sábado, 23 de junio de 2012

PORQUE ESTO ES ÁFRICA... VERDADERAMENTE

Pues nada, periplo vital el que ha estado haciendo uno por tierras africanas y más concretamente por Etiopía. Los que me conocen saben de qué se trata. No obstante, no quería dejar pasar la oportunidad que mis contactos en Facebook quizá pudieron ver días atrás, pues con ocasión de este viaje coincidía que la selección de fútbol etíope, disputaba en casa un partido de clasificación para el Mundial de 2014 y me apetecía ir a ver ese partido.

De este modo y como una manera de recordar para siempre dicha experiencia, me apresto a relatar lo sucedido, pues no tiene ningún desperdicio. He de decir que tal vivencia no hubiera acaecido de no mediar un bailenense trotamundos como es Jose Galey que lleva unos meses en Addis Abeba (Addis Ababa para los etíopes) y permanecerá en dichos lares durante dos años. Lástima no haberlo conocido antes, pues es todo un descubrimiento, una persona con la que podrías viajar a cualquier parte del orbe porque se maneja como pez en el agua.

Y efectivamente, si no hubiéramos ido juntos, difícilmente yo podría haberme aventurado a ir al estadio para ver a Etiopía contra la República Centroafricana. Esto ocurría el domingo 10 de junio de 2012, y el partido era a las 16.00 h. hora etíope (una menos en España). Sin entradas pero con la inteción de ir a la taquilla a adquirirlas y si era posible comprar una camiseta oficial de la selección etíope, allí que nos presentamos como tres cuartos de hora antes del choque, y nos encontramos unas colas monumentales, a la par que el bullicio en el interior del campo era enorme (como si ya estuviera lleno). Jose intentó ver cómo podíamos eludir las colas, pero fue en vano. Vagando de taquilla en taquilla dimos con un tipo que vendía tabaco y que nos ofrecía entradas (de reventa). A Jose le pregunté previamente si había reventa, pero no lo sabía, así que por primera vez en mi vida experimenté lo que es comprar unas entradas a muchísimo más precio de su valor.

Aclaremos las cosas, la entrada valía oficialmente 7 birr (como unos 33 céntimos de euro), y nosotros pagamos por ella 100 birr (algo así como 5 euros). Es entendible que pagáramos esa cantidad ridícula por muy revendida que estuviera la entrada, más que nada por evitar el sofocón de las colas, para que luego no hubiera entradas a la venta; y de paso le arreglamos la semana o el mes al que nos vendió las entradas. Amén de que la policía no se andaba con chiquitas y utilizaban las porras sin miramientos a aquel que se pasara de la raya.

Jose, no obstante, con criterio de perro viejo, de tener muchos tiros pegados, le dijo al inopinado vendedor que nos acompañara hasta la entrada y no le dio el dinero hasta que no verificó que las entradas eran legales. Y entramos en el campo, podría faltar media hora para el inicio del encuentro y sí, allí no cabía ni un alfiler. Nosotros habíamos conseguido las entradas en una zona popular, nada de tribuna ni asientos individuales, unas gradas corridas hechas de cemento que me recordaban el Estadio Mpal. de Linarejos de mi natal Linares.

Y vino un momento cumbre, hubo más, al poco de entrar vimos como la gente animaba, aplaudía, gritaba..., pero ¿a quién? No me lo quise imaginar pero Jose me lo confirmó, la gente se dirigía a nosotros, cientos, yo diría que miles de enfervorizados aficionados etíopes, reclamaban nuestra atención en señal de reconocimiento porque dos blancos (farenji en amharico, que significa extranjero), fueran a ver el partido en una zona tan calurosa.

La pregunta vino a continuación, ¿dónde nos sentamos?, ya digo que no cabía ni un alfiler y no se divisaba sitio por ningún lado, las gradas estaban repletas. No obstante, a medida que avanzábamos la gente nos invitaba a que nos colocáramos al lado suyo, y por más que solicitaban nuestra presencia yo no adivinaba dónde estaba el sitio para sentarnos. Así que Jose supongo que escogería a algún aficionado al azar, por vistoso o no sé, y allí que subimos las gradas por medio de la gente para situarnos adonde nos indicaba un tipo bullicioso de mediana edad, con el pelo largo y gorra que lucía una camiseta y una bandera de su país.

Como no podía ser de otro modo, sitio no había, y allí subimos varias gradas, mientras que la gente se iba apartando como podía hasta el lugar indicado, pero que sitio no había. Allí encajamos los culos como pudimos y no fue fácil, pues Jose y yo superamos la media de peso y estatura... y culo, de un etíope medio (en Etiopía hay pocos gordos).

No pasaron ni cinco minutos cuando después de hacernos fuertes en la plaza, la gente comenzó a vitorear la presencia de un personaje que vestía camiseta de su selección y que supusimos que podía ser un antiguo jugador o alguno actual que estaba lesionado. Y el tipo no sé si porque la gente se lo indicó o porque entre una multitud de negros, la parejita de españoles éramos un "blanco perfecto", lo cierto es que se vino directamente para nosotros a saludarnos y nos hicimos la foto de rigor, porque si era alguien importante, merecía la pena inmortalizar ese momento.

A lo largo del partido ya nos dimos cuenta de que el tipo en cuestión era una especie de "Manolo el del bombo" versión etíope, pues cantaba, bailaba, contaba chistes, animaba a la afición y se empleaba a fondo para que no decayera el ánimo.

Bueno pues empezó el partido, a todo esto hay que decir que era el segundo partido de la segunda fase de clasificación para el Mundial y que la semana anterior Etiopía había sacado un magnífico resultado en Sudáfrica ante los "bafana bafana", consiguiendo un empate ante un rival teóricamente superior. Imagino que eso habría animado aún más a la afición a acudir en masa al estadio.

El campo tenía un césped en malas condiciones, un patatal como solemos llamarlo en España, pero más o menos adecuado a las características del juego de ambos equipos, escasamente técnico y más bien físico. Los centroafricanos eran más corpulentos que los etíopes pero torpones, y los locales basaban su juego en la providencial resistencia de sus jugadores, mucho más dinámicos, aparte de aprovechar las ventajas de estar aclimatados a jugar a 2.600 metros de altura sobre el nivel del mar, lo que afecta sin duda a cualquier deportista no acostumbrado a rendir en altitud. No obstante, el partido a decir verdad fue bastante mediocre, diríamos que un tostón. La mayor parte del encuentro era en el centro del campo y ningún equipo salía con el balón controlado desde la defensa, era un patadón y tentetieso.

En una jugada aislada en la primera parte, el mejor jugador etíope Saladin Said (que juega en Egipto), lograba el primer gol al filo de la media hora. Allí se lió el jolgorio, pues la afición hasta ese momento permanecía bastante fría, ahora se entiende porque requieren la presencia de showman como el que se hizo la foto con nosotros, porque de otro modo la gente está sorprendentemente bastante callada.

Llegó el descanso y, por supuesto, nada de moverse del sitio, al más puro estilo "el que fue a Sevilla perdió su silla". La segunda parte fue más de lo mismo, los etíopes dominaban algo en el patatal, pero sin generar ocasiones de gol; los centroafricanos seguían a lo suyo, achicando espacios y rezando para que sus defensas no cantaran (que lo hacían con bastante regularidad). En otra jugada aislada de nuevo Saladin Said marcaba el segundo tanto, plantándose solo delante del portero y pegándole tan mal a la pelota que media patada se la dio al césped y la otra mitad al balón, este salió mordido y flojo aunque imposible para el portero rival. Saladin no pudo celebrar el gol en condiciones porque la patada en el suelo lo lesionó y tuvo que ser atendido nada más anotar.

Y llegó el final del partido, Jose tenía algo de incertidumbre pues la salida podía ser caótica, yo le dije que esperáramos pero él me señaló que era poco menos que una locura, que había que dejarse llevar por la marea humana. Así lo hicimos, nuevamente entre el júbilo y entiendo que agradecimiento de la afición etíope de que dos blancos se hubieran sumado a la fiesta. Hasta llegar al vomitorio todo eran saludos, algunas fotos, y a Jose alguien le dio un gorro rastafari y una bandera. La salida fue precisamente haciendo honor al lugar por el que salimos, fuimos literalmente vomitados entre empujones y pequeños golpes, me sentí como un mozo en los sanfermines cuando entra en la plaza de toros.

Pero estábamos fuera, era lo importante, y la experiencia como yo la califiqué en el transcurso del encuentro a Jose, había sido una de las más alucinantes de mi vida. A todo esto es justo reconocer que Jose y yo llevábamos cada uno, una cierta cantidad de dinero en el bolsillo, el equivalente a 30 euros en moneda etiope (por si podíamos comprar las camisetas), toda una fortuna, y aunque lo tuvimos a buen recaudo y vigilado, nadie, absolutamente nadie nos intentó meter la mano, y mira que estuvimos cerca de gente, pero lo cierto es que en Etiopía el personal es muy humilde pero también bastante honrado.

A los pocos minutos nos recogió el taxista que acompaña a Jose diariamente y le contamos la experiencia, y sobre todo le preguntamos quién era el tipo ese que nos había saludado y se había hecho la foto con nosotros. Cuando la vio se sorprendió y dijo que ese tipo era Adane, un personaje muy famoso en Etiopía que sale muchas veces en la tele y que es el animador oficial del Bunna Sport Club, uno de los clubes de fútbol más señeros de este país. Además le pidió a Jose que le imprimiera la foto pues quería tenerla de recuerdo.

Y yo efectivamente comprobé que este Adane es una celebridad en Etiopía, en un buscador es fácilmente localizable poniendo su nombre y el del equipo. Para muestra un botón, aquí señalo un enlace de "youtube", es una especie de documental de la televisión etíope en el que se le ve charlando con un tal Acheno, el curioso animador del equipo rival, que es otro carismático personaje que tiene la tara de que es manco, pero eso no le impide tener una personalidad arrolladora capaz de mover a las masas. El vídeo es larguillo, yo no lo he visto entero, pero aproximadamente en el minuto 28 se puede ver a mi amigo Adane montando el show, poco más o menos al estilo del que montó el día del partido. El enlace es: http://www.youtube.com/watch?v=PyDL_9I3_5Q

Jose me indicó al día siguiente que habíamos salido en la tele, en un programa de deportes de la televisión etíope, yo no lo pude ver. Quedó encargado de ir a ETV, la televisión etíope, para que le dieran una copia. Si alguna vez la tengo yo, pondré un enlace para que se vea a estos famosos por un día.

Y, en fin, ahí terminó esta experiencia irrepetible que la llevaré conmigo toda mi vida y que recomendaría a todo amante del deporte y que encargaría muy encarecidamente a esos xenófobos que existen en ciertas partes del mundo, pues se podrían dar una vuelta por África para comprobar que el color de la piel es simplemente un detalle estético que no influye en la personalidad de la gente.

2 comentarios:

CPB dijo...

Buen relato de tu asistencia a este partido de fútbol!!!... cuando te vea te pido un autógrafoooo.... Sin duda, una bonita experiencia.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=64SZTIyTMD8&feature=related