sábado, 7 de abril de 2018

"SAQUE BOLA", UN PROGRAMA DE CHISTES PARA LOS PRIMEROS PASOS DEL CANAL SUR

«Hola hola hola, saque bola», con ese reclamo comenzaba un programa mítico de Canal Sur de finales de los 80, que justo era además en los inicios de las emisiones de esta televisión pública autonómica. En esta Semana Santa, por casualidad, alguien hizo alusión a este soniquete y me trajo buenos recuerdos.

El que viviera en Andalucía y tenga ya una edad, como poco 35 años o más, recordará este programa concurso con cierta añoranza, y a buen seguro que es capaz de apuntar incluso mínimamente algún detalle de su contenido.

Tampoco hay que ser un lince, todo se resume en que era un concurso de chistes, así de simple, o así de profundo. Y es que parecía predestinado que de las primeras producciones que salieran de Andalucía, en su novata televisión pública, una de ellas tocara una de las esencias de nuestra región, o sea, la gracia, el chiste, el buen humor. Aunque suene así de tópico es la pura realidad, no digo que en otras comunidades no se cuenten chistes y haya gente que tenga ese especial gracejo para contar chistes, pero en Andalucía abundan los contadores de chistes, existe un hábito bastante extendido de hacerlo en familia, en reuniones, en el trabajo..., y además tenemos gente muy experta que casi roza la profesionalización. Yo mismo cuento chistes, sin ser especialmente gracioso, y probablemente no tenga la cualidad de hacerlo con ese salero que muchos tienen, pero yo los cuento.

Aquel programa nos llega hoy con un regusto un tanto añejo, en aquellos principios de las televisiones autonómicas, todo tenía una apariencia un tanto cutre con decorados poco espectaculares y realizaciones con escasez de medios, pocas cámaras y una postproducción muy de andar por casa.

Desde luego este no era un programa donde el decorado o los medios fueran lo importante, el nudo gordiano del programa era el chiste y se podría vestir como se quisiera pero no tenía más fin que ese, o lo que es lo mismo lograr conocer que trío de concursantes eran los más chistosos de Andalucía.

Más allá de la dinámica del concurso, que ahora repasaré someramente, había un elemento esencial que lo hacía muy atractivo y es que había un monstruo de la televisión al frente, ya en esas fechas, como era el carismático Emilio Aragón, que con sus apenas 30 años le proporcionaba frescura, desparpajo e improvisación a un programa que no tenía en el guión su principal valor.

Como la base de todo era el chiste y eso, para un programa que podía durar más de hora y media, podría resultar algo tedioso o monótono, por mucho que el chiste pueda entretener, pues la productora, que era de Tomás Summers (otro fetiche de la televisión que hacía realidad en la televisión, las ideas más disparatadas en formato exitoso), tenía que darle vidilla y repensar qué más se podía hacer con un chiste o con gente chistosa, y que todo ello no fuera un pestiño.

Así las cosas, aun asumiendo la preponderancia del chiste, el nombre de «Saque bola», hacía referencia a un pequeño bombo que contenía bolas y cada una de ellas hacía alusión a la temática de un chiste: Médicos, exámenes, matrimonios, tontos, políticos…, e incluso había una bola de comodín si no recuerdo mal. Era una temática amplia y esto siempre me intrigó, si el concurso se desarrollaba en un falso directo, es decir, se grababa entero sin cortes aunque se emitiera después con una mínima postproducción, los concursantes tenían que ser muy hábiles para improvisar chistes, porque a veces uno no se sabe tantísimos. Sospecho que más que eso, los concursantes conocían a priori esas temáticas, el número que fuera, y podían tener preparados un montón de chistes de cada temática, para evitar que alguien se quedara «en blanco» lo que daría mala impresión al programa; y eso creo que jamás ocurrió. Lo que sí ocurría era que algún concursante con hábil estrategia que no sabía un chiste de ese tema introducía incidentalmente la palabra que tocaba para derivarlo de momento hacia el chiste que se sabía.

Aparte de los chistes se hacían imitaciones, se cantaba junto con algún artista que venía a amenizar el programa, o también se hacían doblajes salvajes, este era uno de los pegotes del programa para no hacerlo monótono, donde se apreciaba que la mayoría de los concursantes no eran tan graciosos, simplemente sabían contar chistes. También había un apartadillo en el que gente de la calle hacía sus propias aportaciones en forma de chiste.

Tampoco había mucho misterio en el resultado final, enfrentándose dos equipos de tres personas, generalmente hombres, y un jurado otorgaba puntos por cada prueba, el que ganaba seguía en el programa y recibía una cierta cantidad de dinero en pesetas, y el que perdía no volvía y también recibía su montante, pero menos.

Recordará muy bien la gente de Linares que hubo un equipo de esta localidad y duró varios programas, rompiendo, de lo que me alegro mucho, el mito de que los graciosos o buenos contadores de chistes por tener tal acento lo eran de Sevilla, Cádiz o Málaga. Estos tres de Linares se sabían una pila de chistes, eran muy buenos (los chistes), porque a veces no es tanto cómo se cuenta sino lo gracioso que es el chiste en sí, y además los contaban muy bien. Entre ellos estaba un tal Juanjo que no sé si antes de eso se dedicaba semiprofesionalmente al mundo del humor, lo que sí es verdad es que a este lo vi actuando en alguna ocasión en la Feria de San Agustín, y también encabezaba una chirigota que, dicho sea de paso, es una rareza en Linares, donde hay escasa tradición carnavalera.

Hay que valorar que siendo el chiste un género que es muy permeable al mal gusto, lo escatológico, lo verde…, pues se cuidaba, yo creo que le daban instrucciones a los concursantes, que no se cayera en lo chabacano, y lo conseguía teniendo en cuenta que el programa lo veían muchos niños. Una vez estuvo Miliki, el padre de Emilio Aragón, de jurado y me acuerdo perfectamente que ofreció muy mala nota a un equipo que había contado un chiste que había sobrepasado esa frontera del mal gusto.

El programa duraría poco más de un año, creo, entre 1989 y 1990, yo por entonces vivía en un piso de estudiantes en Granada, y no nos perdíamos ninguna emisión. Yo contaba con una lista de chistes en una chuleta, sí ya sé que esto es muy cutre, pero siempre he sentido la necesidad de saberme chistes y qué mejor forma que ir apuntándolos; y fruto de esa lista con mis otros dos compañeros de piso, «los Alfonsos», decidimos que nosotros teníamos que participar, se ve que en esa época estábamos muy subidos de bueno humor y de «jeta». En realidad no recuerdo si llegamos a escribir al programa, lo que sí recuerdo es que teníamos un amigo de Andújar llamado Enrique que no paraba de decirnos, esto es un poco surrealista, que si salíamos en el programa teníamos que saludarlo diciéndole «Enrique apaga el calentador».

Indagando un poco sobre el programa, hace unos pocos años Canal Sur hizo una especie de reedición del programa, presentado este por el genial Manu Sánchez, pero he podido ver que se trataba de un engendro que prácticamente nada tenía que ver con su antecesor, pues se trataba de hacer una serie de pruebas con la gracia a cuentagotas.

Me quedo con aquel «Saque bola» de finales de los 80 y esos buenos ratos que pasamos, de aquellos chistes que nunca recordaremos y de aquel «Hola hola hola, saque bola».

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