sábado, 27 de diciembre de 2014

SUPERLÓPEZ, EL SUPERHÉROE ESPAÑOL DE LA CLASE MEDIA

A buen seguro que la mayoría de la gente de mi generación sabe quién es SuperLópez, pero es más, es posible que los de generaciones más jóvenes también lo conozcan y hayan leído alguna de sus historietas. Y es que, ante todo, la elevación a los altares de la superheroicidad de un español de clase media como Juan López, ya ha pasado a la historia de España; su nombre está ya en la calle como un invitado más de dichos y anécdotas, y todo ello gracias a la pluma del leonés Juan López Fernández «Jan», curiosamente el personaje y su padre artístico tienen el mismo nombre y apellidos.

Nacido este personaje en 1973, lo que tal vez ignore mucha gente es que el personaje sigue vivo, es decir, que Jan sigue sacando cada año unos dos o tres álbumes (de unas 48 páginas) con alguna aventura de SuperLópez. Jan es ya un historietista veterano, nació en 1939, pero por su trayectoria entiendo que continuará al pie del cañón hasta que físicamente se encuentre lúcido y sus manos le permitan desarrollar lo que su mente dicta.

Nacido claramente como contrapunto al Supermán norteamericano, SuperLópez también trabajaba y trabaja en una oficina, donde lógicamente mantiene en secreto su verdadera personalidad. La oficina nunca se definió muy bien, aunque pareciera que se dedican al marketing. En su trabajo es uno más, es decir, un poco arrastrado, sin mucho reconocimiento de los demás, y menos de su jefe, que siempre le está dando la matraca.

Por otro lado, su constante incursión en misiones especiales hace que tenga que mantener ese complejo equilibrio entre llevar bien su burocrático trabajo y cumplir en su defensa del mundo, aparte de cuidar también sus amistades, que sospechan de sus habituales y largas desapariciones.

Aunque reconozco la labor desarrollada por los historietistas, esta vez sintiéndolo mucho no me voy a mostrar tan benévolo con Jan, por algunas razones que voy a explicar. SuperLópez ha sufrido algunos cambios a lo largo de su historia que le han hecho perder su sabor a historieta infantil. El principal detalle es que en sus inicios SuperLópez era un personaje para el público infantil, era un superhéroe que encarnaba los defectos de muchos personajes de historieta, era ante todo un antihéroe. Sus especiales poderes no hacían más que ocasionarle problemas por doquier. Por entonces era un anodino español medio, casado con una mujer de armas tomar, presionado por su jefe y no bien visto del todo por sus ciudadanos, porque cuando solucionaba una papeleta la enredaba a la par por otro lado. Sus historietas, breves, apenas de una página, no solían terminar bien. En estos primeros años, Jan se ayudaba de colaboradores para realizar sus guiones, sencillitos, graciosos, para niños; el más renombrado es Francisco Pérez Navarro (Efepé).

Con el tiempo, pasarían unos diez años, Jan cogió las riendas y generó sus propios guiones para su personaje. Entonces quiso darle una vuelta de tuerca a su superhéroe, sus dibujos mejoraron ostensiblemente, eran mucho más ricos en detalles, y las historietas se presentaban en álbumes, auténticas aventuras que se iban hasta las 64 páginas. SuperLópez se estilizó, dejó a su mujer (o lo que es lo mismo que ya no tuvo mujer sino que directamente era soltero), y ya era un españolito medio, trabajador de oficina, con una medio novieta (Luisa Lanas) a la que da más calabazas que otra cosa. Su ámbito de actuación dejó de ser su barrio o su entorno, y desplegó su acción por el mundo entero, defendiendo a toda la humanidad de villanos, alienígenas, mafiosos y científicos locos.

Esas aventuras tal vez buscaban captar a un mayor público, probablemente sin esquinar al infantil por aquello de que era un tebeo; Jan quiso que su clientela de la década de los 70 acompañara al crecimiento de SuperLópez en su nueva faceta de mesías mundial. Las historietas tenían mucha miga, eran claramente para un público juvenil e incluso adulto, para un niño son excesivamente intensas y los diálogos y escenas no entendibles, aunque es verdad que hay mucha acción, y eso compensa lo intrincado de estas aventuras.

Por otro lado, y es la principal crítica que yo hago al bueno de Jan es que estas aventuras han ido maleándose, en las de 64 páginas al principio y últimamente de 48 hay demasiada paja, muchas viñetas de relleno que no aportan nada, y las historias son tan rebuscadas y liadas que son difíciles de seguir incluso para mí. Con todos estos ingredientes SuperLópez ha pasado a ser una historieta aburrida y algo incomprensible. Desde luego tenía más salsilla el SuperLópez de antaño.

Aparte hay que decir que este mesiánico SuperLópez, sigue teniendo caracteres de antihéroe, pero en realidad sus aventuras terminaban bien ahora, es decir, a la postre vence a toda esa caterva de malos malísimos que atenta contra el mundo entero, aunque bien es cierto que eso no le reporta réditos importantes a Juan López, porque desatiende a su trabajo, desatiende a Luisa Lanas, y no puede ver tranquilamente un partido de fútbol, comer o simplemente descansar, porque SuperLópez es un héroe particular. SuperLópez es un héroe que se cansa, que a veces le dan para el pelo, que no es tan resolutivo como Supermán y eso que se enfrenta a enemigos que son bastante lelos.

La relación con Luisa Lanas es muy inestable, hay atracción de Luisa a Juan, pero no hay reciprocidad. Luisa se empeña en ir al cine, y Juan está constantemente excusándose, aparte de tener que desaparecer para convertirse en superhéroe. Las apariciones repetidas de SuperLópez casi como continuación a la «huida» de Juan López, no son nada bien vistas por Luisa, que no soporta al superhéroe porque entiende que siempre está metiendo la pata, y lo llama repetidamente de forma despectiva como «supermedianía de acero».

Hay que decir también y eso no hace nada bueno a esta historieta que, de vez en cuando, hay lamentables faltas de ortografía en los diálogos, y siendo el tebeo un vehículo de transmisión cultural, se convierte en un error imperdonable, y que debiera haberse cuidado más por su autor y por los editorialistas.

No obstante, hay algo extraordinario en este tebeo que no es ni más ni menos que el trabajo artístico de Jan, en este cómic casi como en ningún otro el dibujo supera ampliamente el contenido. La pluma de Jan es genial, con muchos detalles, con mucho color y tremendamente expresiva. El darse una vuelta por sus historietas aunque lo que cuenta sea un rollo puede merecer la pena. Por cierto, que en los últimos años, colorea por ordenador, algo que como él señala no es comodidad, tarda lo mismo que de forma manual, sino que es una razón de calidad y control de los resultados.

Por cierto que esta deriva del personaje de SuperLópez hacia un público más generalista provocó que el propio Jan, diera una especie de paso atrás, creando a los hijos gemelos de SuperLópez fruto de una relación no deseada por este, pero que permitió que nacieran Jolín y Jolina, que viven con su abuela (la madre de SuperLópez), y que han salido en parte a su padre, es decir, tienen parte de sus poderes, entre ambos se complementan. No tuvo demasiado éxito esta historieta, pues las aventuras son muy forzadas y poco atractivas para el público infantil, y de hecho, Jan se ha prodigado poco a este respecto.

En todo caso, no olvidemos que ante todo SuperLópez es un personaje conocidísimo y, por cierto, se habla de que puede haber un proyecto cinematográfico este próximo 2015, desarrollado por personajes reales (¿José Mota de protagonista), es decir, que no será un producción de animación; estaremos al tanto. Mientras Jan continuará dando vida a este superhéroe español por el que no pasan los años y que, eso sí, se hace eco, como una forma de crítica, de los fenómenos presentes en la sociedad: política, corrupción, fundamentalismo o xenofobia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Extraordinario personaje del cómic español. Recomiendo el primer álbum de Superlópez que reúne toda una serie de historias cortas, entre ellas la que desvela la procedencia de héroe desde el lejano planeta Chitón.
El cómic incluye ocho aventuras:

El origen de Superlópez
Contra la Luz Luminosa
¡Chiclón ataca!
Contra el Gladiador Galáctico
Guerra en la dimensión oscura
¡La increíble Maza!
La pesadilla atómica
El día del robot

Recomiendo también las aventuras :
"El supergrupo" y "¡Todos contra uno, uno contra todos!".

Anónimo dijo...

¡Hola! sería bueno decir que el creador de Superlopez no inventó nada.. Él se inspiró directamente (sin decirlo nunca) del personaje francés Superdupont, creado en 1972, o sea un año antes.