domingo, 27 de octubre de 2019

LA GIMNASIA ARTÍSTICA ESPAÑOLA SUBIRÁ UN ESCALÓN DE CALIDAD Y PRESTIGIO EN TOKIO 2020

Me suele ocurrir, imagino que a mucha gente como a mí, que cuando empiezan unos Juegos Olímpicos los cojo con ganas y no me pierdo nada al principio, hasta los partidos de fútbol de equipos que no me interesan y que suelen jugarse incluso días antes del inicio oficial de unos Juegos; pero a medida que avanzan, aunque mi interés no decrece sí que voy buscando la selección de deportes que más me gustan o aquellos donde hay participación española.

El esquema o calendario de unos Juegos suele tener para los grandes deportes, esto es, los que más medallas otorgan, un planteamiento similar. Así, la gimnasia artística y la natación se celebran en la primera semana y el ciclismo de pista y el atletismo para la segunda.

Y claro, no solo porque lo percibo así, sino porque las estadísticas lo corroboran, para España suele ser mejor la segunda semana que la primera. En natación ya se sabe, no salimos de un histórico papel discreto salvo honrosas excepciones y menos mal que ya no estamos tan pésimamente como hace unas décadas cuando el célebre periodista radiofónico José María García sentenciaba con sorna algo así como «España ha participado en la competición de natación, ningún compatriota se ha ahogado». En gimnasia participamos como los ojos del Guadiana, con más luces que sombras. Y en ciclismo y atletismo, aunque con no poca dificultad siempre solemos rascar metal.

Pero, la primera semana es eso, es ver deportes que a lo mejor no interesan, y asistes a los deportes gordos con la envidia de que no solo no obtenemos medalla, sino que no tenemos deportistas españoles o muy pocos.

El particular sistema competitivo de la gimnasia artística hace que un país acuda a los Juegos con todo o con nada, es decir, con todo el equipo al completo o con una representación individual, muchas veces testimonial.

Y más allá del otorgamiento de medallas que lo mismo cuenta en el medallero el oro en la final de baloncesto que el oro en el peso pluma masculino de boxeo, el tener a tu equipo nacional en la competición por equipos de gimnasia da caché y prestigio. La gimnasia es uno de esos deportes en los que se calibra la madurez deportiva de un país, arriba suelen estar los más grandes y los de más tradición y casi, por ende, los más desarrollados. Bien, pues desde hace ya varias ediciones España no participaba con sus dos equipos, masculino y femenino, en la final del concurso por equipos, y en Tokio estaremos en ambos.

A cada final acceden los doce mejores equipos del Campeonato del mundo previo, evento recientemente celebrado en Alemania, y hemos metido a chicos y chicas en los Juegos Olímpicos, mérito que solo comparten siete países en el mundo, eso dice mucho y bien de este deporte en nuestro país.

Aunque a decir verdad es un deporte que no creo que sea bien tratado en España, es decir, que no hay una abundancia de practicantes como sí ocurre en esos otros grandes deportes donde tal vez no obtenemos tanto rédito, o sea, ciclismo, atletismo y natación. Y no logro entenderlo del todo porque es un deporte básico, probablemente el más básico de todos, junto con correr y nadar, aunque este último limitado por el coste de las instalaciones y por la climatología.

Tenemos gimnasios en todos sitios, pero el gimnasio clásico en el que se practica gimnasia no está tan de moda, es más, da la impresión de ser algo arcaico. El potro, el plinto, un suelo acolchado, una escalera horizontal, las espalderas…, parecen instrumentos prehistóricos y, sin embargo, tienen plena vigencia. Es más, no entiendo por qué no se fomenta más la gimnasia, que es un deporte en el que se desarrollan prácticamente todos los grupos musculares y todas las articulaciones y extremidades, su práctica deduce un mejoramiento completo de nuestro físico; y lo que no deja de ser relevante es que más allá de las dimensiones del gimnasio, el equipamiento es relativamente barato, porque se adquiere por una vez y salvo reparaciones o reposiciones lo tienes para siempre. No creo que una barra fija, unas paralelas o unas anillas cuesten demasiado.

Bien, de manera que vamos a tener una equipo español de mujeres y hombres en gimnasia artística ocupando muchas horas de retransmisiones televisivas en esa primera semana de los Juegos Olímpicos de Tokio, cinco mujeres y seis hombres más los reservas, y hete tú aquí que es un deporte al que apenas había prestado atención en esta bitácora, una vez dediqué una entrada al mítico Joaquín Blume.

Es obvio que las posibilidades de obtener medalla por equipos es remota, pero es muy importante estar ahí; sí que es posible que algún chico o chica acceda a la final individual, donde estarán los y las treinta y seis mejores del mundo, y luego habrá finales por aparatos con las ocho mejores notas obtenidas en las fases previas, donde a buen seguro que también se colará alguno o alguna.

Es un deporte bonito de ver pero como tiene múltiples variables, yo tengo mis preferencias. Para empezar me gustan más los aparatos de hombres que los de mujeres. Curiosamente es uno de los pocos deportes donde la diferenciación en su práctica entre hombres y mujeres está más marcada. Las mujeres podrían hacer barra fija, anillas o paralelas perfectamente, no serían ejercicios tan complejos como en los hombres pero sería muy interesante ver sus evoluciones, pero ya digo, históricamente las mujeres cuentan con cuatro aparatos (suelo, salto, paralelas asimétricas y barra de equilibrio) y los hombres con seis (suelo, salto, barra fija, anillas, paralelas y caballo con arcos). Las únicas donde coinciden ambos sexos son suelo y salto, pero con la diferencia de que las mujeres tienen música de fondo en el suelo.

El suelo me gusta relativamente, el salto no demasiado, la barra de equilibrio en mujeres casi nada, porque tiene una parte física pero otra de equilibrio, y en mujeres definitivamente el aparato que más me gusta es las paralelas asimétricas. En hombres no me gusta demasiado el caballo con arcos en comparación con lo vistosos que son las anillas, paralelas o barra fija.

Probablemente sean las paralelas el aparato que más me gusta y seguro que es porque es donde hay más posibilidad de introducir novedades, o eso pienso yo.

Lo de introducir novedades en los aparatos es todo un mundo, las novedades se introducen no tanto por la inventiva de los practicantes, que también, como por el incremento de la capacidad física del ser humano. Hace años era impensable ver un triple salto mortal en mujeres y se consiguió, también el cuádruple salto en hombres y alguien lo logró, ¿es razonable pensar que en suelo alguien puede dar más vueltas sobre sí mismo antes de caer que tres en mujeres o cuatro en hombres? No sé si viviré para verlo pero soñar es gratis.

En la mayoría de los aparatos está casi todo inventado, pero dejémoslo en casi, y cada nuevo movimiento suele llevar el apellido del primer deportista que lo mostró al público; así recuerdo a Jesús Carballo nuestro campeonísimo, fue campeón del mundo en dos ocasiones en barra fija y las lesiones y los errores impidieron que se coronara en unos juegos olímpicos, el cual llegó a desarrollar el movimiento Carballo, una suelta, de las muchas que se hacen en este aparato y que recoge con un solo brazo, todo un alarde de fuerza. Probablemente las sueltas en la barra fija son de los elementos donde hay más margen para la innovación.

Curiosamente en el pasado Mundial de Alemania observé en el caballo con arcos un movimiento que jamás había visto y era dar un giro casi completo por un arco con una sola mano, en otro esfuerzo casi sobrehumano.

Finalmente, y por hacer un leve apunte acerca de lo que nos depara la competición, siempre surgen dudas sobre subjetividad en las puntuaciones cuando es un deporte que no depende del tiempo invertido o del peso levantado, aquí todo depende de un jurado, de un comité de expertos. Pues bien, está todo tan tasado que se han minimizado las protestas sobre puntuaciones, hasta el punto de que la asignación de puntos es casi perfecta, se mide objetivamente la dificultad del ejercicio y luego se valora con minuciosidad la ejecución del mismo, en el que se escruta la velocidad, la precisión, el estilo, el no doblar extremidades, que el cuerpo no se mueva, que el aparato no se mueva, la exactitud de la caída…

Bonito deporte en resumen, donde los y las gimnastas tienen una musculatura natural, no tienen bíceps porque se machacan en el gimnasio, le salen esas bolas porque los ejercicios que hacen les encaminan a ello.

En definitiva, aprestémonos para presenciar a buenos deportistas españoles esos días primeros de Tokio 2020, codeándose con los iconos de gimnasia procedentes de China, Japón, Rusia o Estados Unidos.

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