
Vamos a ver, quizá lo que más se
me quedó en ese momento fue por este orden Jarre y Gibson. Cuando descubrí la
música de aquella peli, creo que también descubrí la música que siempre me
gustó y que me gustaría en el futuro. Siempre he sido un poco obsesivo con
algunas cuestiones, si he visto o escuchado algo y se me pierde el nombre, he
intentado con ahínco rebuscar para encontrar la respuesta. Me pasó una vez con
una bellísima balada heavy de un
grupo español que me sabía casi de memoria pero desconocía el nombre del grupo;
entonces no había Internet y me tiré un tiempo indagando, hasta el punto de que
me producía cierto desaliento no encontrar la solución; al fin, un antiguo
amigo de mi hermana me echó el cable, el grupo era Sangre Azul y la canción “El
silencio de la noche”.
Bueno, a lo que iba, el caso es
que desde pequeño tenía metida en mi mente una melodía que me fue acompañando
durante muchos años, aquella música me gustaba más que ninguna otra, pero era
como un quiste en mi memoria y sabía poco de ella. Lo recuerdo perfectamente,
no era tan pequeño como para no tener uso de razón, pero no tan grande como
para ir solo por la calle; así que la imagen es la de ir con mi madre de la
mano por las calles de Linares y que un coche de megafonía de esos que llevan
publicidad sonora va anunciando cualquier negocio, la música que introducía el
anuncio era una melodía electrónica que te hacía transportarte al futuro, a
otro espacio, a otro planeta.
Así que me tiré años pensando,
eso me gusta, eso me gusta…, pero ¿sabré alguna vez quién compuso esa música?
Pues nada, pasó mucho tiempo hasta que vi esa película, Gallipoli, cuando ya
tenía por lo menos dieciocho o veinte años, me fascinaron la historia y su
música, y esa música era la que yo estuve buscando siempre; así que me quedé
hasta el final para leer los títulos de crédito y darle por fin la solución a
mi enigma. Era, efectivamente, Jean Michel Jarre y parte de la banda sonora de
la película pertenecía a su primer disco Oxygene.

He seguido siendo fan de Jean
Michel aunque ya con el comienzo de siglo se volvió demasiado surrealista y se
pasó de innovador, noté que a su música le faltaba la chispa y el impacto de
antaño, pero aun así, la historia de la música tiene un capítulo especial reservado
a este compositor galo.
Y ahora un poco de la película, tal
vez al principio aprecies que la música de Jarre no pega ni con cola, ¿qué hace
una música cósmica en una peli que trata sobre la 1ª Guerra Mundial? Pero al
final de la misma te das cuenta de que la simbiosis es perfecta y que el ritmo
frenético y casi asfixiante que experimenta uno de los protagonistas (Mel
Gibson) se vive con mayor angustia con la banda sonora de “Oxygene” de fondo.
A mí me pareció en su momento una
muy buena película, y he experimentado esa misma sensación ahora que la he
vuelto a visionar. Es más, me parece que por esas extrañas razones que tiene la
popularidad, es una producción bastante olvidada y minusvalorada.
Está muy bien hecha, muy bien
ambientada para la época; creo que habrá pocas películas que recreen algún
episodio de la 1ª Gran Guerra tan bien como esta. La historia narra las
vivencias de unos jóvenes australianos que viven plácidamente en su país cuando
estalla la Guerra
y deben alistarse para defender a la cabeza del imperio, Gran Bretaña; el
relato se centra particularmente en la vida de dos jóvenes que participan en
carreras de velocidad y que el destino querrá que se hagan muy amigos,
coincidiendo después en la movilización.
Enrolados ya en la confrontación
bélica, viajarán a Egipto (las escenas con las Pirámides al fondo son preciosas),
y desde allí lucharán en la
Batalla de la península de Gallipoli en Turquía, en los
libros de historia para los españoles es más conocida por la Batalla de los Dardanelos.
La última parte de la película se
desarrolla en las trincheras australianas, creo que refleja de manera fiel cómo
era la tensión y ansiedad que sufrían los soldados antes de salir a combatir.
La velocidad en las piernas de Frank Dunne (Mel Gibson) es decisiva para
transmitir mensajes entre las trincheras, pero el último de ellos que permite
parar la ofensiva y la masacre que estaban sufriendo en sus filas por parte del
ejército turco, ¿llegará a tiempo?
La escena final de la peli puede
ser una de las más recordadas por los cinéfilos, de la historia del cine.
Magnífico trabajo del director Peter Weir que es más conocido por otros
productos, tal vez más comerciales, como “El club de los poetas muertos”, “La
costa de los mosquitos”, “Único testigo” o “El show de Truman”.
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