sábado, 21 de enero de 2017

"SI BEETHOVEN PUDIERA ESCUCHARME", DE RAMÓN GENER

Fue casi por casualidad que un día, teniendo en mis manos el mando de la tele de mi casa (quien tiene el mando tiene el poder), en las raras veces que mi hijo no lo controlaba, vi en La 2 de TVE un poco del programa «This is opera», básicamente un espacio en el que de forma amena un hombre de mediana edad y con aspecto desenfadado, incluso pijo, nos acercaba de una manera cercana lo que era la ópera, Ramón Gener.

Esa imagen desenfadada la transmitía no solo por la forma de presentarnos la ópera, abriéndola para todos aquellos que jamás habían ido a un espectáculo de esos, sino porque daba la impresión de ser un tipo normal, de la calle, un tipo en vaqueros, aunque eso sí, con una voz penetrante, de periodista, la que le forjó para ser un barítono profesional.

Más allá de ese programa observé a través del Círculo de Lectores, mi principal proveedor de literatura, que Ramón Gener había escrito un libro que es este del que hoy hago una reseña. Configurado no como una extensión de su programa televisivo, sino más bien como una autobiografía limitada a la experiencia musical a lo largo de su vida.

En realidad «Si Beethoven pudiera escucharme» no es un ensayo al uso, no tiene grandes pretensiones pero llena. Yo lo definiría como el relato de una pasión por parte de un amante de la música. Porque Ramón Gener aprovecha para contar su vínculo con la música desde que era niño y las vicisitudes y crisis por las que atraviesa para mostrarnos cómo está de presente la música en nuestras vidas y también trata de tocar nuestra fibra sensible haciéndonos reflexionar sobre la historia de la música, de los grandes compositores, incluso de músicos actuales, para que sigamos amándola cada uno en su entorno personal, a la manera de cada cual.

Desde mi propio punto de vista he de decir que hubo un momento en mi vida, no muy lejano, que tuve la necesidad de conocer algo más de la música, no solo a la hora de escucharla o para hablar de ella como hago en este blog, sino saber mínimamente qué se escondía en una partitura. Estuve algunos años con un aprendizaje muy suave, a la par que tocaba el saxofón, instrumento que elegí en este pequeño reto; ya lo dejé, aunque no descarto retomarlo en el futuro, y en buena parte de este recorrido, conseguí el objetivo de leer un poco las partituras, las claves, las tonalidades; digamos que ese bagaje me ha enriquecido y ahora puedo ver la música con un enfoque más amplio.

Dicho esto, uno de los buenos posos que me ha dejado este libro es que hay muchos aspectos de la música en los que no reparamos y que Ramón Gener se propone descubrir para nosotros, gracias a la experiencia de una vida muy orientada hacia este arte.

En este recorrido autobiográfico del escritor, dividido por pequeños capítulos no numerados y que son titulados con pequeños lemas: imaginación, libertad, sentimientos, amistad, curiosidad, pasión..., en cada uno de ellos este realiza un relato muy didáctico en el que hace referencia a alguna canción o algún tema musical con su letra, y este le ayuda a hacer una reseña histórica de la música a través de algún compositor, por último, esto lo enlaza con su realidad, para crear referencias que le han acaecido en su vida. En este sentido, los hitos más importantes de la vida musical de Ramón Gener fueron un inicio en la infancia de enseñanza musical, impuesta por sus padres, y aceptada a regañadientes por él, tanto que lo dejó al poco; posteriormente, casi de casualidad vuelve a ella gracias a la sensacional soprano Victoria de los Ángeles, y vive una explosión y madurez de su experiencia musical en la que se convertirá en barítono; y finalmente, tras una nueva crisis, esa madurez devendrá en que el propio Ramón Gener se convencerá de que no será un excepcional barítono, pero descubre que es un gran divulgador, fase de la vida en la que actualmente se encuentra.

Ramón Gener me ha servido para conocer más detalles de la música, realiza muy sabias reflexiones que solo un profesional de este ámbito puede llevar a cabo y que una persona con una modesta afición a la música como yo, no puede abordar.

El libro, que es muy interesante, y que tiene capítulos que me han llenado algunos más que otros, tiene pasajes que me han llamado la atención especialmente. Muy al principio, Gener nos adentra en el significado de la música, es decir, ¿la música nos evoca un mensaje en la cabeza a todo el mundo por igual? En realidad no, particularmente la música sin letra o sin interpretación y sin contexto (en un ballet, en una película...), no nos hace experimentar a todos las mismas sensaciones. Si preguntas a un grupo de personas que escuchan un tema musical sin letra e inédito y sin información previa, es posible que haya tantas interpretaciones como personas.

Culturalmente hemos aprendido qué es una música triste y cuál alegre, la que deberíamos utilizar en una discoteca o en un funeral; pero es imposible que pensemos en las evocaciones que quería transmitirnos el compositor; si quiere que imaginemos un cisne nadando plácidamente en un lago, necesitamos más datos, necesitamos un escenario que nos muestre esa imagen o una letra que nos ofrezca un contexto. Y yo coincido con Ramón Gener en que eso es lo bueno de la música, que es democrática, que es libre, que es universal, que cada uno la oye y puede pensar lo que quiera, y mi pensamiento es mío y no coincidente con el de los demás. En este sentido, la música es pura libertad.

No soy muy aficionado a hacer cortas y pegas, pero he querido pararme en un párrafo, de los muchos que tiene el libro que ofrecen mensajes de calado, y que dice lo siguiente: «Si ahondamos en el sentido filosófico de la trascendencia, nos daremos cuenta de que todos podemos sobrepasar nuestros límites naturales sintiendo e imaginando y que, por los tanto, todos tenemos la capacidad de comprender la música. La universalidad de la música no se debe a que su lenguaje sea el mismo para todos. No se de debe a que una corchea sea y se escriba igual aquí o en la otra punta del mundo. No. La universalidad y la trascendencia de la música se deben a que habla a todo el mundo. La música habla sin hacer distinciones. La música abraza a todos. Todos podemos entenderla. (…). Cuando suena, las notas que oímos son las miasma para todo el mundo, pero su significado, lo que recibimos, lo que sentimos, lo que cada uno de nosotros entiende, es diferente. Esta es su trascendencia. Esta es su magia».

En fin, existen muchos pasajes en el libro que te ayudan a apasionarte más si cabe por la música y, por supuesto, Gener no pierde la oportunidad de hablarnos un poco de la historia de la música a través de los compositores que más le han llenado a él, a través de sus anécdotas y de sus vidas siempre jugosas. Por cierto que para este barítono su preferido es Beethoven, el que le da nombre al libro y explica sus razones para ello.

Por último, recuerdo con cierta curiosidad que, si la música clásica es para la mayoría de nosotros un pequeño espacio de nuestra mente, si tuviéramos que hacer una lista, aun pequeña, de los compositores clásicos que nos suenan, a buen seguro que esa lista tiene muchos apellidos germánicos. Y digo que es curioso porque, de forma un tanto callada, la historia de la música le debe mucho a Alemania y a Austria, y estos países no alardean especialmente con esto, tal vez debieran estar más orgullosos de los Mozart, Brahms, Schubert, el mismo Beethoven, Bach, Haydn, Wagner o Telemann.

Un libro interesante para reflexionar sobre y con la música, para seguir aprendiendo y apasionándonos cada día más sobre este arte que nos hace evadirnos, aunque sea por un momento, de una vida que a veces no es fácil.

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