sábado, 25 de junio de 2011

ROBERTO CACCIAPAGLIA, UN ITALIANO CON MUCHO GUSTO

Siendo sincero, cuando trato de música y músicos, no todo lo que aparece en este espacio virtual lo conocía de hace mucho. No tengo ni el tiempo ni la memoria musical como para recordar todo lo que he oído a lo largo de mi vida. Sí que es cierto que escucho mucha New Age, almacenada sepa Dios cuándo y que partiendo de un nivel que ronda entre el notable y la matrícula de honor, con muy escasos fiascos, voy pasando por una larguísima nómina de compositores.

Y es lógico que entre tanto bueno el oído se acostumbre a esta música New Age, y a veces desconecto y no escucho, sólo oigo. Hace años era impensable, estoy hablando de finales de los 80, porque las cintas de cassete de toda la vida eran nuestro único argumento, y nos pasábamos grabaciones de los pioneros de estas Nuevas Músicas, como si se tratara de un producto de contrabando.

Pero a veces ocurre, y entre idas y venidas, porque la música me acompaña en algunas de mis acciones cotidianas, descubres algo sublime, un estilo personal, sin igual, te paras y ya sí, escuchas, analizas y reflexionas. Algo así me pasó con el compositor que hoy traigo a colación, Roberto Cacciapaglia, al que hace un mes hallé y me lamenté a la par no haberlo conocido antes.

Apenas surgió el primer tema de su disco “Incontri Con L'Anima”, cuando me paré y asistí detenido a algo excepcional. Y así siguieron algunas composiciones más, preciosas, bellas, excelsas. Pero quién era, me dije, tuve que mirar su nombre porque pensé por un momento que era uno de los grandes, Michael Nyman, Wim Mertens, Philip Glass, y no, era para mí un desconocido hasta ese momento Roberto Cacciapaglia.

Aunque parezca algo presuntuoso por mi parte y por mor de la vinculación especial entre España e Italia, países separados por la distancia y por el idioma, y por poco más, a excepción de esa relación de amor – odio en los deportes; lo cierto es que me siento especialmente vinculado a la nación transalpina, y eso que nunca he estado allí, por eso me alegro muchas veces de logros deportivos italianos y de que tenga músicos de tan excepcional presencia. En definitiva, sentí orgullo al escuchar a Cacciapaglia y pensar que está muy cerca en el espíritu con España.

Ese disco es “Incontri Con L'Anima” es de prodigiosa factura, si tuviera que quedarme con un tema lo haría con “Sarabanda”, con la base de piano del propio Roberto, se suma la voz aterciopelada de una soprano, en este disco alternando la presencia de Nurla Rial, Letizia Calandra Brumat y Dora Carofiglio.

Lógicamente este sensacional descubrimiento me obligó a indagar en la creación de Roberto Cacciapaglia y en su biografía. Era presumible que tuviera una acendrada formación musical. Nacido en 1953 en Milán y Diplomado en Composición, Dirección de Orquesta y Música Electrónica. Precisamente ese acercamiento y bagaje formativo en las virtudes de la composición electrónica, que desarrollaría allá por la década de los 70, es decir, con las Nuevas Músicas todavía balbucientes, le hicieron asomarse a una serie de composiciones elaboradas pero también complejas de entender.

Con el tiempo fue limando asperezas y se fue decantando hacia la composición desde su perspectiva primigenia, o sea, buen trabajo de mesa, con piano y pentagrama en blanco por delante para realizar buenas partituras. Así fue haciéndose un hueco en su país, donde entiendo que está bien considerado, aunque por la muy buena música que hace, no será más conocido que Eros Ramazzotti o Laura Pausini.

Su relación artística con el siempre ecléctico Franco Battiato, da idea de la elaboración de sus composiciones. Eso y la aportación a sintonías de televisión, anuncios publicitarios, etc.

No obstante, creo que estamos en el momento justo de su absoluta madurez, esas composiciones de piano, armoniosas, para evadirse y relajar los pensamientos, acompañadas por unos pocos instrumentos y unas voces femeninas auténticamente celestiales, las lleva realizando en la última década, bastaría con pinchar su nombre en “youtube” y cualquiera puede comprobar que lo que digo no es exagerado. Por tanto, en pleno auge de su carrera, prácticamente saca un disco por año, creo que podremos seguir asombrándonos con sus bellas melodías durante mucho tiempo.

sábado, 18 de junio de 2011

"PERSÉPOLIS" Y EL CONVULSO MUNDO DE MARJANE SATRAPI

He de confesar que el libro – cómic “Persépolis” de la iraní Marjane Satrapi llevaba por lo menos tres años ocupando un espacio en la estantería donde tengo los libros pendientes de leer, y no lo había abordado antes porque realmente no sabía de qué iba. Es seguro que lo compré en su momento por algún factor atractivo, pero pasado el tiempo imaginé que sería un pestiño histórico o filosófico.

Y en estos días ya plenamente veraniegos donde las tardes son largas y uno parece contar con más tiempo libre, tomé la iniciativa de elegir entre esos libros aún vírgenes para mí, este de “Persépolis”, y me llevé una gratísima sorpresa.

Ya digo que, habiendo perdido la noción de por qué lo compré, al abrir sus primeras páginas comprobé que se trataba de un cómic novelado y muy ameno; con lo que comencé a leer con avidez y en apenas cuatro tardes ya había liquidado el libro. Además, en la biografía de la autora se señalaba en el momento de edición de este libro, que estaba prevista una producción para la gran pantalla y, efectivamente en 2007, se hizo una película de dibujos en la que se refleja de forma bastante acertada un resumen con lo más significativo de “Persépolis” y todo su hilo argumental.

Esta novela gráfica, “Persépolis”, es la historia de Marjane Satrapi desde su infancia a la adultez, pero también es la historia del Irán contemporáneo el que vio la caída del Sha Reza Pahlevi y el nacimiento de la República Islámica de Irán y la instauración de un régimen fundamentalista y retrógrado que llega hasta nuestros días, donde imperan una panoplia de reglas absurdas.

Desde luego llama la atención que desde el momento en que empieza la acción en “Persépolis”, sobre 1978, se destila que Irán era un país bastante avanzado, sin duda, el que más en ese momento de todo el Oriente Medio. Continúa siendo un país avanzado, hoy también, pero muy limitado en libertades sociales. De hecho, la represión fue moneda de cambio del nuevo régimen islámico de Jomeini. Para empezar el cambio más radical que sufre Marjane niña fue el tener que utilizar en lugares públicos el pañuelo que cubriera su pelo, algo incomprensible y engorroso para sus compañeras de colegio, en un centro donde la autora recibía su educación en francés.

Lo que inicialmente parecía una gran liberación de la anterior dictadura monárquica, personalísima, pues la gente se había echado a las calles en una revolución en toda regla para derrocar al Sha, se torna en una dictadura aún más dura y recalcitrante, donde determinadas facciones de la oposición del Sha (comunistas e intelectuales) también fueron aniquiladas por el nuevo régimen. De hecho, en uno de los pasajes (viñetas) de esta obra se señala cómo los presos políticos crecieron exponencialmente de los 3.000 con el régimen del Sha, a los 300.000 con el nuevo poder político que, poco a poco fueron liquidados, ejecutados. El valor religioso se convierte en el más importante para ascender en la sociedad, y un limpiacristales sin estudios y sin formación se podía convertir en el Gerente de un hospital porque era fiel y leal al régimen. Y eso que Irán (antigua Persia) y sus habitantes ni hablan el árabe (hablan persa) ni pueden considerarse exactamente árabes.

Desde luego que la familia de Marjane Satrapi representaba un núcleo amplio de población iraní de clase media muy bien acomodada que podía salir de vacaciones a Europa, que podía contar con una segunda residencia y manejar un coche más o menos lujoso. La situación, ya de por sí comprometida en ese terreno de los derechos sociales, y del absoluto ninguneo hacia la figura de la mujer, se vuelve más insegura y peligrosa, por cuanto que Irán inicial un larguísimo conflicto bélico con su vecino Iraq, y se suceden los bombardeos y asedios a Teherán donde vive la joven Marj (diminutivo de su nombre y pronunciado Maryi).

Sus padres deciden liberarla de esa tortura y la mandan a Viena a continuar con sus estudios en un liceo francés. Marjane pasa de niña a mujer en su estancia en Europa y atraviesa por multitud de vicisitudes, momentos gratos, otros menos amables pero vuelve a Irán cuando concluye sus estudios medios, con la sensación de que había fracasado (duerme en la calle en sus últimos dos meses de estancia en Austria), se seguía sintiendo una extranjera y no había conseguido echar raíces profundas en el terreno personal con nadie, sentía la necesidad de volver con su familia.

En su retorno a Irán pasa por un grave momento de crisis personal, pero retoma definitivamente su vida en medio de la represión y de una sociedad anacrónica, donde el Estado y la religión se mezclan sin saber donde empieza uno y acaba el otro.

Marjane realizará en Teherán los estudios de Bellas Artes y se convertirá en una excelente dibujante. Se casará prematuramente casi por librarse del asedio de un régimen represor y se divorciará al poco para volver definitivamente a Europa, a Francia más concretamente.

No es que los dibujos que podemos apreciar tanto en su libro como en la película estén preñados de detalles, pero a veces la simplicidad de sus trazos nos ofrece una fuerza y una potentísima carga expresiva y emocional.

“Persépolis” no pierde el concepto de cómic pese a la dura historia que narra, el sarcasmo y la ironía se ven salpicados por la crudeza y la contundente realidad de una chiquilla, de una joven que tuvo que vivir en un país, Irán, y en un momento particularmente convulso de su historia contemporánea, la Revolución islamista, el régimen al que dio lugar, y la interminable guerra contra Iraq.

Por cierto que ha sido tanta mi pasión por este proyecto que he estado leyendo el libro y casi en paralelo viendo la película. Desde luego, como suele ocurrir en muchas ocasiones, mejor el libro, más redondo, pero para quien sea perezoso en la lectura, la película (dirigida por la propia Satrapi y el cineasta Vincent Paronnaud) de apenas noventa minutos es sorprendente y conmovedora.

sábado, 11 de junio de 2011

ROBOTS Y OTROS SUEÑOS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Tengo una cierta querencia a la ciencia y suelo visitar sitios web o leer revistas especializadas (he comentado en este blog en alguna ocasión que llevó casi veinte años suscrito a Muy Interesante). Con esto quiero decir significar que me interesa mucho hacia dónde va la ciencia, los avances tecnológicos, las investigaciones..., todo esto evidentemente en un plano muy global y considerándome un mero aficionado.

He podido reflexionar en estos años acerca de de las invenciones que se presuponía hace tiempo que ya deberían estar instituidas en nuestra sociedad, y otros ingenios que pocos imaginarían su desarrollo hace apenas medio siglo y que hoy están aquí entre nosotros. Sin ir más lejos, el fenómeno Internet tal como está implantado actualmente jamás pudo ser predicho salvo en la cabeza de los que hace años iniciaron el proyecto Arpanet. Pero es más, hacia dónde avanzará Internet en los próximos años es un auténtico misterio, páginas web visitadas a diario como Facebook, Google, Ebay..., han hecho multimillonarios a sus creadores y han cambiado la Red y el mundo. Seguro que hoy o mañana existirá una idea pendiente de abordarse que volverá a dar una vuelta de tuerca a Internet y nos cambiará a nosotros mismos.

Ahora bien, percibo que uno de los mayores fiascos en las predicciones tecnológicas que se llevan haciendo desde antaño viene del lado de la inteligencia artificial y más concretamente del desarrollo de los robots. Hemos visto películas, cómics, series de televisión protagonizadas por una infinidad de robots capaces de hacer de todo y particularmente las tareas del hogar. De hecho, parecía más o menos aceptado hace medio siglo que en esta centuria todo estaría robotizado y que no tendríamos que preocuparnos de nada en la casa, en el trabajo, en el coche, etc. Lo cierto es que aunque ha habido muchos avances que a nadie escapan en este terreno, aún no se ha inventado el robot denominado “empleado/a del hogar”.

Es curioso, pero nuestros ordenadores domésticos tienen una capacidad de cálculo impresionante, una hoja de cálculo nos ahorra horas de un trabajo que hace décadas era meticuloso y ciertamente imperfecto. Por otro lado, esa fabulosa capacidad de cálculo traspasada a una de los juegos mentales por antonomasia como es el ajedrez, también nos ofrece una evidente ventaja para la máquina; hace unos años la célebre “Deep Blue” fue capaz de derrotar al mejor jugador de ajedrez de la historia Garry Kasparov.

Pero esa extraordinaria capacidad de cálculo se transforma en más que evidente torpeza cuando se trata de realizar acciones tan cotidianas como coger un vaso de cristal. La gran lucha de los inventores actuales es controlar la fuerza de la máquina, lograr la sensibilidad humana para asir el vaso con la fuerza adecuada para no romperlo. Algo que es tan simple, que un bebe de apenas un año ya puede realizar sin dificultad, para un robot supone un ejercicio casi imposible. En fábricas sí podemos ver autómatas especializados en movimientos repetitivos y precisos, pero esta es otra historia, y si no que le pregunten a las personas a las que se les ha amputado un brazo y tienen muchas dificultades para manejar un apéndice biónico que a día de hoy no está conseguido.

Del mismo modo que tampoco hemos conseguido ver a un robot que suba las escaleras con el grácil paso con el que lo hace un humano adulto. Y, por supuesto, si queremos que un robot haga dos acciones humanas tan cotidianas como las referidas a la vez, creo que pasarán varias generaciones para que tal adelanto esté consolidado en nuestra existencia.

Visto esto pongo sinceramente en solfa esa duda metódica que se ha planteado mucha gente y que incluso ha aparecido en alguna película, si algún día las máquinas alcanzarán tal grado de inteligencia que se harán con el control de todo y exterminarán al ser humano. Pues mire Vd. no, eso es ciencia ficción, no al menos mientras yo no vea con mis ojos a un robot que cuando llego a casa abra la puerta al llamar timbre (o aldaba, que yo tengo una), me tenga la mesa preparada, la quite, lave los platos, me tape con una manta si hace frío en el sofá en el que hecho la siesta, no me creeré nada de eso, es más que yo no viviré para verlo.

Es razonable que haya científicos que inviertan su tiempo en construir robots domésticos, porque el ser humano tiene una gran deriva hacia su propio bienestar. No obstante, yo sigo con más expectación las investigaciones tendentes a solucionar enfermedades en el ser humano. Estaré esperanzado en las próximas décadas en poder asistir a la desaparición de todo tipo de cáncer, de la ceguera, o a que los tetrapléjicos puedan volver a andar y correr.

domingo, 5 de junio de 2011

LA LITERATURA DE ISABEL ALLENDE

Esta vez me voy a desmarcar de mi habitual línea discursiva en el apartado de “Libros”, pues no voy a tratar sobre uno en concreto sino sobre una obra literaria, en concreto, la de Isabel Allende.

Y no es porque no haya que hablar o analizar y mucho, acerca de todos y cada uno de sus libros, de los cuales creo que he leído la mayoría; pero me parecía dejar coja esta entrada si sólo me centraba en una parte de la obra de esta genial novelista, a la cual puedo considerar entre los cinco escritores que más me gustan.

He notado que muchos escritores consagrados, de los que tengo muy buen concepto, han ido bajando su perfil en determinados trabajos, bien porque tratan de arriesgar, bien porque las editoriales los fuerzan a escribir sea lo que sea aunque el resultado final no esté a la altura del nivel literario que se les presume, por supuesto, esto es una opinión muy personal. Me ocurrió hace años con Camilo José Cela al leer un insufrible “Cristo versus Arizona”, hace apenas un lustro con el laberíntico “Sefarad” de Antonio Muñoz Molina, y me costó Dios y ayuda terminar “El pintor de batallas” de Arturo Pérez Reverte. Estoy convencido de que no todo buen escritor puede estar siempre inspirado y aunque se tenga buena pluma, si la historia no engancha a mí no me llena.

Pero esto no me ha pasado con Isabel Allende, con una exquisita utilización del vocabulario, opino que sus obras oscilan entre las buenas y las muy buenas, sin haber caído por el momento en la mediocridad y sin dar la sensación de escribir por escribir, salga lo que salga.

Y traigo a colación a esta autora chilena (nacida circunstancialmente en Perú, pues su padre era diplomático), porque acabo de leer en muy poco espacio de tiempo, dos novelas suyas del tirón “La isla bajo el mar” e “Inés de alma mía”. Y es que lo que tiene de bueno Isabel es precisamente eso, que sus novelas te atraen, te involucran de tal manera que necesitas leerlas con avidez para no perder el hilo, dada la riqueza y vivacidad de sus personajes, y sus historias trufadas de innumerables detalles.

Fue mi buena amiga y compañera de trabajo Eva Ruiz la que me dio a conocer a Isabel Allende, de esto hará unos quince años, porque hasta ese momento confieso que no había oído hablar de ella. Me dejó sus novelas “Eva Luna” y “Cuentos de Eva Luna”, las cuelas reconozco que devoré y a partir de ahí fue un no parar, después vendrían la archiconocida “La casa de los espíritus”, o “El plan infinito”, “De amor y de sombra”..., hasta ir leyendo prácticamente todo lo que ha publicado.

Uno lee novela para transportarse mentalmente a la historia que sus autores nos quieren enseñar, evocando paisajes, imaginando personas, escenarios, acciones... Si tuviera que decantarme por la característica fundamental de la obra de esta literata es que domina la prosa con tal cabalgata de detalles que sabe llevarte a tu mente de forma vivísima su manera de pensar y de afrontar sus obras. Es como si estuvieras viendo una película en tu cabeza.

Además Isabel Allende es la versión mejorada de las características esenciales de la novela hispanoamericana del siglo XX, encarnada en su obra cumbre, bajo mi modesto entender, “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez. Es una literatura entre real y onírica, con gran profusión de personajes, que mezcla la religión oficial con las tradiciones y creencias espirituales de los pueblos que originariamente habitaban América o que luego los fueron poblando.

Tiene mucho de eso Isabel, en sus novelas se combina esa lucha espiritual de muchos personajes entre la vida y la muerte, el qué habrá después, aferrados a creencias oficiales pero sin darle la espalda a otras espiritualidades. Y también se denota una cierta presencia de poderes sobrenaturales en sus personajes.

Últimamente ha dado un giro más a sus novelas, así lo he apreciado yo, pues considerando sus libros de aventuras, que todos lo son, los está dotando con un esquema histórico, precisamente en los dos últimos que he leído se aprecia esto, en “La isla bajo el mar”, sobre la independencia de Haití; y en “Inés de alma mía”, en torno a la colonización de Chile.

También se caracteriza la obra de esta prosista por estar profundamente marcada por la naturaleza, es como una oda al medio ambiente.

Por último, creo que tengo un solo pero que hacerle a Doña Isabel y es que abusa demasiado de los pasajes de cama, a veces pienso que excesivos y quizá no demasiado justificados ni relevantes para el transcurrir de las historias.

Por lo demás, quien no haya leído algo de ella, es una lectura muy recomendable para esta época estival que ya iniciamos.