domingo, 4 de noviembre de 2018

300 MILLONES, UN AÑORADO PROGRAMA QUE UNÍA A TODOS LOS HISPANOHABLANTES

No sé cuál es la razón, tal vez misterios de nuestra mente que un psicólogo a buen seguro sabría descifrar, pero el caso es que tengo recuerdos felices de mi infancia que, en general, fue muy feliz y que, de vez en cuando, me vienen como un flash. Este que voy a comentar que es muy repetitivo a la par que inocente me sirve para ilustrar a modo de entradilla el programa de televisión que voy a recordar en esta ocasión.

Sería el año mil novecientos setenta y tantos, aunque también podría ser ochenta y pocos, yo estaba en EGB, eso que hoy no existe con ese nombre, y tengo el recuerdo lúcido de estar jugando con unos cromos que salían en unos chicles y que eran de flores; mis padres me acompañan en el cuarto de estar de mi casa y no sé por qué mis hermanos no aparecen, probablemente estuvieran pero el recuerdo que tengo es este. Es un día laborable por la tarde, y deben ser más de las 7 porque a esa hora salía mi padre de trabajar, por lo que si estaba, debía ser sobre las 8 pero siempre antes del Telediario. Mientras repaso mis floridos cromos, en la tele echan el programa «300 millones»; es un recuerdo placentero, de paz, de serenidad, de felicidad. Es recurrente porque añoro ese momento y aquella vida feliz, y busco ese recuerdo ahora con cierta insistencia cuando me agobio, últimamente me ocurre bastante.

Y bien, lo he comentado en alguna ocasión en esta bitácora que la televisión de cuando éramos niños y existía el monopolio de lo público era la que era, tenía de todo, y unas veces sería de calidad y otras no tanto, pero lo que sí que hay que agradecerle a los que mandaban en la programación de TVE, es que puestos a imponer, en ese conglomerado temático siempre había tiempo para la cultura.

Es más que probable que la gente de mi época se acuerde a la perfección del programa 300 millones, aunque quizá no tanto de su contenido, y es que el objetivo básico de aquel programa era el de acercar a todas las comunidades de habla hispana en el mundo, fundamentalmente las comunidades americana y española.

Sinceramente tampoco es que yo tuviera un claro concepto de lo que iba el programa, mis vagos recuerdos se centraban en la cabecera, en la que se representaban bailes típicos de España y América, el que había interpretaciones musicales y, sobre todo, que lo presentaba Pepe Domingo Castaño, hoy convertido y ya desde hace muchos años en animador y hombre de publicidad en el Carrusel Deportivo de la Cadena COPE, un puesto hecho casi a su medida, porque difícilmente se encuentra un parangón similar en otros programas de su corte.

Gracias a Internet he podido repasar algunas emisiones y refrescar lo que aquel programa representó; fundamentalmente era un programa de variedades, que es una de las piedras angulares del entretenimiento y que hoy sigue en boga, donde había música, entrevistas, cultura, noticias, costumbrismo…

Aquel programa fue bastante popular, o al menos esa es la idea que yo tengo, y cumpliendo el fin perseguido, ese acercamiento entre España y América daba la impresión que era un loable objetivo. Debemos ayudarnos los que nos parecemos, y hay muchas similitudes en la cultura, en las costumbres, en la forma de ser entre españoles y americanos, y especialmente, algo que nos une por encima de todo, y es que disponemos de una lengua común. Siempre lo he pensado, yo que jamás he pisado Hispanoamérica que es una pasada que puedas recorrer América de norte a sur, desde México y si me apuran desde Estados Unidos hasta Argentina, miles y miles de kilómetros y siempre podrás expresarte en este idioma, todo el mundo te entenderá y a todo el mundo entenderás.

Quizá España que quiso y quiere seguir siendo muy europea, como sinónimo de modernidad, desde que entró en la Unión Europea, ya dejó de mirar a América y querer parecerse más a Europa; a este respecto está bien que nos parezcamos a alemanes, franceses o checos, pero nuestro idioma y costumbres no se parecen en nada. Estamos más cerca de un colombiano o de un mexicano de los que nos separa todo un océano que de un francés, por más que hagamos frontera.

Afortunadamente este influjo puede haber pasado a un escalafón inferior para nuestros políticos, medios de comunicación y una ciudadanía que se nutre de estos resortes; pero no tanto para nuestras empresas, las grandes y las no tanto, que saben que disponen de un factor de empuje como ninguno para trabajar en una América que hoy día es un mercado en expansión; y es que para hacer negocios, el lenguaje no es un obstáculo y las costumbres ayudan, así que será más fácil para un empresario de telefonía invertir en Ecuador, por ejemplo, y cerrar un buen contrato, comiendo en un restaurante y degustando platos típicos de aquel país que tienen una impronta española mezclada con los productos autóctonos de aquellas tierras.

Pensé que el programa había durado un par de temporadas, pero me ha sorprendido conocer que estuvo en antena seis temporadas, desde los años 1977 a 1983, y que, como curiosidad, Pepe Domingo Castaño se incorporaría en la tercera temporada.

Con ese formato de entretenimiento y divulgación, Televisión Española metía con buen criterio reportajes culturales que yo creo que hacían mucho bien a la población, dado que la facilidad de acceder a la información y el conocimiento que hoy tenemos no era tal por entonces, y eso que apenas han pasado cuarenta años.

El imponer cultura era una fantástica estrategia en esa programación monopolista, y hoy tenemos cultura en las televisiones si se busca, pero directamente hay cadenas generalistas que se han abonado a echar bazofia a todas horas, bazofia que, no hay que olvidar, es consumida ferviente y preocupantemente por un público escogido y nada minoritario por desgracia.

El estrechar esos lazos con nuestros hermanos americanos suponía también dar a conocer las costumbres de cada país hispanoamericano y eso era muy nutritivo; probablemente muchos adultos en aquellos años pudieron conocer más de cada país de América gracias al programa, yo con mi memoria de niño y mis cromos entre las manos no pude captar más allá del tono alegre del gallego Pepe Domingo Castaño presentando al Dúo Dinámico, pareja incombustible donde las haya.

El programa se emitía en España pero en prácticamente todos los países hispanohablantes, incluidos bastantes estados de los Estados Unidos y, por supuesto, en Guinea Ecuatorial.

Hubo una buena cosecha de presentadores en esas seis temporadas, así, como más conocidos, aparte de Pepe Domingo, estuvieron Ladislao Azcona, Paca Gabaldón, Tico Medina, José Antonio Plaza, Alfredo Amestoy, Marisa Abad o Cristina García Ramos.

Difícilmente veremos ya ahora o en el futuro un programa con esta vocación de unir países con innumerables vínculos en común, aquel 300 millones dejó huella y mucha gente de mi época rememorará a su manera lo que el programa le evocará.

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