sábado, 22 de febrero de 2014

SUMO, UN DEPORTE DE DIOSES (V)

Hakuho
En mi particular idilio con el sumo, toca hoy mi tradicional entrega periódica de lo que ha acaecido en Japón con las competiciones oficiales de este ancestral deporte en este último año.

No sé puede decir que haya habido una gran noticia en estos últimos doce meses, ni nuevos ozekis, ni nuevos yokozunas, es decir, en los dos rangos principales. La principal noticia, que por habitual deja casi de tener el debido calado, es el continuado e insultante dominio del yokozuna Hakuho, de tal guisa que de los últimos seis torneos ha ganado cinco; desde el año 2007 no ha faltado a su cita con campeonatos o subcampeonatos, sólo ha errado en dos ocasiones. Visto lo visto, se deducen dos claras razones para la preeminencia de este luchador mongol, y es que estamos ante un sumotori excepcional y, además, ha coincidido con que se ha encontrado con una generación en la que no hay ningún luchador que le haga sombra; hay buenos palmeros que están en una, diríamos, clase media alta, pero nadie le está mojando la oreja verdaderamente.

En este ínterin, con un estado de forma tan fabuloso y arrollador, creo que a nadie le queda duda de que se va a convertir en el luchador de sumo con más títulos de la historia; ahora mismo tiene veintiocho yushos (o Copas del emperador) y el tope está en treinta y dos, que obtuviera el gran Taiho allá por 1971. Es decir, ese logro está a tiro de piedra y en este mismo año 2014 podría igualar e incluso superar esa marca. ¿Esto quiere decir que Hakuho es el mejor sumotori de la historia? En mi opinión no, porque la bajada de enteros y popularidad de este deporte en Japón ha hecho que muchos jóvenes no se sientan atraídos por la práctica de esta lucha tradicional nipona, y eso me obliga a pensar que hubo otras épocas más competitivas donde los títulos eran mucho más caros que ahora. Dicho esto, ello no quita para afirmar que Hakuho es hoy por hoy, como si de un coche se tratara, una máquina fiable. Creo que lo comenté años atrás, pero tal vez sea de los cinco deportistas de este mundo más dominante y que más distancia saca al segundo. Además, con la edad que tiene (29 años) no sólo va a triturar el récord de yushos, sino que va a dejar una marca que me atrevo a pronosticar que puede prevalecer no menos de un siglo, y es que a Hakuho le queda, sin ningún genero de duda, como poco un lustro de estar en forma y seguir ninguneando al resto del banzuke.

Ese segundo no es otro que Harumafuji, también mongol, que mantiene con pinzas ese privilegio casi sagrado de ser yokozuna, porque no termina de ser regular. Cuando gana arrasa, pero igual que se lleva la Copa del emperador un mes, en el siguiente torneo, dos meses después cede demasiados combates, y eso para los mentores de este deporte en Japón no está demasiado bien visto, y se sigue llevando los perentorios toques de atención. El último ejemplo de esa irregularidad es muy reciente, en noviembre vencía con un incontestable 14-1 y en el Torneo de Año Nuevo celebrado hace apenas unas semanas ni siquiera participó por lesión; lo que le obliga a no dar demasiado el cante en el próximo torneo de marzo que se disputará en Osaka.

Kisenosato
A todo esto, la deriva de este deporte en Japón viene marcada por la noticia que no por reiterada, deja de evidenciarse, que ya va para ocho años que un luchador japonés no gana un gran torneo (hay seis en el año). Este 2013 fue especialmente esperanzador para los aficionados nipones (incluso para mí también porque creo que con la victoria de un nipón se relanzará la calidad de este deporte), pues estuvo marcado por las magníficas prestaciones del ozeki Kisenosato que obtuvo cuatro subcampeonatos consecutivos. Incluso en el torneo de noviembre se llevó ese honor tras haber derrotado a los dos yokozunas, aunque previamente había fallado en compromisos teóricamente más sencillos. Incluso el Comité de Deliberación de Yokozuna le abrió la puerta a la promoción al máximo rango si en enero obtenía la Copa del emperador con al menos trece victorias o hasta un subcampeonato con catorce. Pero está claro que al bueno de Kisenosato, de largo el mejor luchador japonés en la actualidad, le pudo la presión y fallaba estrepitosamente con un balance de 7-8, con lo que no sólo estuvo lejos de ese logro sino que tendrá que obtener un balance positivo en marzo para no perder su grado de ozeki.

Esa flexibilización de la norma no escrita de que para ser yokozuna hay que ganar dos torneos consecutivos, que de algún modo pretendía favorecer a un sumotori nacional, criterio reinterpretado y que a mí personalmente no me gusta, es el que va a permitir igualmente que el ozeki también mongol Kakuryu pueda optar a dicha promoción, si consigue unas triunfales prestaciones en marzo; toda vez que en el pasado torneo de enero se hizo con el subcampeonato derrotando en la última jornada a Hakuho, pero cayendo contra este en el desempate final. O sea, que no está descartado que pudiéramos tener pronto tres yokozunas... mongoles.

Me entristece que este pasado 2013 se haya consumado la retirada de uno de los luchadores más combativos y prometedores del ranking, el estonio Baruto. Ganador de un yusho en 2012, no ha podido superar las reiteradas lesiones en su maltrecha rodilla izquierda. En condiciones físicas normales podría haber sido un perfecto competidor para Hakuho. En todo caso, Kaido Höövelson que es como se llama realmente, se marcha en gloria, con el reconocimiento del público nipón y de los amantes del sumo, sabedores todos de que este atípico luchador, por su melena rubia, lo daba todo cuando salía al dohyo. Baruto, además, ya declaró que terminaba su aventura en Japón y que se volvía a su Estonia natal para fomentar allí el sumo.

Peor imagen está ofreciendo el búlgaro Kotooshu que, de algún modo, se ha convertido en lo contrario que Baruto. Un tipo con una antropometría envidiable (204 cm. y un peso adecuado), que llegó a ozeki como un relámpago y estaba claramente predestinado para ser yokozuna, el que hubiera sido primer yokozuna europeo de la historia, pero fue llegar al rango de ozeki y bajó su nivel ostensiblemente, apenas una Copa del emperador y un subcampeonato lo contemplan en casi ocho años de ozeki. Se le notaba últimamente mucha desmotivación, que se esforzaba lo mínimo para conservar ese rango, y tanto tensar esa cuerda provocó que perdiera el rango hace dos torneos y ni siquiera fue capaz de lograr los resultados mínimos que le hubieran permitido recuperar el rango de ozeki por la vía rápida en el último torneo; por lo que ahora está obligado a empezar casi desde cero para volver a ser ozeki, y a tenor de lo visto, se arrastra demasiado, no está en disposición de ello, por lo que aventuro que más pronto que tarde Kotooshu, Kaloyan Stefanov Mahlyanov, va a dejar el sumo y este lo va a hacer un poco por la puerta de atrás.

Todos los años comento alguna serie de luchadores japoneses nuevos que surgen desde las categorías inferiores con fuerza, pero a la hora de la verdad, cuando llegan a las categorías profesionales se disuelven como azucarillo en el café, así que en esta ocasión paso, porque de verdad veo a muchos segundos espadas, pero no percibo una gran estrella.

Osunaarashi
Quizá por lo exótico de su procedencia sí habría que hacer mención del egipcio Osunaarashi (Abdelrahman Alaa Eldin Mohamed Ahmed), un joven luchador de veintidós años que ha volado desde las categorías inferiores hacia las profesionales en menos de dos años y que se le ve resuelto y motivado para estar entre los mejores. Y es que estamos ante el primer luchador de sumo de la historia proveniente del continente africano; con lo cual se completa el póker y ya ha habido representantes de todos los continentes en alguna ocasión en el sumo profesional.

Esa motivación encarnada en Osunaarashi contrasta con la desmotivación o falta de pundonor de los luchadores japoneses, por eso se promocionan por regla general más rápido los luchadores no nacidos en Japón que los nacionales. No existen ídolos actuales y los de antes han caído demasiado en el olvido.

Por lo demás, ha sido un año en el que ha habido mucho movimiento en las heyas (escuelas o academias oficiales de sumo, la traducción literal es establo), que se han cerrado algunas, que se han abierto otras; y por lo menos confío en algunas nuevas heyas recién inauguradas, regentadas por algunos luchadores japoneses de casta, que a ver si pueden aportarle a sus pupilos la preceptiva «testiculina» que tanto se está echando de menos en los últimos años.

No podía terminar este recorrido anual, sin hacer mención a la desagradable decisión que ha adoptado el órgano rector del sumo profesional, la Nihon Sumo Kyokai, por la que desde el último torneo ha cerrado su emisión en abierto y por Internet de las transmisiones de los torneos, por las cuales los escasos aficionados españoles y del resto del mundo nos hemos visto privados de este pequeño placer. Esto ha generado todo un aluvión de críticas a los mandamases del sumo, una auténtica cruzada en Facebook de la que formo parte, y que en definitiva, viene a criticar esta tremenda falta de tacto que no viene más que a enlodar la difusión del sumo y a confirmar su retroceso. Algo incalificable por parte de personajes llamados a divulgar este deporte y que «obliga» a los aficionados a suscribirse por unas cantidades absolutamente abusivas y que dudo mucho que alguien vaya a contratar, a no ser algún loco con tiempo y dinero.

Dicho esto y como se suele decir, hecha la ley hecha la trampa; ya que en este mundo global de Internet es difícil que algo no deje huella y menos lo que es esto, una retransmisión deportiva. Así que los buenos gestores de la web hispana www.cibersumo.com ya colocaron a la mitad del pasado torneo de enero el enlace de la televisión mongola, donde obviamente el sumo es cuestión nacional, y ahí que ya pudimos ver los aficionados la retransmisión de los combates, narrados en mongol. Eso sí, sólo conectan para las categorías profesionales (antes podías seguir hasta las categorías inferiores), con lo que el primer día que accedí al enlace me tragué algún programa de la televisión mongola, en concreto uno de moda, otro de música, anuncios y hasta una telenovela. Nunca te acostarás sin aprender algo nuevo.

2 comentarios:

jordi zapatero dijo...

Excelente análisis. No le ves suficiente potencial a Endo?

Pedro Manuel Martos Jódar dijo...

Estimado Jordi, sin duda que Endo es uno de los luchadores más prometedores de la nueva hornada, pero tantos han llegado y se han quedado en nada que prefiero contenerme.

No apostaré nada por una futura estrella hasta que no haya llegado al sanyaku y compita al mismo nivel o más que los que están ahí.

Saludos.