sábado, 8 de agosto de 2020

LA NYCKELHARPA, UN INSTRUMENTO CON EVOCACIONES MEDIEVALES

Ya lo he comentado en alguna ocasión en esta bitácora que hace años que me desvinculé por completo del Festival de Eurovisión, lo veo por casualidad, como se suele decir «si encarta», pero no es santo de mi devoción por los favores filofronterizos o filoculturales que existen; sí, al final gana la mejor canción, pero hay muchos puntos regalados por ese simple afecto histórico, cultural, lingüístico, familiar… 

Sí que es verdad que entendiendo que siempre gana la mejor canción, llevamos varios años con la tendencia de que algo rompedor tiene que ganar también, es decir, no solo tiene que ser un buen producto, sino que no sea estereotipado en un estilo simplemente pop, la originalidad también juega; de ahí que hayan ganado canciones folk, heavy, baladas o incluso New Age. 

Probablemente el año 1995 fuera para este Festival que me genera sentimientos encontrados, un punto de inflexión, fue la primera vez que ganó un tema que podríamos encasillar en la New Age («Nocturne» del grupo irlandés-noruego Secret Garden) y además era instrumental casi en su totalidad, algo que no se ha vuelto a repetir, que yo sepa, en la historia de este Festival. 

Hoy, de algún modo, me salgo de mi guion habitual y no voy a hablar de Secret Garden ni de un grupo o cantante concreto, sino más bien de un instrumento musical, la nyckelharpa. 

Aquel Nocturne tan inspirador tenía su base en los instrumentos musicales, primero aparecía un violín, después un flautín y finalmente, siguiendo la cronología de incorporación a la canción, la nyckelharpa, tocada por la instrumentista sueca Åsa Jinder. La voz, un poquito al principio y otro poquito al final.

En cierta forma, Åsa Jinder redescubrió ese instrumento musical antiguo a buena parte de Europa, especialmente a aquellos que solo consumen música comercial. La nyckelharpa es propia del folklore escandinavo en general y del sueco en particular, y que data aproximadamente del siglo XIV. Es un instrumento un tanto raro en su diseño, porque tiene características del violín, del arpa y casi del piano. En realidad se engloba dentro de los instrumentos de cuerda frotada, y es que en vez de pulsarse las cuerdas para hacer las notas como en el violín, aquí existe un teclado para transformar el sonido del arco sobre las cuerdas. En España alguna gente la conoce como viola de teclas. 

Como digo es un instrumento que se usa mucho por grupos folk escandinavos y, por ofrecer ciertas similitudes con instrumentos de nuestra tierra, se podría parecer a la zanfoña que también muchos grupos folk españoles utilizan, y en menor medida con la vihuela, aunque solo en la forma no en el modo de tocarla. 

Es un instrumento con un sonido muy fino, nos evoca a música antigua, a mí me recuerda, con las diferencias evidentes, al clavicémbalo o al clavicordio, hueles a composiciones del Medievo. 

Me temo que no solo como instrumento antiguo que es, no será fácil encontrar muchas escuelas ni maestros para su enseñanza; además se me antoja un instrumento con cierta complejidad para su aprendizaje, por aquello de que pones en juego ambas manos realizando labores tan antagónicas, sí, ya sé que en la guitarra ocurre igual. Los que más fácil lo tienen para adaptarse son los violinistas. No obstante, la nyckelharpa varía en cuanto a número de cuerdas y teclas, no tiene que ser sencillo para un practicante pasar de una a otra. 

Aquel tema con el que Noruega venció en el festival el referido año suponía un ofrecimiento para la New Age, siempre voluble a todo tipo de experimentaciones, pero no, no he observado que la presencia de esta arpa con teclado se haya impulsado, su inclusión no deja de ser anecdótica. 

Como digo la nyckelharpa es un instrumento aún muy utilizado por grupos folk escandinavos y, de algún modo, hay cierta tendencia hacia su interpretación por solistas, como un modo de darle mayor protagonismo y sonoridad a este elemento que, por su propio diseño, es una auténtica joya. 

Instrumentistas escandinavos tenemos a Griselda Sandersson, Emelie Waldken, Thomas Roth o Maryna Lys, y cabe destacar el grupo folk sueco Faun.

Ana Alcaide
Didier François es, por ejemplo, un nyckelharpista belga que tiene una escuela para este instrumento en Italia, por lo que los que estén interesados no tienen más que indagar en la biografía de este señor, que tiene una discografía centrada en exclusiva en este instrumento. 

No hay muchas referencias de instrumentistas españolas, así importantes yo tengo recogido el testimonio de dos, una chica Ana Alcaide y el vasco Xabi Zeberio, este integrante de diversos grupos folk a lo largo de su trayectoria. 

Como curiosidad se pueden ver interpretaciones en Internet de la banda sonora principal de «Juego de tronos» o «El señor de los anillos» con la nyckelharpa.

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