viernes, 1 de noviembre de 2013

NUEVOS TIEMPOS, NUEVAS FORMAS DE HACER POLÍTICA EN ESPAÑA

Veía la pasada semana a Pérez Reverte en el exitoso programa «Salvados» de La Sexta, y hacía varias reflexiones acerca de la situación actual de crisis; hubo una que me llamó particularmente la atención y era aquella en la que señalaba que no había diferencias entre la élite política y la económica, que eran manifestaciones de un mismo concepto, es una reflexión que sinceramente comparto.

Es curioso como en este país se ha ido degradando la figura del político y no conozco, en mis cortas miras de niño que nació en los estertores del franquismo y vivió el nacimiento de nuestra democracia moderna, que en esta época reciente los políticos hayan estado bien mirados. Basta acercarse a las encuestas de opinión y comprobar que reiteradamente nuestros políticos siempre suspenden o aprueban raspando. La profesión política no genera brillantez.

Para muestra un botón, el otro día escuchaba al que fuera Director de Prensa con Adolfo Suárez, Fernando Ónega que indicaba que tras varios años de desprecio por parte de los españoles, la figura de Suárez comenzaba a ensalzarse debidamente como motor de la transición, justo cuando su deterioro físico y mental empezaba a aflorar. Ónega, señalaba que aun con los errores que cometió como todo humano, no pudo «en vida» disfrutar del reconocimiento de la gente. Yo también recuerdo en aquellos años convulsos de inicios de los 80 que todo el país deseaba con saña que se largara, ante la presión del terrorismo, crisis económica, revueltas sociales, etc.

Pero seamos francos, todo el mundo hace chistes de políticos, todo el mundo denosta a la clase política, y tal vez no nos paramos a pensar que, lo queramos o no, los políticos son necesarios, y alguien tiene que asumir esa responsabilidad poco rentable socialmente. Ahora bien, vista la realidad de un oficio que no genera simpatías, ¿tenemos los políticos que nos merecemos?

Por continuar con las citas o referencias de personajes clave de nuestro país, también escuché en la primavera pasada a Alfonso Guerra en “El Hormiguero” que decía que tenía la convicción de que en la transición y los 80, los mejores de cada profesión acudían a la política para ayudar a su país, y que entendía que ahora eso no estaba ocurriendo. Yo también tengo esa sensación, la de que aquellos que nos mandan no son los más brillantes en el oficio del que provienen. Tal vez sea por eso que comentaba antes, porque acudir a la política para saber que uno va a ser vapuleado, entiendo que no es un plato de gusto ni todo hijo de vecino está preparado para ello, aunque existen otros beneficios.

En cualquier caso, hasta no hace falta ser el mejor en tal o cual profesión, baste con ser buen político, de eso es de lo que se trata, porque para tomar decisiones hay que rodearse de buenos profesionales (asesores y técnicos); pero ahí está la otra vuelta de tuerca, que tampoco están los mejores en la Administración (y que conste que yo pertenezco a la misma), básicamente porque la empresa privada ofrece, si obviamos la crisis, mejores oportunidades económicas y de promoción profesional.

No creo que las nuevas generaciones que vienen, las que hoy están en la universidad y que deben gobernarnos en un par de décadas, estén peor preparadas que la mía, más bien al contrario. Aunque con la educación primaria y secundaria tengo mis dudas (informe PISA mediante), pienso que la universidad española está a la altura del resto de Europa, de otro modo nuestro capital humano, ese que está emigrando, por mucho que la ministra Báñez quiera denominarlo eufemísticamente movilidad exterior, no se rifaría en medio mundo. Es verdad, estamos gastando un montón de dinero público para tener a miles de españoles bien preparados, pero esa inversión la están aprovechando otros.

Dicho esto, un detalle me da vueltas en la cabeza acerca de las soluciones a la crisis y el papel que encarnan nuestros políticos y es ¿cómo puede un político gestionar una crisis si nunca sabrá de primera mano lo que es? Es decir, el discurso no puede ser más cicatero por mi parte, los políticos en nuestro país son claramente una élite social, tienen mejor sueldo que la media de los españoles, mejor casa, en un barrio bueno y mejor coche, algunos hasta tienen un patrimonio, no quiero entrar en si gracias a la política, que casi los definiría como «nuevos ricos». Para ellos la crisis no existe, en su familia cercana no hay hambre, ni problemas de fin de mes, pueden irse de vacaciones adonde quieran cada verano, ir a restaurantes caros, mandar a los hijos a estudiar al extranjero... O sea, ¿puede un político verdaderamente ponerse en la piel de esa familia que no tiene nada y que malvive con la pensión de los abuelos y de la caridad de instituciones, familiares y vecinos? Sinceramente no lo sé, creo que no, porque el pertenecer a esa élite social y económica los condiciona, y aunque estén preocupados, habrá un momento en que desconecten y vuelvan a su vida plácida y acomodada.

Para colmo, en este país la manera de hacer política no es la más sana posible, en eso nos puede el hecho de que nuestra democracia sea demasiado joven y falta de tradición. Esa estrategia de «cuanto peor, mejor», es la que esgrimen todos los partidos políticos que están en el lado contrario; no importa tanto aunar esfuerzos para sacar a este país del hoyo en el que se ha introducido, como aprovechar todo lo malo que existe y que siempre lo habrá, para despotricar del que tengo enfrente con objeto de ocupar su sillón lo más rápido posible.

Sinceramente pienso y pensamos muchos que las nuevas generaciones políticas, las que ya empiezan a tener responsabilidades de gobierno o influencia en los partidos opositores, y las que efectivamente nos gobernarán en un futuro cercano, deben tratar de cambiar los males que aquejan a la clase política actual: elitismo, oportunismo, escasez de independencia (las estructuras fagocitan cualquier opinión discordante), aprovecharse del mal ajeno, distanciamiento de la realidad social...

Mientras voy escribiendo esto, yo mismo me doy cuenta de que esto es una batalla perdida, sobre todo porque percibo que el elitismo se da en las altas instancias, pero también a pequeña escala. Sí, la política ha creado una nómina infinita de dioses territoriales, que mandan o gobiernan en un espacio muy concreto, y tienen ínfulas de ministro, con coche oficial, secretarios personales, agenda institucional, y toda una parafernalia que le precipitan a creerse más que el resto y a separarse por voluntad o por el desarrollo de los acontecimientos a ver la realidad social desde la distancia.

Por si fuera poco los partidos políticos españoles que propugnan la democracia, son ante todo, sí amigos, profundamente antidemocráticos, esos caciquillos territoriales están repartidos por todos lados y no desean que nadie les levante la mano, si lo hacen, la estructura los liquida. Elecciones internas pocas, y aquí es estar conmigo o contra mí. Qué razón tenía el movimiento 15-M cuando pedía Democracia Real Ya. No la hay, nuestra democracia es una pura falacia.

Alguien me preguntó el otro día que de qué partido era yo, y respondí lo primero que me salió, «yo quito partidos políticos del poder». Así es, creo que a lo largo de mi vida he pasado por varias fases, en mis años mozos era comunista visceral, pero el discurso de Izquierda Unida se me agotó (ahora sí vende, es verdad, porque en época de depresión, a río revuelto...) y luego he ido alternando votos a izquierda y derecha, colaborando en derrocar a aquel que se había estado sentando en el poder y lo había hecho mal o había mentido al electorado no cumpliendo sus promesas (lo que está ocurriendo ahora con el PP).

Como decía, el discurso actual de Izquierda Unida no puede ser más oportunista, dan a la mucha gente que hoy tiene necesidades lo que quiere oír, se bañan en el mar de la crisis para recoger todos los muertos posibles, pero luego cuando gobiernan, lo hacen en Andalucía, no alcanzan a plasmar sus ideas revolucionarias, y se limitan a ser un eslabón de la cadena del PSOE andaluz.

Parece que UPyD tiene un discurso coherente y puede ser una buena alternativa al bipartidismo, es un partido buenista, intenta recoger el sentir de la clase media española, tiene congruencia lo que proclama, incluso en materias tan sensibles como el independentismo catalán o el terrorismo. La duda estriba en saber si realmente pueden arrastrar a tanta población española para ser esa alternativa y si luego por aquello de «del dicho al hecho», serían capaces de poner en práctica lo que dicen, o la economía global, llámese Merkel, absorberán sus ansias de cambio. Es decir, nunca han gobernado y no sabemos si el día en que pudieran hacerlo podrán defender lo que hoy defienden.

Por su parte, malos momentos vive el PSOE con Rubalcaba a la cabeza; en Cataluña sus hermanos del PSC son díscolos y es incapaz de sofocar el fuego allí existente; y por otro lado, en buena parte de España hay compañeros que están intentando moverle la silla. Sinceramente pensaba que a Rubalcaba, un político muy veterano, lo habían mandado a las Elecciones Generales de 2011 para sacrificarlo (como los romanos que mandaban a la arena a sus esclavos para que fueran devorados por los leones), en unos comicios que iba a perder el PSOE sí o sí con rotundidad. No obstante, poquísimos meses después se descubrió sorprendentemente que este profesor universitario de química, es una especie de fórmula alquimista, se aferraba a su poltrona, demostrándose a sí mismo y a sus correligionarios que su muerte en el coliseo no había sido en vano; así de paso cercenaba a una política de gran proyección como Carmen Chacón. Esa querencia de Rubalcaba al poder, su estilo de hacer política (como todos, aprovechándose del mal contrario), su falta de carisma (parece que da clase cuando habla y aburre), su edad, tendrá 64 años en las próximas Generales, y sobre todo que no saca rédito a la pérdida de votos del PP, han hecho que las voces en el PSOE se multipliquen solicitando unas nuevas primarias (es Secretario General desde febrero de 2012), con objeto de «preparar» a un nuevo candidato, que bien pudiera ser candidata, para luchar contra el PP por el Gobierno de este país en 2015.

Hay un dato más que es muy relevante, y es que aparte del distanciamiento entre políticos y pueblo llano, los políticos no oyen a este. La gente de la calle hace constantes proclamas y más allá de opiniones movidas por un calentón, la gente normal en un razonamiento pausado odia que los políticos se tiren los trastos a la cabeza, quieren que sean más humildes, desean que se entierre el «eh tú, pues anda que tú», sueñan con que alguna vez los partidos de distinto signo sean capaces de ponerse de acuerdo en algo.

Es más, si le preguntas a la gente qué políticos son los que más les gustan, todos coincidimos en una serie de personas que se caracterizan por ser los «menos malos» y por tener un discurso que se acerca al ideal de lo que esperamos de un político en España, y curiosamente no son los que están más arriba.

Necesitamos urgentemente que el presente de la política española dé un paso al frente con nuevas formas de hacer política, de relacionarse con el contrario y de acercarse a la sociedad. Que los razonamientos sean claros e inequívocos significa que mi discurso debe basarse en propuestas que yo hago para el cambio o para la mejora, y no exclusivamente en criticar lo mal que lo está haciendo el otro.

Necesitamos políticos que enseñen y que no vociferen, y necesitamos políticos nacidos y criados en la clase media que estén impregnados del sentir de la sociedad y que sepan acercarse a los problemas del ciudadano con pleno conocimiento de causa.

Beatriz Talegón
En el PSOE por encima de las citadas disensiones internas, quiero también creer que hay una serie de políticos capaces, capaces de liderar no el cambio de este país, que también, sino el cambio que requiere la manera de hacer política en nuestro país. Así, me gusta mucho Eduardo Madina, un joven político vasco contra el que ETA atentó hace unos años, tiene un discurso sensato, razonable, se ve que es un tipo inteligente. Me gusta igualmente Antonio Hernando, lo he escuchado algunas veces en la tele y en la radio, y aunque le aquejan los males de despotricar del contrario, no lo hace de forma agresiva, lo he visto algunas veces alabando actuaciones del PP y eso es muy de valorar. Hay también una chica, Beatriz Talegón, que salió a la palestra hace unos meses, perteneciente a la Internacional Socialista de carácter juvenil, y que se atrevió a criticar en un foro internacional a las élites de su partido, precisamente por muchas de las cosas que yo comento aquí; ella misma pregona con su discurso apasionado que, efectivamente, hay nuevas maneras de hacer socialismo. Incluso me gusta mi paisano y concejal de mi Ayuntamiento, Felipe Sicilia, actual Diputado en el Congreso, un tipo con verbo fácil, bien preparado, salido de la clase media y que debiera crecer en el PSOE en los próximos años y jubilar a unos cuantos. Por último, soy de los que piensa que Carmen Chacón sería una candidata idónea para sustituir a Rubalcaba, tiene cierta moderación y sensatez, creo que aglutina bien los nuevos derroteros de su partido, y ha llegado su momento, ha llegado el momento de que España tenga una presidenta del gobierno.

Borja Sémper
En cuanto al PP, también siento especial predilección por sus dirigentes vascos, al igual que en el PSOE se trata de gente que ha tenido que soportar la ignominia de sus convecinos, y le han echado un par de bemoles jugándose su propia vida. Ahí está Borja Sémper que no tiene pelos en la lengua y es capaz de decirle a los palmeros actuales del radicalismo vasco lo que todos pensamos. También me parece un tipo brillante Iñaki Oyarzábal, que rompe con la imagen de «niños pijos» de sus compañeros de partido y que, en algún momento ha sido un punto discordante en su formación, básicamente porque ha reconocido su propia homosexualidad y eso creo que escocerá a muchos. Antes me gustaba Gallardón, quizás el hombre más inteligente que hay hoy en política en nuestro país, creo que era el político del PP que más gustaba a la gente de izquierdas, pero sus decisiones recientes en materia de justicia han dinamitado su futuro. Por último, también creo al igual que me he referido a Chacón en el PSOE, sea por un lado o por otro, espero que antes de diez años tendremos una presidenta del gobierno; en el caso, de este partido de derechas, la clara candidata es Soraya Sáenz de Santamaría, una muchacha culta y bien preparada, que se ha arrogado el papel de portavoz moderada del partido, en clara confrontación con el perro de presa que es María Dolores de Cospedal, ya saben la de la «indemnización en diferido en forma de simulación» acerca del caso Bárcenas.

Y esto es todo, que sueño con levantarme un día y ver que mis políticos, esos que son necesarios, obligatorios para nuestro país, sepan ponerse de acuerdo y luchar juntos por lo que nos beneficie, que sean más humildes y que se acerquen, bajen más a la arena y tanteen con mayor conocimiento de causa lo que requiere la sociedad.

1 comentario:

BAECULA AJIDEAL dijo...

Sin duda alguna comparto muchas de tus reflexiones, pero quedan muchas mas, sin duda alguna, no solo hay que cambiar las formas y los politicos de turno, casi siempre se apuesta por sabia nueva que rompa lo antiguo, que sea cercana al pueblo, pero eso no es facil.
Como tu mismo dice, el poder politico y el economico es el mismo, mientras no se rompa esa dualidad , nada se podra hacer. Yo en mi humilde opinion si hay herramienta para hacerlo, pero dudo que quiera el pueblo escuchar, y menos llevarlo a cabo.Expondre un ejemplo y sabra el resto.
Todas las corporaciones economicas de tipo que sea necesita vender productos o servicios, da igual que sea un banco o un supermercado. Basta con ilustrar al pueblo sobre su proceder, sus antimañas, sus trucos o mercadonenia. Enseñarle de verda lo que hace. No seguira comprado ahi, se ira a otro lugar que sea mas corresponsable con sus gente. Tarde mas que temprano tendra que cerrar el negocio, y sin negocio, se acabo el poder.
El simil es igual para la clase politica, se sabe lo que hace cada uno de ellos, la gente, en una alta frecuecia no vota, y la famosisima ley de Hont, siempre le favorece a ellos,Fin de la pelicula, por eso no desea cambiar , ya que irremediablemente nunca tendria el poder. En fin. Gracias por tus aportaciones.