sábado, 26 de septiembre de 2020

"LA HUELLA DE LA NOCHE", DE GUILLAUME MUSSO

Estoy intentando últimamente salirme de mi zona de confort en cuanto a mis lecturas de cabecera, que es o era la de acoger fundamentalmente novelas de autores españoles o de habla hispana; tengo algunas reticencias, serán manías mías, con la literatura extranjera, ya sea porque el contexto me es ajeno, a veces por el salto cultural y otras simplemente porque las traducciones dejan mucho que desear a veces.

No obstante, tenía interés en leer algo de Guillaume Musso, que es uno de los tres escritores más exitosos en lengua francesa de la última década. Pese a que se instaló desde joven en Nueva York con una vida algo azarosa, haciéndose un poco a sí mismo, pronto comenzaría a despuntar como escritor de relatos apasionantes y envolventes; desde allí su mirada siempre está puesta en Francia y es donde centra sus historias.

Esta novela que traigo a colación, de hace un par de años aproximadamente, se quiso vender en su campaña de difusión como una especie de remedo del episodio de la muerte de Laura Palmer en la premiada serie televisiva de principios de los 90 Twin Peaks, serie que vi empezar varios años después de su emisión y que jamás pude terminar porque me pareció un todo a cien de misterio, surrealismo, fenómenos paranormales y humor, que tuve que desechar. No obstante, creo que este producto de Guillaume Musso tiene apenas el reclamo Laura Palmer en lo que refiere la mera desaparición de una joven en un instituto de enseñanza media de la Costa Azul francesa en los años 90.

En este caso la chica desaparecida en extrañas circunstancias es Vinca Rockwell, la típica chica de instituto, adolescente que sin ser la más bella, la que está más buena o la más inteligente, tiene ese estilillo rompedor, ese don invisible, ese atractivo singular que hace que todo el mundo pierda la cabeza por ella; ese tipo de chica que piensas que no tiene nada superior a las demás, pero en su conjunto lo tiene todo y es difícil explicar por qué deseas a esas chicas con las que te gustaría compartir el resto de tu vida. Yo creo que alguna vez en nuestras vidas, todos, chicos y chicas, aunque yo opino de la parte que como hombre me corresponde, nos hemos sentido atraídos por ese tipo de chicas que eran especiales en sí mismas sin poder explicar muy bien por qué.

No es la única que desapareció aquel 19 de diciembre de 1992 en Antibes (idílica localidad del este de Francia, cercana a la frontera con Italia), a la par desapareció su supuesto amante, el joven profesor Alexis Clément. A ella la vieron salir del instituto junto a un hombre, alojarse en un hotel cercano, varias personas los reconocieron, pero hasta ahí, veinticinco años después nunca más se supo de ellos.

Y aquí estamos, en el 2017, veinticinco años después y es el momento de reverdecer viejos laureles o más exactamente de resucitar los muertos que dejó la juventud. Sí, porque el Liceo Saint-Exupéry celebra su medio siglo de existencia y quiere reunir en una serie de actos a su reputado alumnado.

Para Thomas Degalais, un escritor de éxito afincado en Estados Unidos, antiguo alumno del Liceo, es una oportunidad para retomar la amistad de muchos de sus compañeros de promoción a los que las vida los ha ido llevando por diferentes derroteros.

Pero no sólo es eso, de hecho no es lo más importante, Thomas tiene una pesada losa sobre su conciencia, hace veinticinco mató por despecho al amante de Vinca, Alexis Clément, y tiene esa necesidad de acudir allí para saber que todo sigue igual, que entre los muros del Liceo está emparedado el cuerpo de este hombre para siempre.

>No obstante, la noticia de una reforma integral del Liceo amenaza con echar al traste la ideal vida de Thomas y la de su amigo de la juventud Maxime Biancardini que fue colaborador de aquel asesinato. Y no sólo eso, sino que alguien está amenazando a Thomas, alguien que un poco al estilo de «sé lo que hicisteis...» parece estar a punto de hacer saltar todo por los aires. Y ese momento se proclama como el peor momento de su vida, y apenas tiene un fin de semana para solucionar algo aparentemente irresoluble, antes de que las máquinas comiencen el lunes las obras del Liceo y se destape lo que esconden sus muros.

Los viejos fantasmas de aquellos últimos días de 1992 resucitan y con ellos todos sus personajes, los amigos Thomas y Maxime; la ínclita Vinca Rockwell; los padres de Thomas, a la sazón directores del Liceo en aquella época; el padre de Maxime, el constructor y hombre de las mil caras Francis Biancardini; el antiguo alumno y hoy periodista Stéphane Pianelli; y, entre otros, también la vieja amiga de Thomas, la brillante cardióloga Fanny Brahimi; así como todo una pléyade de profesores y trabajadores del Liceo que vivieron y viven hoy el misterio de la joven a la que todo el mundo deseaba.

Guillaume Musso construye un relato pleno de tensión progresiva, donde a cada página se van desvelando nuevas evidencias de lo que ocurrió en 1992, pero es que cuando crees que todo lo tienes claro, incluso a mitad del libro, a medida que sigues avanzando todo eso que sabías puede que no sea del todo cierto, aparecen nuevos personajes y los que conoces a lo mejor no son lo que parecen.

Un relato muy bien hilado, de hecho, no queda ni un solo cabo suelto, está perfectamente redondo y en él se revela un laberinto de amores, pasiones y frustraciones. Además utiliza recursos estilísticos bien traídos, como saltos en el tiempo que nunca distorsionan la trama, o cartas no escritas de los personajes clave en los que cuentan su verdad y sus sentimientos.

Una novela que se deja leer con fruición, con ganas de saber más, con personajes muy bien estructurados, no muchos para que no te pierdas, y con una trama que a uno le recuerda aquellos años de instituto donde permanecías en esa adolescencia que hacía guiños a la niñez mientras divisabas una apasionante adultez por estrenar y tu mente era toda una revolución. Probablemente esa mente un poco errática y que los personajes fueron alguna vez o siempre adolescentes es todo lo que gira alrededor de esta sensacional novela.

Y Vinca Rockwell, ¿qué fue de ella?

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