lunes, 2 de abril de 2012

LIQUID MIND, EL MILAGRO DE LA MUSICOTERAPIA

¿Puede la música curar? Literalmente no creo que ni yo ni nadie estemos en disposición de contestar con acierto a esta pregunta. Soy de los que entienden que un buen porcentaje de nuestras dolencias tienen mucho que ver con nuestro estado de ánimo, con nuestra psique. El “coco” trabaja mucho en las enfermedades y cuando superamos la enfermedad en la cabeza, por regla general todo es más fácil para la solución de los problemas físicos. Sin ir más lejos soy de la opinión de que en un buen porcentaje de ocasiones el hecho de extender por el médico una receta ya tiene efectos curativos.

Dicho esto también hay que ser razonables y, hoy por hoy, por desgracia hay enfermedades invasivas, letales en las que poco podemos hacer por mucho que nos convenzamos psíquicamente, no obstante, hay muchos vericuetos y recursos que nos permiten trabajar nuestra mente, sentirnos mejor y estar en mejores condiciones que el resto para abordar una enfermedad presente o futura.

Uno de esos recursos es la musicoterapia, la sanación a través de la música o para ser más precisos, la búsqueda de un estado de paz, relajación y equilibrio en nuestro cuerpo que atempere los problemas físicos y mentales a los que se ha de enfrentar el ser humano en su vida.

Uno de los nombres de referencia en la musicoterapia es Liquid Mind (Mente líquida, toda una declaración de intenciones), tras el cual está el compositor y productor estadounidense Chuck Wild que con mucha experiencia a sus espaldas, estando detrás de la producción de Michael Jackson, Frank Zappa o Paula Abdul, a mediados de los 90 comenzó una carrera musical que tenía como objetivo desconectar de una vida frenética. Sí, Chuck reconoce que tuvo períodos en los que trabajaba dieciocho horas al día los siete días de la semana, y pensó en generar un tipo de música lenta y pausada que le ayudara a liberar el estrés a él mismo y al gran público que poco a poco fue conociendo su oferta musical.

La música de Wild tiene una cadencia, un ritmo y un tempo lentos, es una música que casi no se siente pero que llega a tus oídos y te transmite paz, dicen que se inspira en autores clásicos, Beethoven, Bach, Rachmaninov, Brahms, pero es mucho más que eso. El trabajo de ordenador y sintetizadores es muy elaborado y también bebe de otros autores de la New Age, especialmente de aquellos que hacen música minimalista y cósmica.

Lleva, por tanto, más de dos décadas siendo un icono de la musicoterapia y ello le ha permitido a Chuck Wild haber participado en numerosas conferencias sobre esta materia, subrayando los beneficios de la música sedante para el tratamiento de la ansiedad. Ha recibido varios premios de la American Music Therapy Association, tanto por sus discos como por sus ponencias en pro de los efectos sanadores de su música.

No obstante, Chuck Wild está una dimensión por encima de la música relajante, aparte de ser un personaje influyente para muchos artistas estadounidenses, tiene más de un centenar de sintonías para programas de televisión, anuncios publicitarios, documentales..., e incluso ha hecho incursiones en bandas sonoras de películas.

Lo curioso de su carrera musical es que empezó como una terapia para sí mismo y para una serie de amigos, como un instrumento para liberarse del estrés y para ayudar a superar la llevanza de enfermedades tan duras como el cáncer o el SIDA. Además, la idea del tono de su música nos la da el hecho de que sea una especie de trampolín hacia la relajación y el sueño; el propio Chuck afirma textualmente: “El mayor cumplido para mí es que la gente se duerma con mi música”.

Absolutamente elocuente esta afirmación, siendo un alegato hacia un ritmo de vida lento y pausado, después de haber pasado por una desenfrenada vida, en la que él no tenía el control y nos continúa diciendo: “Yo soy responsable del ritmo de mi propia vida, que me ayuda a unificar cuerpo, mente y espíritu”.

En definitiva, Liquid Mind es una experiencia inenarrable, una música cadenciosa, suave, aterciopelada, que te envuelve y te llena de paz. Con ciertos destellos cósmicos, tonos de sintetizador un tanto eclesial, el proyecto que hoy traigo a colación es toda una gozada para el oído, una música ambiental de esa que te puede acompañar de fondo para la lectura de un buen libro, para una conversación relajada con amigos o para echar una cabezadita. Una experiencia relajante de considerables proporciones.

1 comentario:

Rosa dijo...

Toda la razón del mundo tiene un sonido celestial y relajante, que hace que te olvides de todo y pases por un paraiso de color azul y te sumerjas en tu interior, dejandote llevar a lo má profundo de tu yo, olvidando todo lo que tienes a tu alrededor.

Rosa