domingo, 11 de abril de 2010

EL BÉISBOL, UN DEPORTE "A SU MANERA"


Pues sí, el tiíllo ese de la foto es el menda que suscribe, con pinta de yanqui un tanto afeminado (por eso del pelo rubio oxigenado), y es que como bien recordaba mi amigo Andy Pollock, ahí tenía todos los ingredientes para ser un estadounidense medio: sentado en una grada de un campo de béisbol, con un buen asiento, guante reglamentario en la mano izquierda y palomitas de maíz en la derecha, no me faltaba nada más que la gorra, pero es que eso no comulga conmigo. Lo del National Geografic es una simpática broma que me he inventado.

Aquello fue en junio de 1994, ya ha llovido desde entonces, pero me llevé un gratísimo recuerdo de mi estancia en EE.UU., uno de ellos el poder asistir a un partido oficial de la Major League Baseball (MLB), que al igual que ocurre con la NBA es como el Campeonato del Mundo oficioso de clubes. Y es que en este país se concentra la mayor cantidad de estrellas de béisbol del mundo; es más, la aspiración de los mejores jugadores de otras ligas nacionales con tradición en este deporte, es jugar en la MLB.

Pues ahí estaba yo, en el estadio Comiskey Park, sede de los Chicago White Sox, que enfrentaba a este en un partido de la fase regular ante Florida Marlins, sentado en una buena zona, eso me dijo Andy, concretamente tras la zona de bateo; y era buena porque los bateadores fallaban muchas bolas que rozaban el bate y salían disparadas hacia atrás, una red protegía las que iban a baja altura, pero había algunas que se iban altas, describían una parábola y caían mansamente en las gradas donde los aficionados luchaban por atraparlas. Lo gracioso de aquel partido es que una bola cayó muy cerca de mi sitio, me puse un poco nervioso y al final la cogió uno que estaba dos o tres asientos a mi derecha. Andy me dijo que, a buen seguro, habría salido en la retransmisión de televisión intentado trincar la bola.

Eso de ver un partido de béisbol era un auténtico festival, me consta que aún sigue siéndolo. Los partidos de este deporte pueden ser larguísimos, de más de cuatro horas, sobre todo porque hay muchas pausas, muchos tiempos muertos y porque no hay limitaciones de tiempo, por lo que se pueden eternizar. Por eso, los aficionados necesitan entretenimientos extra, aparte de comer palomitas y helados que los vendedores ofrecen sin parar en las gradas, en la parte alta del estadio y rodeando prácticamente todo el campo de juego hay una oferta fabulosa: comercios, restaurantes de todo tipo, salas de juegos... De hecho, a lo largo del encuentro daba la ligera impresión de que el campo estaba con media entrada o menos, y en uno de esos largos y repetidos intervalos subimos a visitar esa zona, y claro ¡había más gente arriba que viendo el partido!, una marea de personas comprando, comiendo, jugando..., todo un espectáculo al más puro estilo yanqui.

Las reglas del béisbol son relativamente simples y te haces con rapidez a la mecánica de juego. Me sorprendía ante todo el protocolo y la parafernalia que tenían todos los jugadores, y especialmente el hábito de mascar chicle o tabaco, o comer pipas, y el no muy salubre vicio de escupir. Aquí escupe todo el mundo, el entrenador, el bateador, los receptores, todos y sin parar; bueno, todos no, los jugadores asiáticos no.

Sí, porque otro de los distintivos del béisbol mundial, es que en determinadas zonas de nuestro planeta se vive con una pasión desmedida y en otras es un deporte más o simplemente no tiene implantación. En la MLB hay una auténtica legión de jugadores hispanos, fundamentalmente de Cuba, Rep. Dominicana, Venezuela, Panamá, Puerto Rico y México y, por otro lado, tenemos los asiáticos, comandados por japoneses, surcoreanos y taiwaneses. El nivel en Japón es muy elevado y, de hecho, el jugador más valioso de la temporada pasada en la MLB fue el nipón Hideki Matsui. El béisbol es un deporte que se compenetra con el espíritu caribeño, largos ratos de espera y tranquilidad salpicados con momentos puntuales de activación, nerviosismo y frenesí, donde los artistas bailan un auténtico merengue con el palo, la bola o el guante.

Lo de los escupitinajos, lo de que asistir a un partido de béisbol es una forma de pasar el rato, la extensa duración de los mismos, la procedencia exótica de los jugadores, hacen que el béisbol sea un deporte “a su manera”.

Por cierto, hace apenas una semana que ha comenzado la MLB y la duda está en saber si un clásico como los New York Yankees que seguro que hemos oído alguna vez, revalidará el título. En España tenemos un liga muy modesta pero no exenta de rivalidad; y precisamente esta temporada puede terminar el dominio del último lustro de los Marlins de Puerto de la Cruz (Tenerife), superados en este inicio liguero por C.B. Sant Boi y ¿cómo no?, por el F.C. Barcelona.

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