sábado, 4 de febrero de 2017

"CICATRIZ", DE JUAN GÓMEZ-JURADO

El otro día me dijo mi hijo algo así como que «No debes confiar en cómo será el contenido de un libro con solo mirar la portada», sonó bastante sentencioso y más cuando me informó de que esa frase se la había dicho yo; yo acostumbro a sentenciar de vez en cuando pero, que yo sepa, esa no es de mi cosecha. Desde luego no aludía mi hijo a nada relacionado con la literatura sino para hacer mención a un compañero de clase que parecía tener una especie de doble cara.

Esa afortunada y brillante sentencia de mi hijo, al que se la voy a atribuir, me hizo pensar en que pese a que las portadas tienen su importancia en los libros, como la tienen por ejemplo, mucho más, las portadas de los discos de música; no es menos cierto que cifrar las esperanzas de que estás ante una buena o mala obra con solo esa primera imagen es bastante arriesgado, y verdaderamente hay muchos autores que cuidan hasta el extremo su portada para invitar a su lectura.

No sé si de forma deliberada el título de esta novela de Juan Gómez-Jurado y su portada son verdaderamente minimalistas: el título «Cicatriz», y bajo el mismo una cicatriz blanca rematada por la señal de seis puntos o grapas que atraviesa de arriba a abajo la portada bajo un fondo negro. No obstante, a mí me atraen otros parámetros, tales como que antes de adquirir un libro vea de qué va, así últimamente me llaman la atención aquellos que tratan temática de cierta actualidad (creo que se está abusando en este país de la novela histórica y a mí me cansa, por no decir que me exaspera); y que su autor no sea muy conocido, o sea, no plegado a compromisos editoriales recalcitrantes, aunque lo de no muy conocido habría que dejarlo in albis, pues he visto en Internet que previa a esta novela, este escritor ya ha tenido otras de bastante éxito y que ya cuenta con una nutrida legión de seguidores.

El críptico mensaje del título y el de esa imagen de la cicatriz que plasma la portada del libro esconden una narración hábil y entretenida en la que Gómez-Jurado nos transporta al Chicago de hoy mismo y con unos pocos personajes muy bien definidos (también se explota en la literatura actual el enmarañamiento de las historias con un sinfín de personajes, tal que tienes que ir haciéndote tú mismo un esquema paralelo para no perderte) construye una historia trepidante que te invita a devorar páginas para saber cómo acaba todo.

Simon Sax es el típico informático superdotado para su oficio pero bastante torpe en las relaciones sociales, con ese aspecto de ser introvertido, grande, desgarbado y desaliñado. Su vida se resume en su hermano Arthur que tiene síndrome de Down y su amigo Tom, todo extroversión, que es el que le complementa en sus negocios y en su vida personal para llenar sus carencias sociales. Negocios que marchan bastante mal, dado que sus genialidades cibernéticas no le llegan ni para pagar los suministros básicos de su hogar o para rellenar mínima y decentemente la nevera.

No obstante todo puede cambiar, Simon trabaja junto con un escueto (y mal pagado) equipo en un innovador proyecto de reconocimiento de imágenes para móviles, denominado LISA; tal artificio supone que con el programa instalado en un móvil, acercando la cámara a cualquier objeto y desde cualquier posición, el algoritmo devolvería con un importante porcentaje de acierto las características del objeto y, lo más interesante para el negocio mercantil, en qué web se podría adquirir algo igual. Dicha tecnología llama la atención de la empresa Infinity a través de su magnate Zachary Myers, empresa inventada pero que podríamos entender como uno de los actuales grandes monstruos de las ventas online, tal como Amazon o Alibaba, que espera coger tajada y lógicamente tener la posición dominante o monopolizadora de tan revolucionario algoritmo de búsqueda.

La prueba realizada y superada ante dicho magnate permite que Simon y Tom tengan un respiro, el de un contrato puente limitado en el tiempo, durante el cual deberán perfeccionar el algoritmo hasta llegar a un índice de fiabilidad en el reconocimiento del 74 %, resumidamente del éxito se desprendería adquirir la condición de potentados para ambos socios, así como el fracaso devendría en la pobreza más absoluta. El contrato puente, que está bien remunerado, les permitirá contratar a más personal, adquirir equipos, disponer de mejores instalaciones...

En ese momento de inflexión y de tensión que supone para Simon la exigua victoria de este primer asalto, reflexiona sobre esa parte de su vida que no funciona mucho más que sus, hasta hace poco, precarios logros informáticos. Y tiene la errática idea de entrar en una página de contactos para entablar una amistad con una joven ucraniana. «Hola. ¿De dónde eres?», con semejante frase tan simple pero tan inquietante a la vez, una tal Irina se mete en la vida de Simon de una forma brutal y tal vez para él haya sido la peor decisión de su vida, o no.

Desde luego, al poco de la llegada de Irina comenzarán los problemas para Simon. Su amigo Tom aparecerá muerto en una calle lúgubre y la policía no tardará en asediarlo para buscar información que ofrezca luz en este despiadado asesinato. La lógica invita a pensar que con Tom fuera de órbita, el reparto de ganancias en un prometedor contrato con Infinity, se duplicaría, demasiado obvio. ¿Y qué tiene que ver Irina en todo esto?

Mientras esto ocurre, Gómez-Jurado engarza una historia apasionante en la que nos remonta a la Unión Soviética de la invasión de Afganistán, también al oscuro pasado de Irina, y poco a poco, y de forma paralela al presente, también desvelará el porqué de la presencia de la joven en Chicago.

Dado que la novela está escrita en primera persona, Simon va analizando en el curso de su relato los errores que va cometiendo a medida que Irina va aterrizando en su vida. Las emociones, si es lo que esperaba Simon que es muy dudoso, no han hecho más que comenzar.

La historia se va desgranando con un ritmo trepidante y arrollador, ¿quién es Irina?, ¿a qué ha venido a Chicago?, ¿podrá superar Simon la presión de sus empleados, de los padres de Tom, de la policía?, ¿ama a una mujer que es una asesina?, y a todo esto y con la mente de Simon al límite, ¿llegará a tiempo para superar la gran prueba de fiabilidad de LISA ante el gigante de las ventas online?

Esa tensión se va sucediendo a medida que pasamos cada hoja, y tenemos necesidad de más, de desvelar qué va a ocurrir, de convencernos de que no todo es como parece, donde hay buenos y malos pero no estamos seguros de quiénes desempeñan ese papel, todo se vuelve un tanto contradictorio.

Una novela que engancha a medida que avanzas y que paralelamente al frenético rumbo que acomete más allá de la mitad de la misma, tú tienes la necesidad de apurar cada página para descubrir el desenlace, en un final que es digno de esta potente novela.

A modo de epílogo el autor nos revela que si bien se trata de un relato inventado, existen determinadas fuentes reales que le han inspirado, o sea, que sin ser cierta algunos de sus episodios podrían tener visos de credibilidad real.

Gómez-Jurado ha obrado un producto muy fácil de leer, que se devora por su magnetismo, y además, él utiliza un lenguaje sumamente rico, pero también con giros actuales, lo que nos permite inmiscuirnos más si cabe en la historia.

1 comentario:

N.M.B dijo...

Te recomiendo encarecidamente la Colección de los Reyes Malditos de Maurice Druon con el fin de que reconsideres la presencia de la literatura histórica en tu menú literario.
En español se pueden localizar dos traducciones distintas entre las que media un abismo. No es un dato baladí. Si tienes la fortuna de adquirir o localizar esta obra en su edición para Círculo de Lectores de Editorial Vergara (algo antigua), te habré recuperado para la causa y serás uno más entre los numerosos admiradores de esta obra. Si por el contrario te haces con la traducción (más actual) de Guadalupe Orozco para Ediciones B, no serás un incondicional, pero al menos puedo garantizarte momentos placenteros de lectura.