dicho ya varias veces en esta bitácora, si viajas por ahí y quieres comer siguiendo tu dieta a veces debes prescindir de comer en restaurantes y bares, porque no hay opciones que se adapten a tus necesidades. Mi madre ha estado unos días en un hospital público y nadie le preguntó si quería una dieta vegetariana, no sé si es posible, en todo caso el menú no era sano, en comida y cena la base era normalmente carne, también algún ultraprocesado, el pan blanco blanquísimo, algo de verdura en un papel secundario y eché de menos platos de legumbres que tan nutritivos son.

El experimento se salda con datos que no sorprenden a nadie porque no hay color, es más sana una dieta vegetariana que una omnívora; aun así hay que subrayar que la dieta omnívora prescrita también estaba diseñada como sana, aunque con presencia de carne. Lo que tal vez sorprendió al equipo multidisciplinar fue que en tan solo ocho semanas los resultados y las diferencias entre ambos grupos ya eran tangibles en cuanto a pérdida de peso, ganancia de músculo (tenían que hacer ejercicio todos los días), reducción de colesterol…, pero también otros aspectos mucho más profundos, técnicos y menos tangibles como el alargamiento de los telómeros lo que es clave para envejecer más tarde y en mejores condiciones, o la nada prescindible puerta que se abre una vida sexual más plena y placentera (los hermanos vegetarianos se excitaban más y mejor).

En definitiva una serie que merece mucho la pena visionar si uno quiere cambiar o apuntalar sus conceptos de nutrición, así como para intentar ser crítico con las políticas actuales de consumo. Si no estás dispuesto a moverte un ápice de tu situación actual y estás cómodo/a con tu vida, esta no es tu serie, no pierdas el tiempo.

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