sábado, 19 de septiembre de 2020

EMERSON, LAKE & PALMER, LA GRAN BANDA DE ROCK MÁS OLVIDADA DE LA HISTORIA DE LA MÚSICA


No sé ni en qué momento de mi vida escuchaba música de esta banda sin saber quiénes eran, pero lo cierto es que me gustaba, sonaba a música clásica modernizada y eso me llamaba mucho la atención. Yo era un niño que soñaba con que llegaran esos domingos por la tarde en los que escuchaba, como un rito, el Carrusel Deportivo, ese programa en el que se hablaba de fútbol y de goles, porque la mayoría de partidos comenzaban a la misma hora y no como ahora que se habla de fútbol y de salsa rosa, y la jornada de liga dura cuatro días. 

Daba igual que estuviera en casa o que mis padres hubieran decidido ir a pasar la tarde en el pueblo de al lado para pasear, tomar un café…, el caso es que ese sonido radiofónico siempre estaba presente y era agradable, destilaba la felicidad de un niño que no tenía preocupaciones y estaba en la mejor familia posible.

Como cualquier tema musical que se repite hasta la saciedad en un programa de radio al final te termina atrayendo aunque sea por pura asociación de ideas; esa música clásica modernizada a la que aludía al principio era lo que tenía como sintonía de cabecera aquel Carrusel Deportivo de los 70 y 80 del siglo pasado. ¿Y de quién era?, o más exactamente ¿en qué momento supe quiénes eran sus autores? Ni idea, pero yo creo que siempre lo supe.

Es posible que los locutores correspondientes lo comentaran en el programa, pero esa sintonía de cabecera era una fanfarria (me gusta mucho esta palabra) compuesta por el grupo Emerson, Lake & Palmer. Para mí sonaba brutal, era una música que te proyectaba al espacio, esencia de unos sonidos fusionados entre lo antiguo y lo moderno, algo mágico, con mucho ritmo, notablemente inspirador.

Y desde siempre tuve esa atracción, casi cariño, por esta banda británica de rock progresivo; y a la par que siempre tuve esa afección, igualmente he sentido que esta banda ha sido injustamente olvidada, probablemente la mayor banda de rock con menos repercusión mediática tras su disolución en la historia de la música contemporánea.

No sé, cuando una banda muere el mito se mantiene en el tiempo, probablemente de manera eterna, lo sabemos porque la música es permanente y la de hace siglos la escuchamos hoy, pero es que las grandes bandas de rock ya extintas, siguen resonando hoy además con ese aire totémico de los que fueron los reyes de la diversión para el mundo entero, tales como Beatles, Queen, Rolling Stones, Supertramp...

Pero con Emerson, Lake & Palmer no pasa eso, o al menos es la concepción que yo percibo de ellos en España, tal vez no en el Reino Unido o en otros países. El caso es que ya nadie se acuerda de ellos en el mejor de los casos, o directamente la mayoría de la gente no sabe quiénes son.

Ya sé que esta etiqueta de «música» en mi blog está teñida de New Age, sonidos alternativos, vanguardia, y trata de huir de lo comercial, y este grupo fue comercial; no obstante, dentro de esa popularidad también fue pionero, fue innovador y casi manantiales de la New Age. Para empezar la historia del rock reciente le debe un necesario tributo, muchos de los grupos míticos que hoy resuenan en nuestros oídos bebieron de las fuentes de Emerson, Lake & Palmer, con toda seguridad que los grandísimos Queen escucharon todos los discos que este grupo hizo antes de que ellos emergieran.

Emerson, Lake & Palmer no solo tuvieron el don de la oportunidad, nacieron en 1970 y el escenario del rock estaba aún por explorar y ni qué decir tiene que también todas sus variantes. Con ese panorámica casi desértico e inédito ellos comenzaron a hacer rock progresivo, ese tipo de rock que no tiene una definición muy clara, pero que en una de sus acepciones podríamos considerarlo como ese que hace cambios radicales de lento a rápido o desenfrenado y viceversa, algo que, por cierto, Queen sabía hacer muy bien. Más allá de ello nuestros Emerson, Lake & Palmer también fueron precursores de la fusión entre música clásica y moderna (algo de lo que también se contagió Queen), el jazz de vanguardia con notable apariencia de movimientos improvisados (muchos de sus temas no tenían letra) y, en general, algo de música New Age, precisamente porque esos temas sin letra eran profundamente ambientales.

De este aire de vanguardia tiene bastante culpa Keith Emerson que era su organista o tecladista, ya a finales de los 60 en la banda de la que provenía, The Nice, se reveló como un adelantado a su tiempo y fue haciéndose con los primeros teclados electrónicos, sintetizadores, que iban apareciendo en el mercado. Junto a él estaban el bajista, guitarrista y cantante Greg Lake y el batería Carl Palmer.

Este trío procedía cada uno de un grupo diferente y al principio incorporaron temas de sus bandas pretéritas. Y desde sus inicios diseñaron una temática que fuera distinta, rompedora pero, sobre todo, muy conciertera. Música para bailarla, para saltar, para cantar, para tararear, para llenar estadios y hacer vibrar al personal; arena rock o rock estadio llamaron a su estilo.

Lo que más gustó a la gente es que, casi sin pensarlo, Emerson, Lake & Palmer ofrecía un caramelo del pasado en forma de versión de partituras clásicas o modernas; Bela Bartok, Ginastera, Janacek, Copland o Mussorgsky fueron algunas de sus dianas.

Cuando yo era apenas un bebé o casi sin raciocinio, entre 1970 y 1973, esta banda ya había completado la parte más importante de su discografía. Siguieron haciendo discos en lo que quedaba de década de los 70 pero ya no tuvieron tanto impacto como los primeros.

Como casi toda buena banda de rock que se precie tiene una intrahistoria que es como para escribir un libro o hacer un guion cinematográfico. Para empezar parece que nunca tuvieron una grandísima sintonía entre ellos, sus desencuentros fueron sonados y era norma el no ponerse de acuerdo para diseñar no solo sus discos, sino sus giras y el estilo por el que debía circular la banda. Al final esos desencuentros provocaron disoluciones sucesivas y puntuales reapariciones, algún disco recopilatorio, otras grabaciones en escenarios icónicos en directo, pero nada comparable a lo que fue el grupo en sus inicios.

A todo esto hay que referir que, según los entendidos, sus seguidores y más en concreto el gran público que los podía haber aplaudido en sus primeros años, comenzó a cansarse de esas largas composiciones, sus temas conceptuales y sus fusiones a veces no muy bien entendidas; y si a ello unimos la presión del pop rock o el movimiento punk, prácticamente dieron al traste con la natural evolución de un grupo que vivió de las rentas durante mucho tiempo.

Curiosa y trágicamente el año 2016 fue clave para sopesar un futuro advenimiento de sus componentes, ya que en marzo Keith Emerson se suicidaría de un disparo en la cabeza, y en diciembre de ese mismo año Greg Lake fallecería de cáncer. Carl Palmer sigue en activo, relativamente, y de vez en cuando hace colaboraciones en conciertos con alguna que otra banda de rock progresivo actual o algún cantante solista.

En fin, por reiterar lo referido con anterioridad, he querido hacer un humilde tributo a estos tres grandes artistas con un talento sublime que no tienen el sitio que corresponde en la historia del rock. Para terminar, yo me sigo quedando con su puesta en escena, con su marcha, con sus fanfarrias y, entre otras con su extraordinaria «Fanfare for the common man».

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