sábado, 27 de octubre de 2018

EL FLOORBALL, LA BASE DIVERTIDA DE TODOS LOS HOCKEYS

Hace dos veranos charlaba en una piscina pública con un conocido que, a la sazón, estaba de maestro en un colegio de una ciudad del extrarradio de Madrid, y me comentaba que se había puesto de moda la práctica del floorball en su centro, porque era un deporte muy sencillo de practicar, barato, colectivo, inclusivo, no violento y, ante todo, muy divertido.

Me señalaba que habían aprovechado para fomentarlo por el hecho de que uno de sus compañeros profesores era miembro de la selección española de este deporte, algo que tampoco era un logro inmenso considerando que estamos ante una disciplina que tiene muy pocos practicantes en nuestro país. Reflexionábamos al hilo de esto, acerca de la inmensidad de deportes existentes y que desconocemos o conocemos muy de pasada, y que casi con su práctica excepcional uno se convierte directamente en el mejor de su país, ¿quién sabe lo que es el kronum, el tennikoit, el sepak takraw o el kabaddi?, deportes que por cierto no creo que se practiquen en España pero que tienen gran predicamento en otros lares, por lo que bastaría con que un grupo se dedicara a su práctica en cualquier punto de nuestro país para convertirse directamente en los mejores de España, o en la selección española oficiosa.

De algún modo y de modo parentético, hay una panoplia de deportes minoritarios que en otros países están muy desarrollados y en España no tienen federaciones oficiales, que han permitido que, por ejemplo, Cataluña participe como nación en los Mundiales, es el caso del korfbal, del que hice una entrada hace ya un par de años, aprovechando ciertas lagunas de la burocracia deportiva.

Por otro lado, el floorball es ese tipo de deporte en el que hay unos pocos dominadores y entre ellos se reparten los títulos, la afición, la difusión y todo, en este caso, Suecia, Finlandia, República Checa y Suiza son lo que se llevan el gato al agua, después de estos hay una diferencia casi abismal con el resto. Siendo un tipo de hockey me recuerda a lo que ocurre con el hockey sobre patines, donde también sabemos que hay cuatro ejes y tras ellos el nivel baja bastante, esto es, España, Portugal, Italia y Argentina.

El floorball es un deporte raro pero no tanto, de hecho, tiene cierta introducción a nivel escolar en nuestro país, puesto que es una especie de hockey básico, o el más básico que existe y no solo es introductorio de otros tipos de hockey, sino que además su práctica contiene transferencias a otros muchos deportes.

Hace unos días repasaba un catálogo de material deportivo y el floorball no era un desconocido, es más, yo creo que en muchos colegios se practica llamándolo simplemente hockey, cuando en realidad lo que se practica es este deporte.

Vayamos por partes, este hockey es el más básico porque el stick se maneja por los dos lados, lo cual es mucho más fácil que el que se utiliza en hockey sala y hockey sobre hierba que son disciplinas similares, dado que en estos solo se puede jugar con una cara del stick y para su manejo hay que tener cierta pericia porque se conduce la bola y se dribla haciendo un giro de muñeca. Del mismo modo, el floorball es introductorio del hockey hielo por la misma razón, porque el manejo del stick es exactamente el mismo, de hecho existe una transferencia tan clara que basta con mirar los dominadores de este deporte.

Aunque se reporta su nacimiento a mediados del siglo XX en Estados Unidos, rápidamente voló a Europa, donde se desarrolló con mayor solidez desde los 80 hasta hoy. En España, donde también se le nombra como unihockey, hace un par de décadas que se conoce su práctica en colegios e institutos, y sobre todo tiene cierta expansión en la comunidad de Madrid.

Basta con darse una vuelta por los catálogos de material deportivo para comprobar que es muy económico, stick y pelotas son mucho más baratos que un balón de fútbol, baloncesto o balonmano. El stick de iniciación es de plástico duro, y tiene la ventaja según los proveedores de ser irrompible. La bola es de plástico con agujeros, por lo que los jugadores no necesitan protección, salvo el portero, para posibles impactos, mínimos por otra parte, porque es muy ligera.

La facilidad de su aprendizaje es evidente porque cualquier niño no necesariamente hábil se hace con el manejo con cierta rapidez; en este sentido, la pala o terminación del stick es tan ancha y la bola de tal tamaño que lo difícil es no darle, algo que ocurre de forma habitual, aunque no sea un deporte colectivo, con el golf, donde lo normal es errar.

A todo esto, hay que añadir que las reglas son tan asumibles que invitan a su práctica. Las dimensiones de la pista son las de un campo de fútbol sala normal, los laterales se refuerzan con unas protecciones para que la bola choque y rebote, aunque en muchos colegios estas protecciones no existan con toda seguridad. No se permiten los contactos, salvo toques mínimos y lógicos, con lo que se aleja del hockey sobre hielo, y se evitan malos rollos existentes en otros deportes colectivos donde el contacto es inevitable (fútbol, baloncesto o balonmano). La sistemática es simple, gana el que más goles mete en la portería contraria, portería que es de dimensiones parecidas a las del hockey hielo y donde el portero va con protección y además es el único del campo que no lleva stick. Es un deporte que a nivel colegial permite que se desarrolle en la modalidad mixta.

Hay una característica especial que lo hace atractivo sobremanera y es que es un deporte muy dinámico, rapidísimo, obviamente a nivel profesional, lo es tanto que los cambios, que se pueden producir en cualquier momento, suelen ser muy frecuentes y la presencia de un jugador en el campo apenas dura un par de minutos porque termina exhausto. Pero en niveles de iniciación con cierta pericia se llega a imprimir un ritmo bastante elevado y verlo resulta muy emocionante. Además la facilidad del manejo del bastón también provoca que se puedan hacer numerosos trucos con la bola, lo cual siempre es muy llamativo para los niños.

A mí siempre me han gustado los hockeys, y esta es una alternativa educativa interesante y de bajo coste que deberíamos promocionar, no solo para el hockey en sí, sino porque transfiere capacidades para otros deportes colectivos, y se activan piernas, brazos, cuerpo entero, produciéndose carreras, saltos, desplazamientos…, en definitiva, un juego muy interesante.

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