domingo, 18 de septiembre de 2016

LA LUCHA GRECORROMANA, DE ALEXANDER KARELIN A MIJAIN LÓPEZ NÚÑEZ

Pues ya se cerró el telón de los Juegos Olímpicos de Río y siempre es para mí una oportunidad de repasar esos deportes que no ves habitualmente por no decir nunca. Y no solo me centro en esos deportes que jamás ves pero donde hay presencia española, por lo que con ello se garantiza un cierto seguimiento de los medios de comunicación; sino que trato de ver esos deportes con escasa o nula tradición en España, y de los que apenas sacan breves reportes en la televisión.

Este es el caso de las luchas olímpicas, donde el mirlo blanco de Maider Unda resulta ser lo más llamativo de este deporte en el que tenemos dos modalidades, la lucha libre y la lucha grecorromana, con diferencias sustanciales en cuanto a su práctica y que, sobre todo se pueden apreciar, viendo varios combates.

A modo de paréntesis hay que decir que dos de los grandes puntos de debate tras el fin de los Juegos Olímpicos, es que hay demasiados deportes y algunos de ellos de valoración muy subjetiva y/o estética, y otros de simple puntería (por la misma regla de tres los bolos o los dardos también podrían ser olímpicos), por no hablar de aquellos que se practican en el primer mundo, vedados pues a los países más pobres (llámese hípica, vela o gimnasia). El otro nudo de debate es tal vez más interesante, habiendo logrado Michael Phelps más de una veintena de oros en su carrera olímpica, ya se le califica como el mejor deportista de la historia; conclusión interesadamente injusta, toda vez que compite en un deporte donde se da margen a la versatilidad del nadador, de tal guisa que en la natación como en el atletismo, la gimnasia, el tenis, el ciclismo o el piragüismo, un deportista se puede ir a casa con varios metales tras unos Juegos, algo que es materialmente imposible en los deportes de equipo o en otros como la lucha precisamente, el boxeo, el taekwondo, el judo, la vela o la halterofilia. ¿Es mejor deportista Pau Gasol o Michael Jordan, que solo pueden ganar una medalla en cada una de sus participaciones olímpicas o Michael Phelps, que sí que es muy bueno, Dios me libre de afirmar otra cosa?

Pues eso, que nada mejor que averiguar las diferencias entre la lucha libre y la lucha grecorromana que disfrutar viendo los combates que los mejores del mundo han protagonizado en estos Juegos. Resumiendo muy mucho sus reglas fundamentales, en la lucha libre se trabaja con todo el cuerpo y las piernas, en la grecorromana se trabaja a partir de la cintura y las piernas tienen una intervención pasiva.

Como en cada deporte existen sus mitos y sus leyendas, los Juegos Olímpicos son precisamente el caldo de cultivo idóneo para ensalzar esas grandes historias; y curiosamente la mínima atención que la lucha grecorromana tiene en los medios de comunicación en España, se hacía eco de las hazañas de aquellos más grandes, de esos gigantes que son capaces de elevar a su adversario por los aires como si de un bebé de meses se tratara. Sí, tal vez es como un atractivo que tienen estos deportistas de inmenso tamaño que, a los desconocedores de la disciplina, les puede resultar increíble los movimientos que pueden hacer, como les puede resultar tan extraño que unos luchadores gordacos como los del sumo (deporte que para los que me conocen o siguen saben que soy un grandísimo aficionado) puedan hacer toda una colección de llaves, muchas de las cuales también se hacen en judo.

Pero antes de entrar en el fondo habría que hacer otra salvedad, y es que en contra de lo que se piensa la lucha grecorromana que, teóricamente se configuraría como una modalidad que recuperaría el carácter de la lucha practicada en la Antigüedad, es decir, hace varios siglos, no queda del todo claro que fuera la verdaderamente practicada en las Grecia y Roma clásicas, toda vez que en esa época ya se realizaban presas por debajo de la cintura. En cualquier caso, todo parece indicar que en algún momento de la historia esta fue una clase de lucha que a finales del siglo XIX se trató de rescatar para otorgar un elemento de pureza a este deporte.

En esa categoría de mayor peso de la lucha grecorromana, la de 130 kg., volvía a sonar en Río de Janeiro uno de los grandes nombres de esta modalidad, el cubano Mijain López Núñez que volvía a conseguir por tercera vez consecutiva la medalla de oro; igualando en el número de oros a otro mito de este deporte y justo en la misma modalidad y peso el ruso Alexander Karelin.

Prácticamente se puede decir que Karelin ha hecho más que nadie tanto en la lucha libre como en la grecorromana en la historia reciente, y es que con sus logros le otorgó cierta visibilidad a estas modalidades tan poco desarrolladas en España y que tienen mayor predicamento en países del este de Europa y también en Estados Unidos, donde a tenor del cine juvenil se percibe que es un deporte que se practica mucho en las escuelas secundarias. Karelin consiguió que los medios de comunicación se hicieran eco de sus gestas.

Karelin fue un luchador casi imbatible, durante su carrera deportiva fue capaz de enlazar dos increíbles rachas ganadoras, una de cinco años (de 1982 a 1987) y otra de trece años (de 1987 a 2000), acumulando casi novecientos combates en los que salió victorioso, salvo esos dos que cortaron las rachas. La derrota más dolorosa fue la acaecida en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000 y que forzó su retirada cuando apenas tenía 33 años y a buen seguro que le quedarían todavía varios años para estar en el máximo nivel. Es lógico barruntar que tras una trayectoria tan impecable pensó que el momento de dejarlo sería cuando la racha se rompiera, o era el mejor de los mejores sin discusión o a casa.

En aquel combate que he repasado en no pocas ocasiones, Karelin, del que se pueden ver infinidad de vídeos en Internet mostrando su increíble superioridad sobre sus rivales, rayana muchas veces en la humillación, se encontró con el estadounidense Rulon Gardner un granjero que se entrenaba volteando vacas en su Wyoming natal y que en la gran final supo aguantar el empuje del gigante ruso. De hecho, Karelin no consiguió ninguna llave ni técnica ganadora y tan solo una penalización del ruso en el intento de una presa de cuello (eso es lo que interpreto yo viendo el vídeo), hizo que el norteamericano se impusiera por un rácano pero suficiente uno a cero.

Karelin era un soberbio luchador, con un físico impecable, pese a su peso, su estatura y su potente musculatura prácticamente no dejaban entrever ni un gramo de grasa. Además se trataba de un caballero, educado, culto (escuchaba música clásica, leía poesía y hablaba seis idiomas), con interés por la política, hoy sigue dedicándose a ello; que se esforzaba por ser el mejor a base de unos entrenamientos al más puro estilo de Rocky, con troncos, con nieve, en unas condiciones extremas.

Y precisamente tuvo que venir este Rulon Gardner a cargarse al mito, Estados Unidos contra Rusia, todo muy peliculero, porque aunque en el 2000 todo estaba muy tranquilito, los rusos siempre quieren ganar a los americanos y viceversa, tonterías las precisas. Un Rulon Gardner, por cierto, que hasta esa fecha no había tenido actuaciones destacadas, pero que en Australia llegaría a su punto de inflexión. El impacto de su victoria fue de tal magnitud que Gardner tendría el honor de ser el abanderado estadounidense en la clausura de los Juegos.

Posteriormente el norteamericano ganaría el Mundial de 2001, y después tendría un accidente con una moto en el hielo, y le amputarían un dedo del pie, aunque llegaría a Atenas 2004 donde conseguiría el bronce; y más tarde, ya casi alejado de las canchas volvería a jugar con la muerte tras un accidente en avioneta, la cual cayó a la gélida agua de un lago y junto a un compañero nadarían hasta la extenuación durmiendo al raso hasta la mañana siguiente en la que fueron rescatados. Rulon Gardner ha tenido y tiene muchos problemas de peso, de hecho, estuvo por encima de los 200 kg. y las últimas informaciones sobre él, es que intentó prepararse para las pruebas de clasificación de los recientes Juegos Olímpicos de Río, aunque obviamente sin éxito.

El nexo de unión entre Karelin y el actual dominador de la categoría, el susodicho López Núñez, lo protagonizó otro ruso, Jasan Baroyev, que vencería en Atenas 2004, vengando a Karelin, y tuteando casi por última vez al gigante cubano que sería quinto en esta competencia.

En 2008 le llegaría la madurez a Mijain López Núñez, en Pekín se impondría a Baroyev para conseguir su primer oro olímpico; en Londres 2012 reeditaría el triunfo, en este caso dejando con la plata al estonio Heiki Nabi; y recientemente se ha hecho con su tercera presea dorada consecutiva imponiéndose al turco Riza Kayaalp, combate que pude ver en directo y en el que el cubano aprovechó un pequeño despiste muy al principio del choque (a los doce segundos) para hacerle una llave a su rival, con esa diferencia sustancial mantuvo después una estrategia defensiva y no permitió al otomano darle la vuelta al marcador.

Estamos, pues, ante una racha abierta del luchador cubano Mijain López Núñez que precisamente fue el abanderado de su país en estos pasados Juegos en la ceremonia de apertura, y del que no se ha filtrado que vaya a dejar el deporte. Desde luego, por edad ya está en declive, y llegaría con 38 años a Tokio. Sin duda que el reto es de los que merecen la pena, como es el de alzarse con cuatro medallas de oro consecutivas superando al hegemónico Karelin. ¿Podrá Mijain? Lo cierto es que si Karelin fue intratable con esas dos derrotas significadas en casi dos décadas, Mijain pese a su fiabilidad en los Juegos no ha sido tan predominante en otras competiciones, particularmente en el Campeonato Mundial, de hecho, en 2011 y 2015 ya fue derrotado por el turco Kayaalp. De hecho, a día de hoy el que se prevé como gran dominador de esta disciplina en el futuro es este turco (bronce en Londres, plata en Río y ¿oro en Tokio?), toda vez que es siete años más joven que el cubano y acudirá a la cita nipona en su plenitud física.

Lo cierto es que tanto Karelin como López Núñez son dos grandes figuras del deporte mundial, minimizadas por el escaso impacto que la lucha tiene en muchos países, entre ellos el nuestro. Se reparten un montón de medallas en la lucha y a poco que se invirtiera en España en entrenadores foráneos y en becas a jóvenes luchadores, el impacto a medio plazo en el medallero sería más que apreciable, es una especie de nicho deportivo, permítaseme la expresión.

Dos grandes luchadores que han tenido una característica común, son altos y fuertes, sin grasa, muy estilizados, justo un perfil antropométrico que no suelen dar la mayoría de sus competidores, más bajitos y con más grasa corporal, ¿está ahí la clave de sus triunfos? Pues nada, nos citamos para Tokio donde viviremos el desenlace de esta notable historia deportiva.

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