domingo, 16 de marzo de 2014

JOËL FAJERMAN, MÚSICA CONOCIDÍSIMA Y ROSTRO INÉDITO

Hace no mucho tiempo escuchaba en la radio a un mito de la radiofonía musical en España como José Ramón Pardo, al que dediqué en este blog hace unos meses una entradilla, y venía a referirse acerca de Joël Fajerman como el compositor de la música de las plantas, pensando que por su apellido sería más o menos danés o escandinavo, y advirtiendo su error, reconoció que había comprobado que era efectivamente francés.

Sinceramente yo siempre he sabido que era francés, o más exactamente una sintonía, una melodía suya permanecen en la mente de una mayoría de la población, que no es otra que “Flower's love” (“El amor de las flores” en una traducción libre), la cual formaba parte de la banda sonora de la serie de divulgación francesa “La aventura de las plantas” (L'aventure des plantes), que con mucha probabilidad la gente de mi época podrá recordar, nos remontamos al año 1979. Esa melodía está fijada en mi memoria, aunque no puedo verificar que sea producto de mi imaginación, pues yo recuerdo una planta creciendo a cámara rapidísima y una bella flor que se abría, mientras sonaba de fondo “Flower's love” que parecía ser la energía que hacía explotar la naturaleza ante nuestros ojos, como jamás hasta ese momento la habíamos visto.

Así que cuando me empecé a introducir en mi época universitaria en la balbuciente música New Age, tuve la necesidad de buscar al autor de esa sintonía casi mágica y descubrí a este Joël Fajerman.

Este inopinado descuido y a la par absolutamente indulgente de José Ramón Pardo me dio que pensar acerca de la trascendencia y el impacto social de la New Age, de la cual conocemos más sus músicas que a sus pioneros y hacedores. “Flowers love” sigue sonando en la televisión, en la radio, en alguna que otra megafonía local y mientras esa sintonía aterriza con suavidad en nuestros pabellones auditivos, el pobre Fajerman estará sumido en el olvido de muchos, aunque espero que los royaltys que cobra en concepto de derechos de autor le ayuden a atemperar esa relativa amargura.

Hay algunos aspectos que resultan curiosos en la carrera inicial de Joël Fajerman y que quizá los que estén un poco metidos en este mundillo también habrán podido observar. El primer detalle es que es francés y de la misma quinta que Jean-Michel Jarre, por lo que encontrar similitudes entre ambos es inevitable, ¿quién fue primero la gallina o el huevo? Lo cierto es que Jarre tenía una trayectoria más dilatada en la década de los 70 cuando Fajerman se encumbró con la música del documental “La aventura de las plantas”; ambos tenían una base clásica y seguramente bebieron de las mismas fuentes de la música realizada con sintetizador, amén de que las posibilidades de unos aparatos, en ese momento algo limitados, que no permitirían un amplio espectro.

Aparte de ello hay que decir que antes de su gran explosión Fajerman acumuló un amplio periplo por Japón dando conciertos antes de 1979, con una mínima producción de música realizada con sintetizador, y entiendo que plegado a la improvisación en un terreno musical en la que se iban abriendo paso una pequeña pléyade de compositores y en el que, por cierto, Japón tuvo que ver mucho en esta corriente, pues no hemos de olvidar que fueron los creadores de esos aparatos electrónicos que permitían hace música como jamás se había soñado hasta entonces (hoy esa hegemonía la han perdido con respecto a otros vecinos asiáticos).

La producción discográfica de Fajerman no fue muy amplia ni tampoco se puede confirmar que fuera un artista consagrado a los conciertos y a los espectáculos megalómanos, tal y como le ocurrió a su coetáneo Jarre; su labor siempre fue más gris, pero aún así conocida por el gran público aunque no le pongamos nombre ni mucho menos cara.

A este respecto hay que decir que esa labor gris ha estado siempre muy orientada a las sintonías, al medio televisivo (melodías de programas, series, anuncios y, sobre todo volviendo a su éxito primigenio, con bandas sonoras para documentales) y con toda seguridad también radiofónico.

Por poner un ejemplo gráfico, es el autor de la sintonía del programa concurso “La Chasse aux trésors”, programa que se haría también luego en España por TVE con el nombre de “A la caza del tesoro”, y que presentaba Isabel Tenaille y en cualquier lugar del mundo el intrépido Miguel de la Quadra-Salcedo, y del que yo abordé una reseñita en este humilde blog.

Del mismo modo, y para atestiguar su polifacético perfil compuso la música ambiental del pabellón de Francia en la Exposición Universal de Hannover del año 2000.

Como siempre digo, por lo menos espero, aunque creo que no cabe duda, que Joël Fajerman habrá podido vivir más que ampliamente de su música; aunque eso sí, existirán pocos músicos en el mundo que tengan una melodía tan conocida como esta Flower's love y sean tan olvidados.

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