"LA PACIENTE SILENCIOSA", DE ALEX MICHAELIDES

Como últimamente entre recomendaciones personales, otras de medios de comunicación y algunas de Twitter no me está yendo del todo bien, y me he comido y me estoy comiendo algunos pestiños de proporciones bíblicas, ya me ha recomendado algún amigo, y Jesús Fernández Bujalance es uno de ellos, que no arriesgue con esas aventuras literarias de gente que no es novelista o que directamente no son buenos, y le estoy intentando hacer caso a Jesús.

Esta recomendación que hoy traigo a colación y que venía de alguna de las direcciones de Twitter que sigo con perfil literario me dio buenas vibraciones, la ópera prima de Alex Michaelides venía avalada por una muy buena crítica tanto que ha sido traducida a nada menos que cuarenta lenguas. «La paciente silenciosa» fue escrita en 2019 por este autor chipriota que estudió Literatura inglesa y Psicoterapia; su bagaje profesional le sirvió de un perfecto rodaje para construir esta novela que me ha sorprendido muchísimo.

No podríamos considerar que se trata de una novela de misterio, y sí que hay un trama psicológica que no sabría cómo calificar. Lo cierto es que me ha gustado enormemente y ha conseguido algo que en los últimos meses me faltaba, el hecho de leerla con fruición porque a medida que avanzaba era más interesante y lo que es mejor, el final es tremendo, no es imaginable, jamás había experimentado algo así, y ese giro último te descoloca por completo.

La novela no es muy larga y no se anda con florituras, muy desde el principio nos presenta el caso de una manera muy clara. Alicia Berenson es una pintora de cierto prestigio que es acusada de asesinato, la policía la ha descubierto en su casa empuñando una pistola y a su marido Gabriel muerto delante de ella, atado en una silla. La pistola la ha disparado ella, no hay duda. Desde aquel momento y tras el juicio en que es declarada culpable, Alicia permanece callada, no habla, es como si estuviera en un estado de shock permanente que le impide expresarse. Alicia no está en la cárcel, sino que dada su situación permanece interna en The Grove, una especie de centro psiquiátrico para personas con delitos y conflictivas.

Han pasado seis años y nada ha cambiado para Alicia, que permanece completamente callada y una especie de estado de catalepsia alimentado por un cóctel de pastillas que tratan de tenerla medianamente tranquila para evitar posibles autólisis.

El recuerdo en la opinión pública de aquel asesinato no ha cesado y Theo Faber, un joven psicoterapéuta, interesado en su promoción profesional en general y en el curioso caso de Alicia Berenson en particular, consigue una plaza como profesional en The Grove y desde el principio se centra en Alicia, casi como algo personal, en el que puede ser el reto más importante de su carrera.

No le va a ser nada fácil derribar el muro a Theo pese a que consigue que le reduzcan su medicación, pero aun así el inicio es bastante decepcionante. Theo no solo se toma el asunto como un caso clínico sino policíaco, ya que comienza a investigar por su cuenta la vida anterior al asesinato de Alicia y Gabriel, conectando con familiares, amigos o vecinos, indagando en su obra pictórica…

De vez en cuando Theo nos muestra también su parte más personal, su pasado que no fue nada agradable y que arrastra como una pesada mochila tras de sí, incluso encuentra algún paralelismo con el pasado de su paciente Alicia. Del mismo modo, también conoceremos cómo va su vida sentimental, descubre que su mujer le engaña y no lo está pasando nada bien.

La terapia avanza como una montaña rusa, sube y baja, cuando parece que hay un triunfo de momento hay una decepción, pero parece que el mínimo hilo de acercamiento entre Theo y Alicia se está consolidando, y justo habrá un momento en que Alicia entregará un diario a Theo.

Ese diario, que iremos conociendo a lo largo de la novela, nos irá desvelando que no había ningún problema entre Alicia y su marido, más allá de los lógicos tiras y aflojas de cualquier relación y que no supondría un motivo de peso para que ocurriera lo que ocurrió. Lo que si le inquieta, y esa parte es tan interesante que no te das cuenta hasta el final, es que nos anuncia que hay un extraño que la vigila.

La novela que es claramente detectivesca, como una especie de caso de Agatha Christie a su manera, nos va presentado a posibles sospechosos del asesinato, porque damos por hecho que Alicia no mató a su marido.

Es evidente que si Alicia está callada y también lo estuvo en el juicio, es que ella es la única que sabe lo que ocurrió, o tal vez hay alguien más… Y cuando comienza a hablar en el presente la intentarán asesinar o dejar en un estado tal que sea imposible que vuelva a la consciencia jamás.

Pues ahí encontraremos el giro más sorprendente de cualquier novela que haya leído en mucho tiempo y desvelarlo sería destripar la novela por completo, pero como se suele decir últimamente la resolución te dejará la cabeza loca.

Y así, con esta entretenida novela y con un final rompedor, es como Alex Michaelides ha dejado su profesión de psicoterapéuta y ya se dedica por completo a la literatura; estos días que he estado de vacaciones y he visitado librerías y centros comerciales se promociona «La furia», no sé si la leeré, tengo muchísimo pendiente y me gustaría contar con menos tiempo libre para ello...

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