martes, 15 de noviembre de 2011

COLECCIONANDO SELLOS A LO BESTIA

No soy un coleccionista de sellos purista, pocas veces me pongo a admirar mis colecciones, sino que siempre estoy trabajando sobre ellas, cambiando sellos de un sitio a otro, manejando álbumes, viendo catálogos y páginas en Internet. Y, dicho esto, no colecciono para exponer, nunca lo he hecho hasta ahora, básicamente porque no estoy especializado en sellos de una temática concreta, en realidad, colecciono de todo.

Amén de ello, donde puedo decir que tengo una colección más o menos importante es de España, pero porque a lo largo de mi vida he ido entrando y saliendo de la filatelia, y desde hace unos quince años ya me lo tomé en serio y me hice socio del Servicio Filatélico Nacional y tengo todos los sellos que han salido de nuestro país en ese período, y los anteriores los he ido consiguiendo a través de compras, pero siempre con presupuestos muy limitados, es decir, que no tengo sellos cotizados porque no me quiero gastar dinero en ellos, no soy rico, y si lo fuera me lo pensaría muy mucho.

Pero a lo que iba, que colecciono de todo, toda clase de sellos. Sé que los buenos coleccionistas se especializan en temáticas: deportes, mariposas, compositores, trajes militares..., o sea que hay tantos temas como la vida misma, algo casi infinito. Y luego también tenemos aquellos coleccionistas que coleccionan determinados países, por afinidad o por gusto.

Yo colecciono sellos a lo bruto o a lo bestia, hasta he llegado a comprar kilos de sellos del Rey con su papel, por el solo placer de despegarlos (con agua, ya se sabe) y ordenarlos por valor, con eso se dice todo. Y por lo que respecta a países del mundo, pues me valen todos, me gusta tener sellos de aquí y de allá, algunos los compro en Internet (generalmente matasellados), otros los adquiero en el particular mercadillo de mi Grupo Filatélico en Jaén, Virgen del Carmen, con sede en el I.E.S. del mismo nombre; otros me los regalan y luego tengo la previsión de solicitarle a mis amistades que cuando viajan fuera de España que me traigan sellos del país de destino, suele ser un buen encargo, porque es barato (siempre compras por el precio marcado, con lo que no está sujeto a especulación, lógicamente si lo haces en una oficina postal, porque si vas a una filatelia es otra cosa), son sellos sin usar, y no pesan, algo que siempre hay que meditar, pues traer recuerdos de allende los mares hace que nuestra maleta sea más voluminosa de la cuenta y ya se sabe cómo son de estrictas algunas compañías aéreas. Y bueno, aunque insisto en pagar los sellos, tengo unos magníficos amigos que siempre me los regalan.

Así que tengo sellos de casi ciento ochenta países del mundo, aún me faltan algunos bien es cierto, pero no tengo ninguna obsesión, y es que creo que la principal razón por la que soy filatélico es porque esta afición me entretiene y relaja mucho. No obstante, hay ocasiones en las que, dentro de lo atípico que resulto ser en mi modo de coleccionar sellos, hay que ordenar y comprobar esos sellos.

En el mundo de la filatelia se trabaja habitualmente con catálogos. Un catálogo es básicamente un libro que te permite ver los sellos que se han emitido en un país a lo largo de su historia, sus medidas y características físicas (papel, color, engomado...), fotografías de los mismos y la cotización de mercado (por regla general suelen estar algo sobrevalorada), y con un criterio cronológico de más antiguo a más moderno.

Yo tengo físicamente algunos catálogos de España que he comprado a razón de uno por década, el último de 2007, pero ¿qué pasa con el resto de países? Pues que supondría un denodado esfuerzo y casi una utopía recabar los catálogos de cada país. Sí que es cierto que algunas editoriales especializadas en filatelia sacan unos voluminosos tomos en los que se informa de las emisiones de todos los países del mundo en un año concreto. Pero tener todos los catálogos del mundo impresos ocuparía un espacio mayor que el de varias Enciclopedias Británicas.

Pero entonces, ¿no hay solución? Pues sí que la hay, ¿existe algún formato que pueda albergar mucha información sin que afecte a nuestras estanterías? Evidentemente el maravilloso mundo de la informática permitiría tener todos los catálogos del mundo en unos pocos gigas, lo cual también sería una estupidez porque para qué gastarse el dinero en soportes para contener esa información, cuando la Red ya contiene esa información y puedo acudir a ella cuando me plazca.

Todo lo dicho, en realidad, es un amplio preámbulo (que a veces me enrollo demasiado), para culminar en el auténtico objeto de esta entradilla en esta semana, se trata de la presentación de una página web, que creo que es la primera vez en mi blog que promociono una web, más allá de la mía propia.

Es posible que haya más páginas que contienen todos los sellos del mundo, yo voy a comentar esta que es la que más usamos los que estamos metidos en esta afición por estas latitudes. Se trata de www.freestampcatalogue.com, que en su traducción ya da idea de lo que va, o sea, catálogo gratuito de sellos. Ahora bien, si pinchamos veremos que la dirección se cambia a http://www.postbeeld.com/en/fsc/home, da lo mismo que lo mismo da.

Fácil manejo y muy rápido tiene este recurso, porque podemos buscar sellos por país, por temática y por año, individual o conjuntamente. La búsqueda alcanza hasta el año 1920 que es el más antiguo, es decir, más que suficiente para informarnos de las tiradas de cualquier país de uno de estos últimos años, es decir, todo un lujo y un alarde de esta página que llega a congregar más de 200.000 sellos, con sus respectivas fotos.

Si indagamos un poco más, apreciaremos que este gran catálogo ejerce una doble función, nos sirve como información de la cotización de un sello, pues viene indicado su precio de venta, y luego la parte lucrativa de este negocio, y es que ellos te venden todos esos sellos, con lo que no me equivoco en decir que se trata de uno de los mayores mercados mundiales de la filatelia, en Internet casi seguro que sí; de hecho esta web se presenta a sí misma como la mayor tienda virtual de filatelia del mundo.

Esta colosal idea tiene su sede en la localidad holandesa de Haarlem y desde allí te mandarían los sellos en caso de que te decidieras a hacer un pedido. Los precios son francamente bastante razonables, yo los he comparado con otras web españolas que venden sellos nacionales, y son muy similares; la única diferencia es que los gastos de envío (siempre cartas certificadas, suele ser lo habitual en filatelia) aumentan. Si en España una carta certificada está sobre los tres euros, desde Holanda nos cobrarán algo más de seis.

Igualmente interesante supone el encontrar y poder adquirir sellos nuevos de países pequeños o casi desconocidos, lo que para el coleccionista podría suponer un mareo importante a través de las tradicionales páginas de subastas que todos conocemos. Aquí sabemos y lo garantizo porque sé de gente que ha comprado en esta página, que se trata de profesionales y que el pedido llega en perfectísimas condiciones.

Por cierto, la página tiene la opción de verla en español, un español algo macarrónico eso sí, seguramente porque se ha utilizado algún traductor de Internet, pero lo suficientemente claro para manejarte con destreza y tranquilidad por sus menús.

Por si se quiere seguir examinando la página nos podremos encontrar con una visita virtual a la tienda que los encargados de esta página tienen en Haarlem, todo un paraíso para el aficionado a la filatelia y el coleccionismo. Una tienda moderna y amplia que rompe con los esquemas que tenemos en España, donde las tiendas de la filatelia suelen tener una pinta ajada y decimonónica. En fin, una envidia porque la susodicha localidad holandesa tiene alrededor de 150.000 habitantes... y la tienda funciona nada menos que desde 1983 cuando su fundador inició este negocio con 22 añitos.

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