domingo, 17 de julio de 2011

"CUERNO DE CABRA", DE METODI ANDONOV

Muy a menudo estamos inmersos en la dictadura del cine comercial y todo lo que vemos a nuestro alrededor, mayoritariamente es cine de Estados Unidos, salvo un pequeño porcentaje que se lleva nuestro país y otro pequeño alguna película del resto del mundo. Esta tendencia no es ni mucho menos actual sino que lleva implantada desde hace muchos años.

Y ni las televisiones ni nosotros mismos reparamos en que hay producciones muy valiosas que han caído en el olvido y en la ignorancia, injustamente y sin motivo. Esto es lo que ocurre con esta película búlgara de 1972, considerada una joya, tal vez la mejor, de la cinematografía de aquel país.

Cuerno de cabra (Kozijat rog en búlgaro, traslación fonética del alfabeto cirílico) narra las duras peripecias de una familia de pastores en la Bulgaria rural del siglo XVII, por aquel entonces dichas tierras estaban asediadas y dominadas por los turcos que imponían un imperio de terror, opresión y despotismo.

La familia protagonista sufre un durísimo episodio que marcará toda la historia. La misma está formada por el matrimonio y una niñita de apenas siete u ocho años. Cuando el padre se va a pastorear por unos días con su rebaño de cabras, un grupo de turcos asalta su hogar violando y matando a su mujer ante los ojos aterrados de su hija.

Pasarán los años y padre e hija se impondrán un severísimo plan, y es el de vengar aquella muerte ajusticiando a sus causantes. Para ello el padre educará a su hija como si fuera un varón, vistiéndola y peinándola como un hombre.

Ambos irán ejecutando su venganza de forma concienzuda y dejando en cada muerte su sello de identidad, un cuerno de cabra afilado.

A medida que avanza el tiempo, la chica comienza a sentirse mujer y la atracción por el otro sexo la lleva a tener ciertas desavenencias con su padre, cansada ya de impartir justicia como si de una bandolera eslava se tratara.

En un final potente y lleno de simbolismo se produce una tragedia que es el contrapunto a una historia dura y que no nos deja en ningún momento indiferentes.

Hay varios detalles que trabajó con bastante interés el director, por una parte, la escasa presencia de diálogos, aunque la película está en español, no sería nada complicado visionarla en su idioma original para no perder ni un detalle de la misma. El director juega con la propia intensidad y realismo de la trama, y con muchos primeros planos de los actores en los que a través de sus gestos y expresiones se perciben sus pensamientos y sus inquietudes.

Para hacer más poderosa la trama, una sintonía, una especia de canto tribal se repite en los momentos cruciales de la misma, que yo mismo identificaría como el grito de resistencia de las mujeres en una sociedad donde estaban en un más que segundo plano, y tratan de reivindicar una posición más preponderante.

En definitiva, una película de la que es posible que nunca hayamos oído hablar de ella pero que no merece quedar en el anonimato para los buenos cinéfilos. Y es que no necesariamente todo lo que reluce tiene que ser lo que conocemos.

Magnífico trabajo de Andonov, una joya que no sería de incautos rescatar en una tarde de verano.

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