sábado, 25 de julio de 2020

GRAVEWORM, HEAVY ELEGANTE CON ORIGEN EN LA ITALIA ALEMANA

La gente que me conoce y el que sea medianamente intuitivo siguiendo este blog se habrá dado cuenta de que la geografía humana me encanta y me llama mucho la atención cómo las fronteras a veces solo están en las mentes de los políticos y son los idiomas, las razas, las costumbres…, los que se saltan esas franjas, ofreciendo tal vez un esquema geopolítico o una cartografía más justa de lo que debiera ser un país, una región, una provincia, incluso un municipio.

Ya he tratado en alguna ocasión las rarezas de los idiomas que sí, que pervierten y escuecen a los patrióticos, y que hacen que el andaluz, por ejemplo, llegue con ciertas modulaciones casi hasta la frontera de Madrid, extendiéndose por Castilla la Mancha, Murcia, Extremadura y sur de la Comunidad Valenciana.

Y este preámbulo sirve para explicar el curioso origen de este grupo musical. En estos tiempos de pandemia me aferro aún más a los deportes, tanto en su práctica como en su seguimiento en las redes sociales, sé que tiene algunas cosas no buenas, como es la divinización de determinados deportistas que cobran sueldos escandalosamente intolerables, así como la proliferación de aficiones que se amparan en un club deportivo para canalizar su violencia intrínseca. Por lo demás, siempre digo que el deporte genera buenos valores y, de paso, hasta trae, si te interesa indagar en datos, una cierta culturilla.

Como me tengo por un buen seguidor del hockey sobre hielo y, en general, de los deportes de invierno, siempre me resultó curioso cómo entre los deportistas italianos de estas disciplinas invernales aparecían muchos apellidos alemanes. Basta con rascar un poco y hoy es fácil con Internet, para comprobar que Italia tiene una zona fronteriza con Austria, en concreto con el Tirol, donde se habla el alemán como lengua materna, se trata de la provincia de Bolzano donde el 70 % de la población es de habla alemana.

Perteneciente a esa provincia está el distrito de Pustertal (en italiano Val Pusteria) cuya capital histórica es Bruneck (Brunico en italiano) y donde ahí es más mayoritario aún el alemán como idioma dominante, llegando hasta el 85 % de sus habitantes. Bruneck tiene algo menos de 15.000 habitantes y en esa pequeña localidad nació en 1992 este grupo de black metal «Graveworm».

Graveworm son italianos con apellidos alemanes que para este caso da lo mismo, porque cantan en inglés, pero tienen ese punto transgresor, unos italianos con pinta de alemanes, con impedimenta que asustaría si te los encontraras de noche, un día lluvioso y en una calle solitaria, pero que se expresan en los escenarios en inglés. Y a todo esto, hablan alemán, también seguro que hablan italiano, pero lo más importante es que son italianos y no reniegan de ello, nadie de esa provincia, porque esas cuitas independentistas sólo pasan en nuestro país y en muy pocos más, en otros son más listos y no pierden tiempo ni dinero en estas fruslerías, que con la que está cayendo son casi lujos.

Y ahora vamos al meollo, pese a mis preferencias y favoritismo yo nunca repudio música alguna, entiendo que todas llenan y todas ofrecen una experiencia sonora que te inspira aunque sea un poquito. Lo siento, tengo una excepción por así decirlo, últimamente no soporto más de dos canciones seguidas de reguetón, tal vez no por el ritmo sino por la letra y por el mensaje.

Pues eso, que tampoco me ha preocupado en la vida haber escuchado grupos heavy, y no solo eso, sino haber puesto música de este estilo «a toda cebolla», porque el cuerpo o el momento te lo piden, yo así lo siento, y no me da vergüenza ni hacerlo ni reconocerlo.

En este sentido, he ido a conciertos de música heavy, las más de las veces en eventos locales, donde grupillos de amigos intentan emular a los grandes de este género. Los hay y muchos, o para ser exactos, muchos, ya sea grandes o pequeños. Si empiezas a buscar grupos de música heavy en el mundo es como para perderse, en todos los países hay y cada uno con toda una legión de seguidores detrás. Pero también están los pequeños, esos que yo he escuchado en los citados conciertos casi barriales, y siempre con un problemilla, un mal endémico que sufren la mayoría, el ruido de la música ahoga las voces, las letras.

Ese es en general y para cualquier tipo de música lo que yo diría que marcaría una frontera entre lo profesional y lo aficionado, que en los profesionales se escucha la letra y en los aficionados cuesta trabajo.

No es fácil conjugar letra y música en el heavy, que tenga su justo equilibrio, toda vez que lo que se ventila es el volumen, es uno de los elementos característicos del heavy. Los grandes grupos lo consiguen, la música es fuerte, pero logran que sus letras se escuchen.

Graveworm, que significa lombriz y es, sin duda, toda una declaración de intenciones, no será de los grandes grupos conocidos del heavy, aunque el buen aficionado a esta música seguro que ha oído hablar de ellos en alguna ocasión.

Como sería muy fácil para un lego en la materia señalar que el heavy es ruido y que incomoda al escucharlo, y algunos opinarían que hasta no es música; pues precisamente yo diría que escuchando un poco de este grupo te das cuenta de que mucho de lo que se dice, por desconocimiento, del heavy es un mito, casi una leyenda urbana.

Graveworm suena duro, la música es potente, las voces son desgarradoras, pero hay melodía, hay ritmo y hay belleza. No pocos de sus temas tienen esas voces casi infernales, pero emulsionan con una música melódica, vigorosa, bien trabajada, de mucha calidad, testigo de que hay una labor de partituras detrás. Algunos lo denominan casi heavy sinfónico.

Son ya muchos años los que Graveworm está al pie del cañón, desde ese señalado 1992, haciendo muy buen heavy; como en todos los grupos ha tenido sus vaivenes, sus etapas de montaña rusa, cambios de componentes, pero mantiene una línea que hace incondicionales a los que saben de su existencia; con mucha influencia en Europa, pero con buena fama también en América.

Estos ítalo-alemanes son también míticos en sus covers (versiones) de temas pop conocidos, ellos le dan ese punto revolucionario, inconformista, duro, tales como «Losing my religion» de R.E.M., «It´s a sin» de Pet Shop Boys, o «I need a hero» de Bonnie Tyler. No obstante, y por encima de estas yo me quedo con una propia de ellos «Tears from my eyes», bestial.

Graveworm, imprescindibles para entender el heavy contemporáneo.

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