SUMO, UN DEPORTE DE DIOSES (XV). RESUMEN DE 2025

El ozeki ucraniano Aonishiki, 
el futuro ya está aquí
El sumo profesional cerró el 2025 con su torneo de noviembre y mantiene la tónica de este último lustro de mucho dinamismo y grandes oportunidades, después de desaparecer las figuras de los sumotoris mongoles Asashoryu y Hakuho, y también en este año finiquitado también se retiró el otro de «los tres tenores» mongoles, Terunofuji, que compareció en el primer torneo de Año Nuevo y que abandonaba en las primeras jornadas confirmando lo que ya se aventuraba en 2024, que las lesiones iban mermando poco a poco a este gran luchador y que sería difícil que continuara muchos torneos más.

Así que la retirada de Terunofuji en enero ya se podía considerar una de las dos o tres grandes noticias del año, el potente luchador se fue con un buen balance de diez copas del emperador, que no le da para estar entre los mejores de la historia contemporánea (no está en el top 10), evidentemente lastrado por sus secuenciales problemas físicos y por haber coincidido con el más grande sumotori de todos los tiempos, Hakuho.

Derivado de este hecho y convirtiéndose en otra de las grandes noticias del año fue la «desesperada» búsqueda de la Nihon Sumo Kyokai de un nuevo yokozuna, no es obligatorio que haya uno (o varios) pero parece que la tradición del sumo invita a que el más alto rango tenga dueño/s, como siendo una indignidad para este deporte esa eventual vacante. Y por ello se precipitaron los acontecimientos, veníamos de un torneo de Fin de Año de 2024 en Fukuoka que había ganado el ozeki japonés Kotozakura y que se postulaba a yokozuna si ganaba en enero, pero hete aquí que la jugada fue otra, Kotozakura tendría un torneo decepcionante con un balance de derrotas 5-10 y quien ganaba era el también ozeki, el sobrinísimo (de Asashoryu) Hoshoryu, otro mongol, el cual había sido subcampeón en el torneo anterior. A la Nihon Sumo Kyokai le parecieron méritos suficientes para elevarlo a yokozuna (el 74º), aunque mucha gente no lo veía, yo entre ellos, y los resultados posteriores, de algún modo, nos han dado la razón.

Nuevo yokozuna Hoshoryu
Ya digo que la decisión fue controvertida y aunque Hoshoryu es un buen luchador, para un yokozuna se espera no sólo que esté luchando en cada torneo, pero también que gane, y desde aquel torneo de enero en los cinco siguientes tres subcampeonatos y dos abandonos. No hay peligro para Hoshoryu de que le inviten a retirarse, porque es joven y es muy bueno, pero sería muy decepcionante y poco edificante para el sumo que en 2026 no consiguiera un título, su sequía de títulos no puede prolongarse.

Y no voy a decir que contra todo pronóstico pero sí que con más rapidez de lo imaginable, el 2025 nos elevó a los altares a un nuevo yokozuna y este sí del gusto de la parroquia nipona, ya que el que se aventuraba como el mejor luchador local de las últimas dos décadas (desde el último gran yokozuna japonés Takanohana), Onosato, sí que estuvo a la altura de las circunstancias y vencería en marzo y también en mayo, con lo que con estos dos torneos seguidos era claramente candidato a yokozuna y ya en julio estrenaría rango, el 75º de la historia. Y ha ido desempeñándose con solvencia en los tres torneos posteriores con un campeonato (el de septiembre) y un subcampeonato, y siempre en dobles dígitos de victorias. Onosato, que tiene actualmente 25 años, ya lleva cinco copas del emperador, va a ser un gran yokozuna y le da tiempo de sobra, si le respetan las lesiones, de llegar al top 10 de la historia, que quitando luchadores extranjeros incluso podría ser de los cinco mejores luchadores nacionales de la historia.

Nuevo yokozuna Onosato
Así que ya hemos repasado que en enero venció Hoshoryu y los dos torneos posteriores Onosato, así como el de septiembre. El de julio fue un torneo raro, no es normal que esto ocurra pero de vez en cuando ocurre, se suman circunstancias, se alinean los planetas y un sumotori de la clase media se hace con el título, eso ocurrió con Kotoshoho, un maegashira 15, con más de veinte luchadores por encima de él en el rango, que se desempeñó bien en las primeras jornadas batiendo a competidores de categoría similar a la suya y que fue capaz de aguantar el tipo en las jornadas finales cuando tuvo que enfrentarse a luchadores más fuertes e incluso superó al yokozuna Onosato. En fin un luchador del que a mí no me gusta particularmente su estilo de sumo y entiendo que esto fue una raya en el agua, su momento de gloria, y dudo mucho que pueda volver a vencer en el futuro de su carrera deportiva.

A todas las grandes noticias que hemos ido subrayando habríamos de sumar una más y que nos llegaría en el último torneo del año, aunque era sería la conclusión de lo que habíamos ido viendo a lo largo del devenir de 2025 y si me apuran de 2024, y es la ascensión y eclosión del joven luchador ucraniano Aonishiki, Danylo Yavhusishyn, el cual ha tenido un ascenso meteórico en el sumo, probablemente de los más rápidos de la historia. Fue el segundo mejor luchador en balance de victorias-derrotas en 2025, no ha habido un torneo en el que tenga más derrotas que victorias, desde que es profesional siempre ha tenido dobles dígitos de victorias y remató la faena ganando el torneo de noviembre superando a Hoshoryu en el play-off, que fue una manera de demostrar que viene para quedarse y durante mucho tiempo porque tiene un calidad incontestable y tiene un insultante juventud, 21 años.

Yavhusishyn comenzó a practicar sumo en su Ucrania natal desde bien niño, con apenas siete años, continuó en esa senda los años posteriores y con la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, decidió abandonar su país, primero buscando refugio en Alemania antes de llegar a Japón en abril del mismo año, valiéndose de la amistad que había forjado con Arata Yamanaka, capitán del club de sumo de la Universidad de Kansai, un luchador de sumo con quien Yavhusishyn se reunió en el Campeonato Mundial Juvenil. En Japón, fue alojado en el apartamento de Yamanaka en Kobe (Prefectura de Hyōgo), donde su familia anfitriona gastó su propio dinero para que pudiera quedarse en Japón en las mejores condiciones posibles, ayudándolo a sobrellevar la nostalgia y la soledad, y Yavhusishyn los llamaba su «familia japonesa», tardando poco en instalarse en una heya bastante joven como la de Ajigawa, fundada en 2022 por el recordado Aminishiki.

Y Aonishiki sí que está en el disparadero, es decir, tras la victoria en noviembre estrenará el rango de ozeki en enero, y si vence en dicho torneo con toda seguridad será promocionado a yokozuna, convirtiéndose en el primer yokozuna europeo de la historia. Desde luego ya casi podemos decir que es el mejor luchador europeo de la historia, aunque le quedan todavía números para alcanzar al estonio Baruto, que nunca llegaría a alcanzar el grado de yokozuna, pero el ucraniano no es flor de un día y va a dar mucho que hablar en el futuro.

De algún modo y por cerrar el capítulo de los ozekis el 2025 ha sido un año mediocre para Kotonowaka que se las prometía muy felices al iniciarse el año pero que ha tenido un desempeño francamente decepcionante pues aunque tuvo números positivos en todos los torneos salvo en el que más lo necesitaba, en enero, no llego a tener dobles dígitos en ninguno, o sea, no se vio preocupado por su rango, pero ha estado demasiados meses con el punto muerto puesto y se echa de menos la lucha por el título en algún torneo.

Seguro que el 2026 nos deparará alguna sorpresa que ahora mismo es imposible de predecir, entre los nombres de luchadores a los que habrá que seguir veo a Yoshinofuji (antes Kusano), que también como Aonishiki ha tenido un ascenso fulgurante, a Atamifuji, del que esperaba más en 2025, a Hakunofuji (antes Hakuoho), a un tal Kazuma que llega en enero a Juryo (segunda categoría) y que solo ha perdido dos combates en su corta carrera y al nuevo mongol Asahakuryu.

Como siempre tengo un recuerdo especial para las viejas leyendas que aún sobreviven y que me gustaría que lograsen, en una suerte de confluencias, un torneo antes de su retirada, desde luego uno de mis luchadores más queridos es Takayasu, volverá a ser sekiwake en enero y a ver si tiene fortuna. Luego tengo por ahí a Daieisho que ya tiene un torneo en su haber y que sigue ahí batallando. Tampoco perdería de vista a Tamawashi, el ilustre mongol con 41 años sigue dando mucha guerra, también tiene una copa del emperador en sus vitrinas, y será difícil que repita, pero sí que hay que apreciar es que a su edad siga estando entre los quince mejores del sumo profesional con, además, muy buenos números, todo un ejemplo para el resto. Y, por último, aunque no tan veteranos tenemos a los hermanos Wakatakakage y Wakamotoharu, me gusta el sumo de ambos, pero sorprendentemente a veces son un poco inconsistentes, me alegraría mucho que alguno llegara a ozeki y que ganara un torneo.

Este 2025 fue el año en que el mundo del sumo abandonó las fronteras japonesas y llevara un torneo de exhibición, concretamente a Londres, cerca de tres décadas después de un acontecimiento similar. El torneo respondió a las expectativas y en la gran final hubo combate de yokozunas superando Hoshoryu a Onosato.

El último dato de este año es para la polémica que se generó con el gran Hakuho que protagonizó una sonada ruptura con la Nihon Sumo Kyokai, lo cual no es muy digno para él y yo diría que no tiene la razón. Esto ocurrió sobre el mes de mayo, poco más de un año después de que su establo (heya), Miyagino, fuera amonestado con un cierre indefinido tras saberse que uno de sus protegidos, Hokuseiho, había abusado físicamente de luchadores jóvenes, lo que le costó su carrera, al otrora campeón, el ser degradado varios rangos como veterano y a la heya, deshonra pública. No he visto que haya vías de solución.

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