

Y en mi imaginario particular, rememoro con mucha añoranza las largas temporadas en Begíjar, en verano pasábamos prácticamente de junio a septiembre, y allí también había cine, el cine de “Paco Leive”. Por esas suertes del destino, este hombre resultaba ser familia de mi padre (ahora mi padre me ha confirmado que familia lejana), pero el caso es que a mi hermano y a mí nos dejaban entrar de gorra siempre que queríamos, y yo creo que hubo algunos años en que no nos perdíamos ninguna película de “estreno”, calculo que vendrían con algunos meses o años de retraso y Paco Leive las mantenía en cartelera dos o tres días, lo justo para que todos los aficionados begijenses pudieran verlas, de hecho, allí también echaron “los tres superhombres” y junto con mis primos hicimos nuestra propia versión en el patio de mi abuela.
No tuve más que repasar en los resultados de su buscador interno las películas que habían protagonizado conjuntamente ambos actores y ver un poco de su argumento para saber que era esa la película, “Los gallos de la madrugada” de José Luis Sáenz de Heredia, sí el mismo, ese director de cine del régimen que dirigió “Raza”, con guión escrito al parecer por Franco, y director también de algunas de esas mamarrachadas que protagonizó Paco Martínez Soria y que como droga sistemática (opio del pueblo), TVE sirve y administra con regularidad, para asilvestrar las mentes, los sábados por la tarde en el deleznable “Cine de barrio”.
Se ve que a este hombre, en las postrimerías de su carrera, en 1971, le dieron un poco de manga ancha, ya que cuenta la historia de una muchacha ligerita de cascos que tiene un trágico final, al acabar asesinada en la arena de una playa almeriense. No, no destripo el final por si alguien quiere verla, pues tan fatídico desenlace es lo primero que se ve en la película, y en el desarrollo de la misma se cuenta la historia de la señorita, sus andanzas, y las pesquisas para averiguar quién la mató.
Por la fecha de la película esta sería una de las que Paco Leive traía a su cine con dos o tres años de retraso, básicamente porque en 1971 yo apenas estaba empezando a hablar. Puedo recordar o imaginar que era de esas para mayores de 18 años (el componente erótico era mínimo, salvo lo que cada cual pudiera imaginarse), pero no recuerdo que eso se tuviera muy en cuenta para impedirnos a mi hermano y a mí el acceso al cine.
La película no es para tirar cohetes, es mediocre, aunque tiene detalles, la fotografía está muy bien trabajada, ambientada en la costa almeriense y la sola presencia de Fernán Gómez, aunque con un personaje que no le encaja, es siempre sobresaliente. El daño o defecto de la película es que mezcla de forma un tanto surrealista y en una misma escena el tratamiento de aspectos trágicos con tonos o comentarios ingenuos y cómicos, de algún modo, se satiriza la muerte y eso deja cojo el esquema del filme.

Comentarios
Ah, y también discrepo de su opinión sobre Martínez Soria y Cine de Barrio en general; yo creo que muchas de las pelis que ofrecen tienen su interés, como producto sociológico de la época y, muchas veces, por su valor artístico e incluso intelectual. Por ejemplo, Don Erre que Erre y tantas otras.
Un placer pasar por aquí; a ver si me dejo caer a menudo. Un saludo afectuoso.
carlos
11 AGOSTO DE 2016