sábado, 18 de junio de 2011

"PERSÉPOLIS" Y EL CONVULSO MUNDO DE MARJANE SATRAPI

He de confesar que el libro – cómic “Persépolis” de la iraní Marjane Satrapi llevaba por lo menos tres años ocupando un espacio en la estantería donde tengo los libros pendientes de leer, y no lo había abordado antes porque realmente no sabía de qué iba. Es seguro que lo compré en su momento por algún factor atractivo, pero pasado el tiempo imaginé que sería un pestiño histórico o filosófico.

Y en estos días ya plenamente veraniegos donde las tardes son largas y uno parece contar con más tiempo libre, tomé la iniciativa de elegir entre esos libros aún vírgenes para mí, este de “Persépolis”, y me llevé una gratísima sorpresa.

Ya digo que, habiendo perdido la noción de por qué lo compré, al abrir sus primeras páginas comprobé que se trataba de un cómic novelado y muy ameno; con lo que comencé a leer con avidez y en apenas cuatro tardes ya había liquidado el libro. Además, en la biografía de la autora se señalaba en el momento de edición de este libro, que estaba prevista una producción para la gran pantalla y, efectivamente en 2007, se hizo una película de dibujos en la que se refleja de forma bastante acertada un resumen con lo más significativo de “Persépolis” y todo su hilo argumental.

Esta novela gráfica, “Persépolis”, es la historia de Marjane Satrapi desde su infancia a la adultez, pero también es la historia del Irán contemporáneo el que vio la caída del Sha Reza Pahlevi y el nacimiento de la República Islámica de Irán y la instauración de un régimen fundamentalista y retrógrado que llega hasta nuestros días, donde imperan una panoplia de reglas absurdas.

Desde luego llama la atención que desde el momento en que empieza la acción en “Persépolis”, sobre 1978, se destila que Irán era un país bastante avanzado, sin duda, el que más en ese momento de todo el Oriente Medio. Continúa siendo un país avanzado, hoy también, pero muy limitado en libertades sociales. De hecho, la represión fue moneda de cambio del nuevo régimen islámico de Jomeini. Para empezar el cambio más radical que sufre Marjane niña fue el tener que utilizar en lugares públicos el pañuelo que cubriera su pelo, algo incomprensible y engorroso para sus compañeras de colegio, en un centro donde la autora recibía su educación en francés.

Lo que inicialmente parecía una gran liberación de la anterior dictadura monárquica, personalísima, pues la gente se había echado a las calles en una revolución en toda regla para derrocar al Sha, se torna en una dictadura aún más dura y recalcitrante, donde determinadas facciones de la oposición del Sha (comunistas e intelectuales) también fueron aniquiladas por el nuevo régimen. De hecho, en uno de los pasajes (viñetas) de esta obra se señala cómo los presos políticos crecieron exponencialmente de los 3.000 con el régimen del Sha, a los 300.000 con el nuevo poder político que, poco a poco fueron liquidados, ejecutados. El valor religioso se convierte en el más importante para ascender en la sociedad, y un limpiacristales sin estudios y sin formación se podía convertir en el Gerente de un hospital porque era fiel y leal al régimen. Y eso que Irán (antigua Persia) y sus habitantes ni hablan el árabe (hablan persa) ni pueden considerarse exactamente árabes.

Desde luego que la familia de Marjane Satrapi representaba un núcleo amplio de población iraní de clase media muy bien acomodada que podía salir de vacaciones a Europa, que podía contar con una segunda residencia y manejar un coche más o menos lujoso. La situación, ya de por sí comprometida en ese terreno de los derechos sociales, y del absoluto ninguneo hacia la figura de la mujer, se vuelve más insegura y peligrosa, por cuanto que Irán inicial un larguísimo conflicto bélico con su vecino Iraq, y se suceden los bombardeos y asedios a Teherán donde vive la joven Marj (diminutivo de su nombre y pronunciado Maryi).

Sus padres deciden liberarla de esa tortura y la mandan a Viena a continuar con sus estudios en un liceo francés. Marjane pasa de niña a mujer en su estancia en Europa y atraviesa por multitud de vicisitudes, momentos gratos, otros menos amables pero vuelve a Irán cuando concluye sus estudios medios, con la sensación de que había fracasado (duerme en la calle en sus últimos dos meses de estancia en Austria), se seguía sintiendo una extranjera y no había conseguido echar raíces profundas en el terreno personal con nadie, sentía la necesidad de volver con su familia.

En su retorno a Irán pasa por un grave momento de crisis personal, pero retoma definitivamente su vida en medio de la represión y de una sociedad anacrónica, donde el Estado y la religión se mezclan sin saber donde empieza uno y acaba el otro.

Marjane realizará en Teherán los estudios de Bellas Artes y se convertirá en una excelente dibujante. Se casará prematuramente casi por librarse del asedio de un régimen represor y se divorciará al poco para volver definitivamente a Europa, a Francia más concretamente.

No es que los dibujos que podemos apreciar tanto en su libro como en la película estén preñados de detalles, pero a veces la simplicidad de sus trazos nos ofrece una fuerza y una potentísima carga expresiva y emocional.

“Persépolis” no pierde el concepto de cómic pese a la dura historia que narra, el sarcasmo y la ironía se ven salpicados por la crudeza y la contundente realidad de una chiquilla, de una joven que tuvo que vivir en un país, Irán, y en un momento particularmente convulso de su historia contemporánea, la Revolución islamista, el régimen al que dio lugar, y la interminable guerra contra Iraq.

Por cierto que ha sido tanta mi pasión por este proyecto que he estado leyendo el libro y casi en paralelo viendo la película. Desde luego, como suele ocurrir en muchas ocasiones, mejor el libro, más redondo, pero para quien sea perezoso en la lectura, la película (dirigida por la propia Satrapi y el cineasta Vincent Paronnaud) de apenas noventa minutos es sorprendente y conmovedora.

No hay comentarios: