lunes, 14 de febrero de 2011

SUMO, UN DEPORTE DE DIOSES (II)

Me impuse hace ya un año en este blog, hablar sobre uno de los deportes que más me apasionan, el sumo; y tengo la intención de escribir cada año (si es que esta bitácora perdura por los siglos de los siglos) sobre la actualidad de esta disciplina de lucha japonesa.

Así que aquí toca la ración de 2011, y no puede ser más oportuna esta entrada porque como buen deporte de masas que se precie, obviamente sólo en Japón, trasciende más lo que ocurre fuera de los recintos que lo estrictamente deportivo. Y la noticia que es plena actualidad en el país asiático, no puede ser más rotunda, y es que el Torneo Oficial de marzo (uno de los seis torneos oficiales que hay en el año), el Haru Basho, tradicional Torneo de primavera, ha sido suspendido porque se ha destapado una trama de combates amañados, de consecuencias incalculables. De hecho, no se había suspendido un torneo oficial desde el final de la 2ª Guerra Mundial y, por tanto, estamos ante la crisis, me atrevería a decir, más importante en la historia del sumo.

Parece que mi fervor y seguimiento va en proporción inversa al interés que tiene en la nación nipona; demasiados asuntos turbios están echando abajo este deporte milenario. Lo curioso es que todo este torrente de malas noticias que ahora comentaré está en franca contraposición con lo que ocurre en la arena, en el dohyo, donde sólo hay una noticia, y una gran noticia, el dominio abrumado del número 1 en el ranking, el yokozuna mongol Hakuho (cuyo nombre real es Davaajargal Mönkhbat, pues todos los luchadores toman nombres de guerra cuando se inician en el sumo),

Voy a empezar por lo deportivo, pues justo es reconocer que ante la apatía de la afición japonesa que asiste cada vez con menos interés a los torneos, fundamentalmente porque no sale ninguna gran figura nacional, ya que ahora los mejores en el ranking son casi todos foráneos; surge la rutilante estrella de Hakuho, que tras la retirada del anterior yokozuna Asashoryu, también mongol (al que le hicieron retirarse por su indisciplina y sus repetidos incidentes extradeportivos), está ejerciendo una especie de imperio sobre el sumo, con un dominio brutal, abrumador, incontestable.

Estoy pensando que será difícil en cualquier disciplina deportiva que exista, tal dominio y tal diferencia con respecto a sus competidores que la que está operando actualmente en el sumo; quizá algún deporte minoritario que desconozco, pero ahora cuando exponga sus números se apreciará que nadie hace sombra ni de cerca al gran Hakuho.

He querido acercar la figura de Hakuho, iniciando esta entrada con una foto en la que reconocemos el familiar semblante de Rafa Nadal. La foto es del Torneo de tenis de Tokio celebrado el pasado mes de octubre de 2010, el otro tenista es el canadiense Milos Raonic. Desde luego, ni siquiera Rafa Nadal al que todos queremos mucho, que con Federer pugna por el cetro del tenis, ni el F.C. Barcelona de fútbol, que alguna vez pierde o empata, ni cualquier club deportivo o deportista individual pueden presentar los registros del sumotori mongol.

Hakuho lleva seis torneos seguidos ganando, en total dieciocho yushos (torneos) en su carrera, con el dominio que tiene y su juventud, apenas tiene veinticinco años, está en disposición de batir todos los récords de este deporte. La última vez que perdió un torneo, hace más de un año, dobló ante el otro yokozuna ya retirado y al que ya he nombrado antes, Asashoryu.

En el transcurso de esos seis torneos consecutivos ganando, hizo un total de noventa combates, perdiendo sólo dos (ambos ante Kisenosato, el eterno aspirante japonés a ser estrella que nunca parece llegar por su irregularidad); en esa primera derrota se quedó a las puertas de batir el récord de combates seguidos ganando que era sesenta y nueve y él hizo sesenta y tres; batirá el de torneos seguidos ganando y salvo que haya una hecatombe o que surja un fuera de serie que por ahora no se divisa, superará el récord de victorias en torneos, pues la cima está en treinta y dos, y le quedan catorce, con la carrera que lleva en apenas tres años lo tendría liquidado.

En fin, esto es lo bueno del sumo y que luego los luchadores que están por debajo también tienen sus cuitas, sus chanzas, sus expectativas, sus ilusiones..., o al menos es lo que yo pensaba hasta ahora, porque esa gran noticia que ha convulsionado este deporte, hace peligrar la honestidad de muchos luchadores y la limpieza del sumo. La presunta trama de corrupción, de amaños de combates ya comienza a apuntar a luchadores que están muy arriba en el ranking, y por el momento la policía y la fiscalía niponas ya están manos a la obra; están accediendo a mensajes de móviles de los luchadores que podrían destapar mucha basura.

Por el momento la suspensión del próximo torneo provocará otros efectos perniciosos para esta disciplina deportiva, el más importante, la espalda que le va a dar el público japonés a su deporte (a mí me pasó hace años con el ciclismo), por otro lado, la pérdida de confianza de las empresas que financian el sumo y que pagan a los ganadores de los combates más destacados del día; igualmente la televisión pública japonesa NHK se va a plantear dejar de retransmitir en directo los torneos, con lo que su más que probable contribución económica desaparecerá y, por último, posiblemente la lectura de todo esto es que el sumo, este deporte de dioses, lleno de tradiciones, de protocolo, de ritos y solemnidades..., se ha puesto definitivamente en entredicho.

La Nihon Sumo Kyokai, es el organismo gestor del sumo en Japón y está intentando tomar cartas en el asunto, pero la opinión pública ya lleva tiempo poniendo en tela de juicio a esta asociación, por ser demasiado laxa, permisiva con las formas de proceder de luchadores, las escuelas de lucha (heyas) y los directores de las mismas. En estos últimos años se le han acumulado los incidentes y a día de hoy peligra su estatus especial como entidad afiliada al gobierno, por la que recibe beneficios fiscales y otras exenciones.

Este organismo ha tenido mucho trabajito últimamente, no sólo ha ocurrido este problema con el yaocho (combates amañados); en verano tuvo que expulsar a algún luchador del sumo y a otros suspenderlos de participar durante un torneo y degradarlos por su demostrada implicación en apuestas ilegales en el béisbol. Tuvo que expulsar hace algo más de un año a tres luchadores de nacionalidad rusa por consumo y tenencia de estupefacientes. También tuvo que enfrentarse a la muerte violenta de un joven practicante de sumo por los severos modos de entrenamiento en una escuela de sumo. Y, en general, ha debido lidiar con la indisciplina de muchos luchadores que no quieren o no pueden asumir la estricta regulación y el sacrificio que conlleva ser sumotori en Japón.

En definitiva, que hay que estar a la expectativa porque ahora mismo hay una profunda brecha abierta en este deporte, y sobre todo hay que estar atento a las consecuencias de las investigaciones que se están llevando a cabo, que podría derivar en la expulsión de algunos luchadores que, tal vez, son actualmente ídolos de los seguidores de este ancestral deporte japonés.

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