lunes, 19 de marzo de 2012

EL DÍA QUE EL REAL MADRID JUGÓ LA FINAL DE LA COPA DEL REY CONTRA SÍ MISMO

Ahora que estamos a vueltas con el lugar de celebración de la Final de la Copa del Rey de este año, he recordado una temporada en la que no hubo dudas acerca de ese lugar, fue la de la temporada 1979-80, cuando en el Santiago Bernabéu se dieron cita dos equipos del mismo club, algo insólito, el Real Madrid y el Castilla.

Rememoro aquel acontecimiento más que muchas otras finales porque para los madridistas supuso una fiesta inolvidable e irrepetible como el tiempo se ha encargado de reafirmar. Del mismo modo, era una fiesta con sentimientos encontrados, porque queríamos que ganase el Real Madrid sin dañar mucho al Castilla, y dicho esto tenía que ganar el Madrid sí o sí, por lo que el choque estuvo exento de emoción, es más lo recuerdo soso y descafeinado, y eso que terminó 6 – 1.

Sin duda aquella época del madridismo era más épica que esta, así lo siento yo. Los jugadores eran mucho más físicos que ahora, se repartía más leña y no se quejaban tanto como ahora. Y el Real Madrid era, ante todo, un club señor, desde el presidente hasta el utillero, pasando por los entrenadores, plantillas, la cantera... Ni punto de comparación con este Madrid mediático donde este Mourinho ejerce una mala influencia, no entro a profundizar en sus dotes de entrenador, aunque con los jugadores que tiene yo podría dirigir a su equipo sin que se desajustara; lo cierto es que este portugués ha dejado atrás muchos de los valores que uno veía en el Real Madrid cuando era niño, y genera una animadversión y una nefasta imagen para este club que si nadie lo para, como efectivamente está ocurriendo, tardará en recuperarse muchos años.

Pero aparte de esto, aquella final tan rara como sus protagonistas fue el auténtico triunfo de una filosofía de fútbol y de un club, el Real Madrid. Bien es sabido que en nuestro país los equipos filiales tienen que militar en el escalafón inmediatamente inferior al del equipo matriz o principal, y que en el fútbol por encima de otros deportes se aprecia con cierta dimensión el gran predicamento del que gozan los equipos filiales en comparación con otros países de nuestra órbita. Por tanto, el mantener a tu filial, en este caso al Castilla, en 2ª División, ocupando una posición de privilegio y encima clasificarlo para una Final de la Copa del Rey, era y fue el no va más.

Lamentablemente ahora no es el mejor equipo filial de España si nos atenemos a los escalafones, pues está en 2ª B, mientras que en 2ª están en la actualidad Barcelona B y Villarreal B, ¿no se está haciendo buena política de cantera? Probablemente así sea, a la vista está que Guardiola pone más canteranos en el primer equipo que todos los entrenadores que han pasado por el Madrid en las últimas campañas.

No obstante, el Castilla fue el ideal de equipo filial, tirándose en 2ª un montón de temporadas (31) y llegando a ganar el título en una ocasión, en el curso liguero 1983-84. Tuvo un bajón desde la temporada 1989-90, anclado catorce años seguidos en 2ª B, volviendo a ascender en 2004 y manteniéndose tres temporadas más hasta la 2006-07 en la que descendió nuevamente a 2ª B, y ahí lleva desde entonces pugnando por el ascenso, sin éxito hasta ahora.

El llegar a aquella Final fue el máximo premio que podía recibir el Castilla, habida cuenta que en el guión estaba escrito que era el Real Madrid el que tenía que ganar, imagino que esto no hubo ni que decirlo en los vestuarios. No obstante, entiendo que también querrían su momento de gloria los del segundo equipo y defender su honra, máxime cuando nos habían obsequiado con una trayectoria magnífica para colarse en esta Finalísima, para lo cual tuvieron, entre otros, que superar en las eliminatorias nada menos que a cuatro equipos de 1ª: Sporting de Gijón, Real Sociedad, Athletic de Bilbao y Racing de Santander, casi nada al aparato, sobre todo subrayó lo del Athletic, el tradicional Rey de copas, al que neutralizó en San Mamés en la ida, sacando un empate a cero, y venciendo en la vuelta por 2 – 1.

Aquel Subcampeonato para el Castilla, en coincidencia con el doblete que esa temporada consumó el Real Madrid, permitió un nuevo hecho insólito que no era otro que el que nuestro filial jugara en Europa en la siguiente temporada, concretamente la Recopa de Europa (antes existían tres competiciones europeas, la Copa para Campeones de Liga, la Recopa para Campeones de Copa, y la Copa de la UEFA). Y el Castilla, como es imaginable, no desentonó nada de nada. Eso sí, le tocó lidiar con un durísimo astado, el West Ham inglés, y seguí aquella eliminatoria por la radio con mucho interés, nuevamente porque sabía que era un hecho único e histórico y que era muy difícil que se repitiera en el futuro.

En la ida en el Santiago Bernabéu, el Castilla venció por 3 – 1, y en la vuelta quedó para la historia el resultado de 5 – 1 para los ingleses, aunque lo que tal vez muchos no recordarán es que el Castilla llegaría a forzar la prórroga en Londres, al registrarse al final de los noventa minutos el mismo resultado que en la ida.

En fin, aquel Castilla, esperemos que el nuevo pueda reverdecer viejos laureles, fue el estandarte de la que era la mejor cantera de fútbol de España sin lugar a dudas. Y aquella Final de la Copa del Rey del 80 se coronaría como la más rara de la historia, ¿o dónde se ha visto que ganador y perdedor posen sonrientes con la Copa a sus pies?

Creo que para rendir justo tributo a este legendario acontecimiento, a continuación relaciono a los protagonistas de aquella Final, muchos de los cuales, en ambos bandos, nos sonarán y nos traerán buenos recuerdos, a los que como yo, ya van pintando canas. Una colección de SEÑORES y nada comparado con alguna chusma que tenemos actualmente empezando por el tal Pepe:

• Real Madrid: García Remón, Sabido, Pirri, Benito, Camacho, Del Bosque, Stielike, Ángel, Juanito, Santillana y Cunningham. Jugarían también García Hernández y Roberto Martínez.
• Castilla: Agustín, Juanito, Herrero, Castañeda, Casimiro, Soso Gallego, Bernal, Álvarez, Pineda, Paco y Cidón. También jugarían Sánchez Lorenzo y Balín.

Goleadores: 1 – 0 (Juanito), 2 – 0 (Santillana), 3 – 0 (Sabido), 4 – 0 (Del Bosque), 4 – 1 (Álvarez), 5 – 1 (García Hernández), 6 – 1 (Juanito).

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