domingo, 7 de abril de 2019

HADIQA KIANI, UNA SUPERESTRELLA PAKISTANÍ CON MUCHA ESENCIA

Me resisto, de vez en cuando también es cierto, a someterme a los dictados de la música más o menos comercial que gira alrededor de nuestros oídos. Es claro que no es fácil abstraerse de esto, porque las radios musicales, las televisiones, los locales de ocio, todo aquello donde aparece música reproduce casi lo mismo, es decir, temas comerciales y sobre todo occidentales (Europa, América Latina y Norteamérica), en un porcentaje tal que roza casi el absoluto.

Lo peor de esta dictadura a la que nos vemos abducidos sin quererlo es que nos perdemos otras músicas, otras realidades y otros latitudes donde existen también dictados comerciales que pueden merecer la pena por la calidad musical.

Siempre he pensado e indago qué cantante o grupo de éxito local está sonando hoy en Sudáfrica, en Camboya o en las Islas Salomón, este pensamiento no es que me abrume pero sí que alimenta mi curiosidad.

Esa indagación siempre la hago como una forma de peculiar de entrenamiento mental, llego a ella por interés propio o a través de alguna referencia en algún lugar. Fue a través de una revista cómo conocí a la cantante que hoy traigo a colación, Hadiqa Kiani, ella es pakistaní y toda una celebridad en ese país, en realidad es bastante famosa en el Lejano Oriente, que además está densamente poblado. Es de imaginar que igual que en Europa conocemos a los músicos más relevantes de nuestro continente, en Asia conocen a los nuestros pero también les dan vidilla a los propios.

Hadiqa Kiani es cantautora y compositora de buena parte de sus temas, así de principio su música tiene reminiscencias árabes, nosotros podríamos decir étnicas, pero tal vez los de allí podrían decir que la música de José Mercé también es étnica y a nosotros nos parece muy de aquí. Lo que ocurre es que Hadiqa que es una superestrella en Pakistán, es muy versátil y su música merece la pena ser escuchada, lo mismo son poemas al aire con esas evocaciones orientales, que tiene matices de música New Age donde la composición melódica es lo dominante y su voz es un leve susurro, pero también hace fusiones y remezclas que suenan a música disco, muy marchosas, muy actuales.

Es evidente que tenemos el oído acostumbrado a a escuchar música en inglés y en español, lo del inglés es una dictadura comercial porque yo lo valgo, en Eurovisión casi todos los países detestan cantar en su propio idioma y se pliegan al inglés, lo cual es una tomadura de pelo. Y no, no hay por definición un idioma más bonito o más sonoro que otro, lo que asumimos es un concepto cultural, creemos que algo suena bien en inglés, porque hemos escuchado cantar toda la vida en ese idioma, e incluso, sabemos lo que dicen las canciones. En este sentido, nos puede resultar raro escuchar canciones en otros idiomas en los que no estamos versados, y Hadiqa Kiani se expresa en punyabí, eso creo.

Abstrayéndonos del idioma propiamente, por lo demás su música es absolutamente elegante, moderna, con ritmo, en muchos de sus temas es hasta pegadiza, y puedes seguir el estribillo en punyabí y alardear de ello, yo he recitado un estribillo concreto, pero no he alardeado. Mi grado de friquismo llega hasta ahí, o sea, cantar en la intimidad en punyabí pero sin llegar a pregonar entre amigos ese logro, que no es un logro, que más bien va a ser una chorrada.

Y bien, se expresa en punyabí y eso creo, es porque efectivamente no estoy nada puesto en lenguas indoeuropeas, pero también podría ser que lo hiciera en urdu, seguramente, o en hindi, menos probable. Lo que sí sé es que Hadiqa Kiani nació en el Punyab que es una región fronteriza entre India y Pakistán, históricamente con mutuas reclamaciones territoriales. El punyabí no es un idioma minoritario, esa región está habitada por más de cien millones de personas, es más parecido al hindi, el idioma mayoritario en la India, pero utiliza una grafía más propio del urdu, la lengua común en Pakistán; y a todo esto, como es común en aquellas tierras donde la antigua influencia anglosajona dejó poso, también tiene Hadiqa Kiani algunos temas en inglés.

Lo que me interesa, más allá de su indudable estrellato, es que su música es actual y nos da idea de que en otras partes del mundo hay música moderna, como no podía ser de otro modo, con los matices propios del entorno, esto es, las influencias de un bagaje cultural que está presente en cualquier composición, porque la música suele ser testigo de su tiempo, pero también del lugar donde nace.

Kiani está considerada como una de las personas más influyentes de Pakistán, casi nada al aparato, y especialmente en dicho país que es de mayoría musulmana (de hecho, se separó de la India cuando a mitad del siglo XX ambos países se liberaron del yugo británico, y fue por razones eminentemente religiosas, y es que la India es de religión mayoritariamente hinduista). Pues sí, el tener a una mujer con ese carisma es un punto de inflexión para marcar tendencias en zonas donde el papel de la mujer está muy soslayado.

Si bien es cierto que de pequeña ya destacaba por su talento musical, participando en festivales de niños por todo el mundo, fue primero en su cuna natal Rawalpindi (antigua capital de Pakistán, situada en el Punyab) y luego en la populosa ciudad india de Lahore (por eso digo que seguro que canta también en hindi), donde llevó a cabo su formación, es decir, que es una cantante de escuela, y de escuela clásica, que es como empiezan los grandes músicos, incluso los más heavys que te puedas imaginar. También compatibilizó esta formación con una carrera universitaria en Psicología, sí, era de una familia bien, y le pudieron permitir un porvenir, como se suele decir.

Con apenas 21 años saca su primer disco «Raaz», estábamos en 1996, tampoco hace mucho tiempo y, sin embargo, fue de las primeras voces femeninas en sacar discos pop en Pakistán, o sea, que ya nos vamos dando cuenta de cómo funcionan las cosas por aquellos pueblos de Dios. Este disco le reportó mucha popularidad y trascendió fronteras actuando en Reino Unido, en un programa de la BBC, Canadá, Australia, China, Hong Kong… Llegó a participar en un anuncio de Pepsi Cola, llegando a ser la primera asiática en hacerlo y la segunda mujer tras Gloria Estefan.

En 1998 con «Roshni», graba el tema oficial de la Copa Mundial de críquet, canción patrocinada por Pepsi. Lanzó varios sencillos de ese disco, pero destacó contra todo pronóstico con su sexto sencillo «Boohey Barian» es con el que rompió el molde, se convirtió en un superéxito y, de algún modo, es ese tema marchoso, que podría sonar en cualquier radio, siempre que el idioma no lo impida; y bueno, ese el tema que yo puedo tararear, en punyabí, creo, ya salió el friqui.

Desde luego con este tema ampliaría su campo de acción y ya fue más conocida en el mundo occidental, continuando con sus colaboraciones en publicidad con grandes multinacionales. Todo este prestigio y ya con una madurez que ofrece la edad y la experiencia, Hadiqa Kiani comenzó a representar cierto activismo femenino en su país, a ella sí que se lo iban a permitir.

En 2010 volvió a alcanzar importantes cotas de popularidad con su tema «Janan», otro muy pegadizo y que es más o menos fácil tararear. Ya he dicho que Hadiqa es muy versátil en sus composiciones, pero ya ha quedado claro que también con los idiomas, sobre todo en un país, donde conviven muchas razas, ese tema que, de algún modo, es el segundo más conocido de su carrera, lo cantó junto con el cantante Irfan Khan de la comunidad pastún, otro idioma nada minoritario (es el oficial en Afganistán).

Hadiqa Kiani es una auténtica representante oficial de Pakistán y participa en eventos oficiales de cierta trascendencia, incluso acompañando a cargos preeminentes de su país cuando llevan a cabo visitas de Estado al extranjero. Es toda una referencia social, actuando a la par en esas visitas oficiales como símbolo musical de Pakistán.

Destaca por su filantropía, lucha por desbaratar el sistema patriarcal de Pakistán, la crítica feroz de los abusos hacia mujeres y niños, a la par que trabaja en el empoderamiento (no me gusta la palabra pero bueno) de la mujer pakistaní.

Una interesante voz que no deberíamos dejar pasar el escucharla aunque sea un ratito, merece la pena, por un momento te transportas a lugares a los que raramente tu vida te pondrá en la fabulosa encrucijada de visitar.

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