viernes, 19 de marzo de 2010

"CREMATORIO", DE RAFAEL CHIRBES

Siempre que nos enfrentamos a un libro del que contamos con escasos referentes, tenemos la incertidumbre de cómo será, si nos gustará y, en consonancia con esto último, si nos va a durar mucho, si nos vamos a “beber” las páginas, o por el contrario, será un pestiño insufrible que va a decorar nuestra mesita de noche durante meses y meses.

Este libro que traigo a colación me llamó la atención desde el principio ya que tenía el marchamo de calidad del Premio Nacional de la Crítica de 2007. Y con esta premisa me apresté a devorarlo, aunque finalmente me ha decepcionado en parte.

Lo que sorprende al poco de empezar las primeras páginas es que no es una novela al uso, o más bien, ni siquiera es una novela. Rafael Chirbes con un dominio absoluto del lenguaje nos adentra en el mundo imperfecto de la especie humana.

Alrededor de la muerte de Matías Bertomeu surgen las miserias de sus familiares y de todo un círculo de influencias que retratan sus vidas llenas de fracasos, inseguridades, hipocresías...

Los personajes, en primera persona, van narrando su ciclo vital y en él ponen de relieve la mezquindad, cuando no el egoísmo del ser humano. Chirbes sobre todo nos muestra una sociedad actual, acomodaticia, que vive en el lujo externo y en la pobreza interior más absoluta.

El libro en sí es un ejemplo de novela de vanguardia. No existen los puntos y aparte, salvo al final de cada larguísimo capítulo. En este sentido, a este modo de escritura, le achaco una cierta falta de hábito por parte del lector, lo que implicará que a veces incurra en una pérdida del hilo conductor, aunque no sea una novela y sí más bien un ensayo.

La obra, por tanto, carece de una continuidad temporal o cronológica y, en mi opinión, es demasiado larga. Salvo el comienzo y el final donde se adivina una trama y un desenlace, las amplísimas páginas centrales son un ir y venir de personajes mostrando sus inmundicias, a veces de forma inconexa lo que hace que la lectura se vuelva compleja, cuando no pesada.

Es un libro para leer a ratos, porque bien es cierto que cada ejercicio reflexivo de los personajes, nos evoca muchas facetas de nuestra vida, nos invita a pensar y a meditar acerca de nuestro papel en nuestro mundo.

Crematorio nos traslada un mensaje último, quizá el único y más importante, y es que al final somos cenizas, y que después de todo, lo que hagamos de bien en esta existencia terrena quedará como legado; si hemos sembrado cizaña, no seremos nada, caeremos en el más rotundo olvido, sólo cenizas.

2 comentarios:

María dijo...

Estimado Pedro,

Acabo de terminar "Crematorio".

Llego a tu página web casualmente intentando encontrar una aclaración al final de la novela. He disfrutado de su lectura por las reflexiones que recoge y por escritura excepcional de Chirbes. Pero me he quedado con una gran incertidumbre sobre el final.

(Aviso a quién no la haya leído que ahora voy a destripar un poco del final!)….

¿Cómo murió Matías?! ¿Fue su madre? Cuando el personaje de Rubén Bertomeu dice que estuvo 9 meses en un útero pero no tuvo una madre que le llevase de la mano….¿se refiere a que se siente como el hijo no querido? ¿Matías era el hijo predilecto pero por alguna razón su madre le ayuda a morir?

Estoy muy confundida respecto al final de la novela (últimas 2 hojas) y me encantaría que compartieses conmigo tu parecer.

Te lo agradezco de antemano!
Maria

Pedro Manuel Martos Jódar dijo...

Lamento no poder ayudarte, soy de los que intenta leer los libros que empieza, y este fue de los más soporíferos que ha caído en mis manos en los últimos tiempos.

Amén de que hace tiempo que lo leí, recuerdo que lo hice a ratos por lo densa y enmarañada que era la trama. No puedo aclararte las dudas que comentas.