domingo, 1 de mayo de 2011

EL HOCKEY SOBRE HIELO EN ESPAÑA CRECE (II)

Ya me acercaba el año pasado en esta bitácora al hockey sobre hielo, relatando la buena nueva del ascenso de categoría a nivel internacional de nuestra selección española absoluta, pues conseguía la medalla de oro en uno de los dos grupos de la División II, lo que le permitía este año 2011 jugar en la División I que es la antesala de la Top División, es decir, el Campeonato del Mundo Absoluto. En definitiva, España por primera vez en su historia se situaba entre las treinta mejores selecciones del mundo.

Sin duda, toda una proeza para un deporte muy minoritario en nuestro país, donde apenas llegamos a la decena de pistas de hielo homologadas, y donde un escaso ramillete de cinco clubes juegan desde hace décadas a un cierto nivel, Majadahonda, Jaca, Txuri-Urdin de San Sebastián, F.C. Barcelona y Puigcerdà. O sea, hay que tirar de jugadores de estos cinco equipos y, poco más, salvo algún jugador que anda suelto por ahí jugando en países con más tradición que el nuestro en este deporte.

La pasada semana se celebraba, coincidiendo con la Semana Santa, este Mundial de la División I, Grupo A, concretamente en Hungría, donde España se enfrentaría a los anfitriones, más Italia, Holanda y Corea del Sur. Inicialmente estaba prevista la participación de Japón, pero declinó su participación por causa de fuerza mayor por todos conocida, respetándole la Federación Internacional su plaza en esta categoría para la próxima temporada.

Lo que estaba en juego era para el vencedor ascender a la Top División y para el último descender a la División II. Ni que decir tiene que el propósito de España era aprender, aparte de luchar a priori contra los surcoreanos por eludir el descenso. En apenas seis días nuestros jugadores tenían que disputar cuatro encuentros al máximo nivel, con la exigencia física y mental que implica un deporte con mucho contacto y gran desgaste de energía. De hecho, aunque los equipos sitúan en pista a seis jugadores (cinco más el portero), y los partidos duran sesenta minutos, los banquillos llegan hasta la veintena de jugadores, siendo muy habitual los cambios que suelen ser rápidos y trepidantes, y al igual que otros deportes suele haber jugadores especializados en la defensa o en el ataque.

La primera cita era ante el rival quizá más complicado, Italia, los favoritos para el ascenso, y que a la postre conseguirían. Un conjunto el transalpino, formado en buen número por jugadores italo – canadienses, de hecho, al parecer el idioma más utilizado por esta selección no era el suyo propio sino el inglés. El seleccionador español, el también italiano Luciano Basile, les dio una consigna a los nuestros antes del inicio “Recordad, son ellos (Italia) los que están obligados a ganar y nosotros a jugar un buen partido y aprender…”, filosofía sencilla y eficaz, que deberíamos trasladar a nuestros deportes (en mi caso, en el balonmano) cuando tenemos un equipo que es claramente inferior a otro y nos empeñamos en transmitirles a nuestros chavales que pueden ganar, que luchen por ello, cuando no tienen ninguna posibilidad, tal vez haya que darle la vuelta a la tortilla, es decir, partir desde el punto de vista del perdedor para transformar en triunfo un resultado negativo.

En este caso, España fue claramente el ganador moral de ese partido, pues sólo perdía por 2 – 0, mostrando una defensa implacable, que sólo pudieron superar los italianos en esas dos ocasiones y ambas en situaciones de superioridad, lo que en hockey se denomina power play. Cabe recordar que en este deporte, al igual que en el balonmano, hay exclusiones por dos minutos. La gran diferencia es que en el hockey sobre hielo no hay juego pasivo, por lo que los equipos en superioridad (5 contra 4) suelen tener jugadas especiales previamente ensayadas para desatascar a esas defensas que se suelen colocar como muros infranqueables alrededor de la portería y su portero.

En los dos partidos siguientes nuestra selección aterrizaba de esa nube del primer encuentro y caía primero contra Holanda por 8 – 2 (en este choque hacíamos historia al marcar por primera vez en un Mundial de la División I), y después ante los locales, la potente selección de Hungría sucumbíamos por un contundente 13 – 1, encuentro este en el que a buen seguro ha sido el que más espectadores ha congregado para ver a nuestra selección, pues las gradas del Sportarena de Budapest se llenaron con cerca de 9.000 enfervorizados seguidores del combinado magiar.

España podría haber tenido alguna opción de salvar la categoría si las cuentas le hubieran salido, es decir, acudir al último encuentro ante Corea del Sur, con los dos equipos con cero puntos en su casillero, pero los asiáticos siempre eléctricos y correosos fueron capaces de sorprender en la penúltima jornada, venciendo por un explícito 3 – 6 a Holanda.

Con lo que en esa última nuestra roja acudía con remotísimas posibilidades de mantener la categoría, tenía que vencer a los coreanos por una diferencia de goles brutal, para forzar un triple empate ante este conjunto y Holanda y salir victorioso. Empresa nada fácil, que yo creo que tampoco estuvo nunca en la mente de nuestro conjunto, cuyo interés principal era el no irse de vacío en esta su primera prueba de fuego en la élite.

Y mira que los surcoreanos son siempre competitivos e incansables en todos los deportes de equipo, pero una vez más surgió la furia española que se adelantaba por 0 – 1 en el primer período (hay tres de veinte minutos), nuestros rivales equilibraban la confrontación en el segundo período. Nuevamente se pondrían por delante los españoles a quince minutos del final, pero a falta de siete se volverían a poner las tablas en el luminoso, hasta el final del tiempo reglamentario. La prórroga estaba servida, y en este deporte está presente la regla del gol de oro; cinco minutos para darlo todo. España en este caso, aprovechó un error de cambio en las filas surocoreanas para disponer de dos minutos de power play, que rentabilizaríamos al límite, cuando faltaban cincuenta y cinco segundos para llegar al final y todo hacía presagiar que habría penalties (en este deporte, no son como los que conocemos de otras disciplinas sino que es una jugada de ataque franca de un atacante contra el portero, oficialmente game winning shots), el veterano delantero del Pugicerdà Salva Barnola, resolvería una buena acción combinativa para anotar y cerrar el partido. Un nuevo hito en estos días históricos para este deporte, el conseguir su primera victoria en la División I.

Lógicamente España terminaría última de la clasificación y retornará en la próxima temporada a la División II, pero con un importantísimo bagaje y un zurrón lleno de experiencia y magníficas sensaciones, máxime cuando esta gente volvía a sus casas y a su rutina diaria, que no es profesionalmente la práctica de este deporte. Este es un deporte completamente amateur en nuestro país, y los que juegan simultanean entrenos y partidos con sus trabajos o sus estudios.

Espero que el futuro nos depare más historias agradables para esta disciplina un tanto desconocida en nuestro país. Imagino que la idea de nuestra Federación nacional y de su equipo técnico es que podamos mantener esta línea de ascensos y descensos en la División II y la I, para que a medio plazo seamos capaces de consolidarnos en la División I (recuerdo, la categoría de plata de este deporte).

Sin duda, las perspectivas pueden albergar esperanzas de que en los próximos años este deporte va a seguir creciendo. Para empezar más de un tercio de los seleccionados españoles que estuvieron en Hungría tienen menos de 21 años, y algunos fueron puntales básicos de esta selección. Y lo son, porque tampoco desentonan en los Mundiales sub 20 y sub 18 que también se celebran cada año, y donde nuestros jóvenes se codean con selecciones que vienen de latitudes donde el clima favorece la práctica de este deporte.

Por otro lado, está surgiendo un cierto movimiento en algunos lugares de nuestro país donde hay pistas de hielo o puede haberlas en el futuro, así Vitoria, Logroño, Valladolid, Boadilla del Monte (Madrid) o Granada.

Por cierto, ¿qué pasa con Granada? El pasado año recordaba que la ciudad de la Alhambra albergará la Universiada de Invierno de 2015, y en breve asistiremos a la construcción de al menos un par de pistas homologadas. Hasta ese momento, este año ha nacido el Club Hielo Granada. Ya han competido en la Segunda División de nuestro país, haciendo un auténtico malabarismo, pues entrenan en Granada con patines de ruedas y los fines de semana se desplazan a Majadahonda para jugar, consiguiendo ya algún triunfo en esta campaña. Lo que no sé es porque no entrenan de vez en cuando en Benalmádena, donde sé que hay una pista y les pilla más cerca. Imagino que porque estarán esperando a que las infraestructuras de esa futura Universiada ya estén dispuestas.

No me gustaría terminar sin recordar otro momento histórico para este deporte en nuestro país. Este 2011 también hemos asistido a la puesta de largo de la selección española femenina, de hecho, he querido dedicar la foto de esta entrada a nuestras chicas enfundadas con una chula elástica roja. En el Mundial de la División V celebrado en Bulgaria, las nuestras tuvieron una muy buena actuación, en la primera jornada debutaban venciendo por 7 – 0 a Turquía, en la segunda liquidaban a las anfitrionas por 0 – 7 (nada de miedo escénico), en la tercera sufrieron su única derrota ante unas rivales provenientes de un país con mucha mayor tradición de hockey como es Polonia, sólo por 4 – 5, además, en la prórroga, con gol de oro y en una situación de superioridad (power play) de las polacas. Cerrarían su participación con una goleada ante Irlanda, 14 – 0.

Es de destacar un curioso caso y es que en este conjunto femenino milita la jugadora madrileña María Gurrea uno de los referentes de este equipo, que esta temporada ha debutado con el equipo masculino de Majadahonda en nuestra máxima competición nacional, algo impensable en otros deportes; noticia de la que se hizo eco la prensa deportiva.

En fin, bastantes alegrías y buenas noticias nos está deparando el hockey sobre hielo español para la escasísima repercusión mediática que tiene. Este año, sin ir más lejos, Teledeporte transmitió la final de la Copa del Rey en diferido a las 7.30 de la mañana del lunes 28 de marzo, horario de máxima audiencia y claramente tempestivo.

Y para rematar la faena, también estamos avanzando en otros deportes de hielo, ya vamos teniendo clubes de curling, en skeleton tenemos a un Ander Mirambel que se supera día a día, ya comenzamos a tener deportistas en short track (carreras de velocidad en pista corta) y en patinaje artístico estamos este fin de semana con el Campeonato del Mundo de esta especialidad que se está celebrando en Moscú, y nuestro patinador con mayor protección, Javier Fernández, ha conseguido una deslumbrante décima plaza, mejorando en dos posiciones la del pasado año. Javier con tan sólo 20 años está llamado a hacer algo grande en un deporte tan bello como escasamente seguido y apreciado en nuestro país.

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