sábado, 1 de agosto de 2015

AZUL Y NEGRO, EL TRISTE OLVIDO DE UN GRUPO GENIAL

Es, sin duda, uno de los grupos musicales más olvidados de nuestro país, tal vez el más injustamente desplazado de la historia musical de España, dada la calidad de sus producciones y de lo que supuso en su momento para el panorama artístico nacional e incluso internacional.

No sé muy bien cuáles fueron o cuáles son las causas por las que esto es una realidad, lo que es cierto es que no menos de cinco temas si se los pusiéramos hoy en el siglo XXI, en el año 2015, a un joven o a un adolescente, a buen seguro que los reconocerían, y a la par serían incapaces de saber quiénes son los autores, al igual que sería imposible que pudieran descifrar que eso que están escuchando tiene más de treinta años.

No obstante, hurgando en la memoria de este grupo hay que decir que, de algún modo, es un proyecto que desde dentro no se ha tratado bien a sí mismo. Y me explico, el grupo que en sus inicios fue un dúo compuesto por los cartageneros Carlos García-Vaso y Joaquín Montoya, tuvo una época dorada que duró prácticamente una década, la de los 80 del siglo pasado y principios de los 90. Allí vinieron sus principales éxitos y sus sintonías no sólo se oían en todas las radios, chiringuitos, piscinas, discotecas, sino que además era cabecera de programas de televisión, música ambiental de documentales y producciones varias, y como emblema del grupo cabe destacar aquel célebre «Me estoy volviendo loco» que fue la canción de la Vuelta Ciclista a España de 1982.

Sin embargo, la gallina de los huevos de oro se quebró y Joaquín Montoya abandonó el proyecto. Su compañero Carlos pasó a liderar el grupo y en teoría sigue funcionando, pero con tan pésima popularidad y difusión que realmente pareciera que ya no funciona. De hecho, los de mi época pensarán que aquel grupo murió hace mucho pero que mucho tiempo. Y lo que es peor, siendo un recurso de segunda o tercera fila que deja en mal pie todo el legado de aquella etapa de ensueño.

Pese a ello yo me quedo con aquella década, con ese Azul y Negro, que ya digo, no sólo sonó en España sino que fue un impacto a nivel mundial. Estamos no sólo ante el primer grupo de música tecno en España, sino también uno de los primeros a nivel mundial. Aunque pioneros fueron los Jean Michel Jarre o los alemanes de Kraftwerk, como estandartes más icónicos o conocidos, no es nada arriesgado concluir en que Azul y Negro impuso un sello propio, mucho ritmo, sintetizadores, con predominio de la música pero sin desdeñar alguna letra no demasiado elaborada para adornar el sonido.

Cuando digo que a un joven le puedes poner ahora cinco temas y es posible que los reconozca, a los de mi época nos pueden poner diez o quince y nos van a sonar sí o sí. Particularmente entrañable me resulta aquel programa de la tarde de los sábados en TVE llamado «Los sabios», cuya sintonía de cabecera era aquel mítico «Hitchcock makes me happy». Qué buenas tardes con aquel programa de los que ya no se ven, para adolescentes y de cultura, ¿cuántos hay ahora? La presentadora era una Isabel Gemio (por aquel entonces se hacía llamar Isabel Garbí) un tanto modosita y algo verde, y aquel M.I.M. (Mi Inteligente Muñeco) que hacía las delicias de todos los jóvenes que nos acercábamos a ese escaparate del conocimiento general, devastado a lo largo de los años y cubierto como muchos programas interesantes por la basura de chicos y chicas tatuados de Mujeres Hombres y Viceversa o comoquiera que se llame, o la bazofia de los Sálvames y programas del corazón afines de cada cadena televisiva.

Y es que al hilo de lo anterior, Azul y Negro trataba de trascender el ámbito doméstico, no solamente con sintonías pegadizas, rítmicas, sino que sus temas se cantaban originalmente en inglés e incluso en alemán, eran muy cosmopolitas, y a buen seguro que hicieron sus pinitos allende nuestras fronteras, celebrando algún que otro concierto.

Del mismo modo que Azul y Negro pretendía ser un pionero de esta música del futuro, esta tendencia también la proyectaban en su producto final, no en vano se dice que fue el primer grupo español en editar un disco en digital, concretamente en 1984 sacaron unas doscientas copias de su álbum «Suspense», cuando por entonces existían muy pocos aparatos que reprodujeran CD (la primera vez que yo vi uno fue en 1985), tal y como lo concebimos hoy día, tecnología por otra parte más que superada.

En cualquier caso, mi homenaje, como ya he comentado antes va para el Azul y Negro primigenio, y es que en música no ocurre como en otros ámbitos de la vida, donde has de renovarte o morir. En música no, en música si un proyecto ha funcionado no lo cambies ni hagas aventuras, porque no sólo te cargas el grupo, sino que también te cargas su historia.

Y con esto no quiero quitar mérito a los dos creadores del grupo, ambos con una sólida formación musical, el más «moderno», García-Vaso, que en los 80 era muy llamativo con su pelo tintado de rubio y que mantiene vivo el grupo, y Joaquín Montoya, que nunca ha abandonado la música aunque desde un aspecto privado y pedagógico, un artista que es doctorado en música y que tuvo un Premio Extraordinario Fin de Carrera, casi nada al aparato.

Por cierto y para concluir este breve y humilde panegírico, parece ser que el nombre del grupo tiene un origen un tanto friki, y es que al productor musical le gustaba mucho el fútbol y quiso plasmar en el nombre los colores del equipo italiano del Inter de Milán, el conjunto Nerazzurro.

2 comentarios:

Equinoxe dijo...

Gracias por acordarte de uno de mis grupo favoritos de los 80. Totalmente de acuerdo en que están injustamente olvidados, o al menos no han gozado del reconocimiento que sí han tenido otros coetáneos tal vez menos importantes. La razón es clara para mí: los periodistas que escribieron la historia del pop español de los 80 nunca les perdonaron haber militado en una onda totalmente distinta (y mucho más elaborada) que los grupos de la Movida que adoraban, y además el hecho de haber sido superventas y haber gozado en su momento de gran difusión haciendo música tecno les convertía en un producto a ignorar, sin tener en cuenta criterios de calidad. Una pena, pero hoy la historia la podemos reescribir entre todos, y cada vez somos más, a juzgar por lo que leo en internet, los que creemos que Azul y Negro deben situarse en un lugar privilegiado de la historia de la música en España.
Ah, y desde luego que "Hitchcock makes me happy" era un tema increíble, en mi opinión muy superior al programa al que servía de sintonía.

EDUARDO DE URUGUAY dijo...

TE CUENTO QUE ES MI SEGUNDO CD IMPORTADO QUE ME COMPRÉ POR INTERMEDIO DE UNA EMPRESA IMPORTADORA VIA INTERNET, EL CD LO COMPRE POR EBAY HASE YA UNO CUANTOS AÑOS Y TIENE SUS MEJORES EXITOS, DESPUES DE JARRE SIGUE AZUL Y NEGRO COMO DOS DE MIS PREFERIDOS, MI PRIMER CD QUE COMPRE FUE MAGNETIC FIELD DE JARRE QUE TANBIEN LO PEDI IMPORTADO PERO MUCHOS AÑOS ANTES AL DE AZUL Y NEGRO, EN URUGUAY TODAVIA NO SE ENCONTRABA MUCHO DE JARRE EN CD EN LOS 90'S Y CREO QUE FUI UNO DE LOS PRIMEROS EN COMPRAR UN CD DE JARRE IMPORTADO JEJEJEJE ,,, SALUDOS