viernes, 30 de mayo de 2014

EL HOCKEY SOBRE HIELO EN ESPAÑA CRECE (V)

Como cada año, le parecerá raro a muchos, abordo lo que ha deparado el hockey sobre hielo en nuestro país en esta temporada, raro porque soy un tipo de interior y no he jugado en mi vida a este deporte y lo que conozco es por mi habitual insistencia en beberme las redes y la información que ofrece. No obstante, me gusta siempre por extensión hablar, aunque sea mínimamente de otros deportes de hielo.

Este año tuvimos Juegos de Invierno y las esperanzas depositadas en uno o en dos deportistas españoles (Javier Fernández o Queralt Castellet e incluso Lucas Eguíbar), son escasas considerando la enorme competitividad que existe en este magno evento. Javier Fernández se quedó a las puertas, pero es joven y está llamado a ser dentro de cuatro años el tercer medallista español de invierno en la historia, va camino de ser un mito deportivo de nuestro país.

A paso lento pero seguro van apareciendo algunos voluntariosos deportistas que tratan de hacerse un huequecillo en el hielo, con tan pocas o ningunas instalaciones deportivas en nuestro país, en patinaje de velocidad ninguna y, sin embargo, haberlos haylos. Tampoco tenemos tubos para el luge, bobsleigh y skeleton, donde nuestro Ander Mirambell sigue siendo el referente, y van apareciendo algunos osados. Y con escasez de pistas de hielo ya se están alcanzando algunos logros en ese deporte tan curioso como el curling, donde sesudos deportistas escurren piedras por el hielo hasta una diana roja y azul, en una especie de gélida e inopinada petanca, es más deporte de lo que se piensa, para empezar los que juegan a este deporte gozan de una impecable forma física, por algo será.

Comencemos por la competición doméstica masculina, donde ha habido un dominio total y absoluto del Hielo Bipolo de Vitoria. Por segunda temporada consecutiva ha liderado este deporte en nuestro país, a puro golpe de talonario, y después explicaré por qué. La Superliga en España ha seguido manteniendo seis equipos de un cierto nivel y no hay visos de que se vaya a ampliar con los varios equipos de 2ª donde compiten jugadores amateur (si es que en la Superliga muchos jugadores no lo son, los nacionales fundamentalmente).

El dominio del Hielo Bipolo ha sido incontestable e incluso su presencia en Europa que le correspondía por méritos propios tras el triunfo en la Liga 2012/13 ha sido muy meritoria. En este proyecto continental rayó a gran altura en la primera eliminatoria que disputo en Belgrado, quedó en segundo lugar, y la renuncia del primer clasificado, el Tallin Viking Sport de Estonia, le permitió acudir a la segunda eliminatoria, mucho más exigente, en Nottingham, perdió los tres partidos ante británicos, holandeses y letones, pero ofreciendo una magnífica imagen, cayendo sólo por dos goles en dos de los choques (uno ante el conjunto campeón y anfitrión Nottingham Panthers). Seguí con cierta ilusión ambas eliminatorias y recuerdo con nitidez esta última porque alguien comentó en la Red que sólo el sueldo anual del portero del Nottingham era el de todo el Hielo Bipolo, ahí es nada.

Al hilo de lo anterior y sin tratar de hacer crítica de ningún tipo, he de señalar que la gran noticia de la temporada 2014/15 en el hockey español casi ya se ha producido, puesto que casi al cierre de esta entrada se ha confirmado la decisión de este equipo vitoriano de que no jugará la próxima temporada en la Superliga. Se veía venir por algunos movimientos que se percibían en los foros y como decía al principio, porque es un equipo hecho a golpe de talonario y dependiente de terceros (subvenciones, apoyos institucionales, patrocinios...), y contrasta con la tradición del resto de equipos españoles, en los cuales, desde la cantera se forma la columna vertebral del conjunto senior y se apoya con algún fichaje foráneo de segundo nivel.

Me sorprende ciertamente que a varios meses vista se haya tomado ya esa decisión tan radical, cifrándose en 150.000 euros el dinero que dicen necesitar para su proyecto. Es una cantidad importante pero no me parece tan descabellada si consideramos que yo estoy vinculado a un modesto club de balonmano de un pueblo relativamente pequeño y en algunas temporadas hemos estado manejando unos 90.000 euros. Me cuesta trabajo pensar que en una ciudad pujante como Vitoria, con 250.000 habitantes, no se puedan encontrar una serie de patrocinios adecuados. Tengo la esperanza, por el bien del hockey sobre hielo español, que este club no se pierda y que aun bajando algo su calidad, quedan meses por delante, pueda seguir compitiendo el año que viene en la Superliga, de lo contrario es un paso atrás para este deporte, pues que se te vaya uno de seis, es como si en una liga de fútbol se te retirarán cuatro equipos de una vez.

En todo caso, esta muerte prematura del conjunto vasco permitirá seguramente que el título se lo disputen los aragoneses del Jaca y los catalanes del Puigcerdà.

En cuanto al panorama de las selecciones nacionales tanto masculinas como la senior femenina, he de decir que este año el título de esta entrada sí que hace honor a lo que ha ocurrido, aunque de algún modo, entraba dentro de la lógica: un ascenso (un oro), dos platas y un bronce. Son importantes las medallas, pero lo que verdaderamente eleva el nivel de este deporte en España es el ascenso, el competir contra rivales que te exijan más que lo que te exigen esos que se mueven en tu categoría.

El estrepitoso y morrocotudo fiasco de la selección absoluta senior masculina la pasada temporada, dio paso a la celebración del Mundial IIB en Jaca el pasado mes de abril, donde con cierta facilidad los nuestros se deshacían de mexicanos, chinos, turcos, sudafricanos y neozelandeses. El próximo año no hay que dar lugar a sorpresas en la IIA, categoría de la que no se puede bajar jamás, donde hay que intentar siempre estar en el podio, y alguna temporada, si hay oportunidad y las circunstancias lo permiten, luchar por el oro para, de vez en cuando, codearse y sufrir en la IB contra selecciones mucho más grandes. Para empezar ese Mundial IIA de 2015 se celebrará en Islandia y competiremos junto con los anfitriones también ante Serbia, Australia, Bélgica y Rumanía, este último combinado es el claro favorito, tras un descenso este año un tanto sorpresivo.

En la categoría sub 20 masculina, también tuvimos el Mundial IIB en Jaca, y muy buenas prestaciones de nuestros chavales que derrotaban a serbios, australianos, chinos e islandeses, pero se caía, entraba dentro de la lógica, ante los favoritos, el conjunto surcoreano, por un apurado 4 – 2. Es decir, hay relevo generacional, pero hubiera sido muy bonito el ascenso. En esta próxima temporada 2014/15 tendremos el Mundial IIB también en España y ¡ojito!, porque se va a celebrar en Granada, no sé ni dónde, pero si está programado es porque la instalación ya estará lista, no me fío, pues este Mundial es el más madrugador y tiene lugar en diciembre (del 13 al 19) de este año; época prenavideña por cierto, en la que intentaré acercarme, especialmente en el fin de semana, para ver en vivo y en directo a nuestras huestes que se tendrán que ver las caras contra Croacia, Serbia, Australia, Islandia y Bélgica. Es un grupo muy igualado, aunque por la trayectoria del hockey sobre hielo en estas últimas campañas el rival a batir, a priori, será la selección croata.

Y esa competición va estar muy caliente puesto que nuestros chavales de la sub 18 han estado este año a punto de darnos la gran alegría del año, y buena parte de ellos van a estar en la sub 20. Jugaban esta temporada el Mundial IIB en Estonia, y se libraban con solvencia y, en algunos casos, con contundencia, de China, Serbia, Islandia y Bélgica. Parecía que nuestros más jóvenes iban de más a menos en el Campeonato a tenor de sus resultados, pero llegaban a la última jornada como líderes y se jugaban el ascenso contra los anfitriones; las cábalas jugaban a favor de España, pues los estonios habían perdido contra los serbios, con lo que nos valía una derrota en la prórroga, e incluso una derrota por la mínima también valdría para alcanzar el oro y el ascenso. Los nuestros plantearon un partido muy ofensivo pero la mayor efectividad báltica y la precipitación nos pudo y al final sufrimos una derrota excesiva y de todo punto injusta por 6 – 1. Lo mejor es que tenemos mimbres, que muchos jugadores de esta selección tenían 16 años y volverán a competir el año que viene en este Mundial que se celebrará en Serbia y donde nos enfrentaremos a los anfitriones, a Bélgica, China, Australia y Rumanía, estos últimos son los favoritos, aunque no descarto una sorpresa, ya que la cantera española parece estar apretando desde abajo bastante fuerte.

Por lo que respecta a la competición liguera en categoría femenina, este año han participado cinco equipos en la misma, más que nunca, aunque han desaparecido las pioneras de Valladolid Panteras. Dos conjuntos de SAD Majadahonda A y B (Madrid), fueron los claros dominadores (los dos primeros), también hubo presencia de los conjuntos de Artic Huarte (Navarra), Jaca y Milenio Logroño. Hay que reseñar que algunas jugadoras, fundamentalmente de Majadahonda, participan en la Liga de 2ª División masculina, que se considera abierta, con lo que les da mucha competitividad, y eso es muy bueno.

Este año tuvieron su Mundial IIB en Islandia y batieron a belgas, turcas e islandesas, para caer en los dos partidos más complicados, ante Croacia y Eslovenia (por cierto el nivel del hockey femenino esloveno no es comparable con el masculino, que este año estuvo en los Juegos Olímpicos). Una medalla de bronce que sabe a poco, porque en las anteriores presencias españolas siempre se habían colgado la plata. La queja de las jugadoras hispanas es siempre la misma, apenas tienen jornadas de preparación, las concentraciones son escasas, y el buen nivel que puede tener nuestro hockey hielo se ve eclipsado por la falta de conjunción de nuestras piezas, algo de lo que se goza en otras latitudes.

Por cierto que la selección española femenina ha tenido una experiencia fabulosa en la Universiada de invierno que se disputó en Trentino (Italia) el pasado mes de diciembre. Con la mayoría de las jugadoras de la selección nacional y aunque perdió todos sus partidos, consiguió un magnífico rodaje que es lo que verdaderamente requiere este deporte para un país como el nuestro con tan poca competición doméstica. El rival más cercano en nivel era Gran Bretaña, perdíamos contra ellas por 2 – 1 en el tiempo añadido, en la fase de grupos y luego nos enfrentábamos igualmente contra ellas en la lucha por el 11º puesto, perdiendo esta vez en la duración normal por 3 – 1.

El próximo Mundial va a ser en casa, igual que hace dos años y donde no pudimos con las surcoreanas. En la fabulosa web de la IIHF está anotado que se celebrará en Logroño o Jaca, aunque en los medios nacionales se habla sólo de Jaca, en fin, donde sea, tendrán un gran apoyo, aunque espero que lo principal es que nuestras chicas puedan tener los días de preparación adecuada. Allí se darán cita las australianas, las favoritas tras haber descendido este año, más eslovenas, belgas, islandesas y mexicanas. Vamos a ver si este año puede ser.

Por último, y aunque ya lo he referido de pasada más arriba, en 2015 es la Universiada de invierno en Granada, se ha configurado la adjudicación del Mundial sub 20 masculino como una especie de test de esfuerzo, previo a la celebración del gran evento en el próximo mes de febrero. En los medios aparece esta sede como provisional, sobre todo porque como comentaba al principio no sé dónde, o sea, no sé en qué instalación tendrá lugar, en teoría en el nuevo Pabellón del Campus universitario de Fuentenueva, porque la información que ofrece la web de la Universiada es nefasta, la información no puede ser peor y más estática, y lo que aparece en Internet son noticias a cuentagotas. Sí ha trascendido que ante la evidente parálisis en la planificación de este evento, que yo venía manifestando años atrás desde este humilde blog, se cambió al Gerente del Comité Organizador hace unos meses, y que con todo y con eso, algunas pruebas de fondo se realizarán en Eslovaquia, aquí al lado, y el patinaje de velocidad en una pista al efecto que hay en Antequera..., lo que viene siendo el sinsentido más absoluto. Al menos espero que la instalación o instalaciones de hielo que queden en Granada y, por ende, en Andalucía, realmente sean permanentes y permitan que en el futuro tengamos cantera de hockey sobre hielo en nuestra región.

Para finalizar, y hablando ya de las web, la de la Federación Española de Deportes de Hielo también podría renovarse un poquito, porque es un tanto pobre; y también de paso, ya es hora de que se modernicen y de que tengan su perfil en Twitter, porque será de las pocas federaciones deportivas españolas que no cuentan con él.

sábado, 24 de mayo de 2014

ZAPATERO A TUS ZAPATOS, DIGO YO...

Cada vez estoy más metido en Twitter, y día a día aprecio los beneficios de esta grandiosa red social, algún día a lo mejor le dedico un espacio aquí. Pese a mi afición por el deporte, no sucumbo a la dictadura del fútbol y apenas sigo a futbolistas y a muy pocos clubes de fútbol en la red del pajarito. En su defecto, sigo a muchos deportistas olímpicos, sí esos que compiten cada cuatro años, a los que les prestamos atención unos días y luego nos olvidamos de ellos; en este sentido, sigo particularmente a muchos atletas.

Pues no sé en qué momento ocurrió, si hace unos meses o hace un año, alguien comentaba en la Red, sobre todo esos periodistas acostumbrados a babear por donde pisan las estrellas, que si Cristiano Ronaldo saltaba no sé cuánto, y que tenía una velocidad brutal comparable con un atleta profesional; esto se reafirmó con el reciente carrerón de Bale en la Final de la Copa del Rey de esta temporada. Y como me muevo por ambientes selectos, pues los atletas que yo sigo en Twitter se molestan y fastidian, por no poner adjetivos más graves y malsonantes, y no poco, pues ven despreciada su dedicación a un deporte, por parte de alguien que no es de ese deporte ni entrena específicamente para ello. Y comentaban incluso que el célebre CR7 podría ser batido en 60 metros lisos por no menos de cien chavales cadetes en España.

De hecho, el que se trate de hacer estas transferencias absurdas entre deportes y sobre todo si es un periodista, es que no tiene ni idea de esto. Una vez vi un reportaje que trataba de una competición amistosa entre jugadores de rugby a siete y a quince, los unos se ganaban a los otros recíprocamente en su especialidad, y la diferencia era enorme, y eso que estábamos hablando del mismo deporte, con similares exigencias físicas, era a la vez parecido y distinto. Y eso pasa en muchos deportes, que la especialización, por muchas transferencias que pueda haber no faculta competir al máximo nivel y de forma inmediata en dos deportes.

Salvando las distancias y dado que me siento cómodo hablando de deportes, me ha servido este preámbulo para referirme a la especialización en los negocios, que en mi modesta opinión debe ser el santo y seña de una empresa grande o pequeña, salirse del ruedo en el que uno es bueno, perjudica más que beneficia.

Hace unos cuantos años en mi Linares natal había una papelería – librería de las de toda la vida, en la que trabajaban no menos de cuatro dependientes, un negocio consolidado, inquebrantable, de esos en los que ni los mismos dependientes tenían que ser simpáticos (como les pasa a las tiendas de chinos de hoy en día), porque la venta la tenían asegurada y no estaban dispuestos a soportar a clientes impertinentes.

Esa tienda comenzó a dedicar en su escaparate principal un espacio a las bicicletas de montaña, en aquellos tiempos de inicios de los 80 del siglo pasado en el que se comenzó a popularizar ese tipo de bicicletas; pues como al dueño le gustaba ese mundillo no tuvo mejor idea que vender también bicicletas, sus repuestos y todo tipo de parafernalia ciclista. O sea, que te podías comprar un libro y de paso irte a tu casa con una bici entre los muslos. No sé si esa fue la razón por la que la papelería de toda la vida cerró a los pocos años, porque efectivamente no perduró más allá de la década de los 90.

Cuando voy a cambiar el aceite a mi coche, pago el gasto de mano de obra, pero mi mecánico me cobra la lata de aceite que le pone, a un precio superior al que él la ha comprado, no sé si es muy ético, pero desde luego incrementa más el precio, y él mismo se convierte en el garante de un segundo negocio que es el del suministro de materiales aparejados a la reparación.

Pero entre estos dos casos que pueden ser extremos, el de la papelería – tienda de bicicletas, que a mí me parecía demencial, y el del taller mecánico que realiza una práctica algo más normal, hay múltiples actividades que se adentran en senderos un tanto movedizos y que, a mí particularmente, me molestan a la hora de actuar.

Suelen perpetrarse estas acciones por teléfono, las empresas de ventas de lo que sea por teléfono, han proliferado de tal manera en esta última década que entre España e Hispanoamérica debe existir una legión de tal calibre que con una regularidad casi semanal te suelen llamar (molestar en la mayoría de las ocasiones), con lo que, de todo punto, favorecen que las tasas del paro no se disparen más aún.

Miles y miles de personas se levantan cada día para venderte cualquier producto por teléfono, y en esa estrategia agresiva que fastidia, te obligan a cortar por lo sano, sacando tu versión maleducada y eso que tú no eres así, porque ellos van a saco, pues en la venta, en los variables, es donde esta gente se lleva la mayor parte de su sueldo, por encima de un fijo siempre muy rácano.

Pues el otro día era la hora de la siesta, hora prohibida, que con qué ganas responde a uno cuando lo pillan en esa ratio de relajación y deporte patrio, y esta vez me pillaron andando; se trataba de una empresa de seguros en nombre de una entidad bancaria en la que tengo cuenta abierta, que quería venderme un seguro para el hipotético caso de que yo me diera de baja por enfermedad o accidente. Apenas atendí a lo que me vendía, y yo ya estaba meditando la respuesta mientras la chica soltaba el rollo, intentando no salirme de lo educado, porque en realidad me molestaba es que mi entidad bancaria cediera mis datos a un tercero para venderme un producto que no necesito, y si lo necesitara ya me buscaría la vida.

Por cierto, hay una estrategia paralela en esto de las empresas de telemarketing, y es que las aparentemente finas, se desmarcan de aquellas agresivas, sobre todo de telefonía, para no poner una voz hispanoamericana, y parecer que por eso son más convincentes, que tienes que prestarles más atención o simplemente que debes escuchar y no mandar a paseo.

Otro día, lo recuerdo perfectamente, me llamaron del Círculo de Lectores para venderme un seguro de vida, o sea, otra empresa que le pasa mis datos a un tercero para que me venda algo que no tiene nada que ver con el objeto de su negocio principal. Esta vez me hablaba no como una empresa de seguros, sino como el propio Círculo de Lectores. Al otro lado del hilo telefónico, una voz femenina (también es la estrategia, las mujeres llaman a los hombres y viceversa) se supone que educada y ducha, por aquello de «lectores», comenzó a contarme una película en formato pregrabado, es decir, suelto con buenas palabritas el discursito que me sé de memoria, o que tengo escrito delante de mí. Y yo lo mismo, me imagino que alguien del Círculo de Lectores me pueda llamar para venderme un libro, pero ¿un seguro de vida?, y la mandé a paseo, así sin educación y sin nada.

Y la tercera sacada de pies del plato que pongo como ejemplo, aunque seguro que he tenido más, fue aquella vez en que me llamó mi distribuidor de energía de último recurso, se dice así ahora ¿no?, bueno La Sevillana de toda la vida para entendernos, y también una señorita me quiso vender otro seguro de vida o accidente o pamplinístico. A esta sí se lo dije, que yo espero de mi compañía eléctrica que me venda electricidad, y ya está, pero que no se metan en vender lo que no les corresponde.

Pues eso, zapatero a tus zapatos, yo sé lo que sé hacer, yo no soy fontanero, albañil ni electricista, no se me ocurra ofrecerme como profesional de estos servicios a nadie, porque todo lo más llegaré, al nivel de chapuzas que también suelo perpetrar en mi casa, aparte de quitarle el pan a otros, con esta especie de competencia desleal.

¿Y por qué empresas solventes hacen estos encajes de bolillos? Primero, porque tienen la información, y ya se sabe que el que tiene la información tiene el poder, y se pasan por el forro, con sociedades y mecanismos interpuestos eso de la privacidad de tus datos, y se los ofrecen al mejor postor, bastando con que en la llamada telefónica no se diga o se diga, soy tal pero llamo en nombre de la gran empresa que Vd. conoce y que religiosamente le cobra cada mes su luz, sus libros, sus comisiones... En segundo lugar, ya no tienen delicadeza con sus clientes, hace años tal vez, ahora no; ahora van a muerte, a sacar dinero por donde sea, directa o indirectamente, aunque te tengan que vender a su propio padre, sin escrúpulos, lo importante es vender.

Ya digo que la práctica está más que generalizada, los bancos y cajas te «regalan» cuberterías finas, televisores, tabletas..., a cambio de tu nómina y domiciliar tropecientos recibos; yo compré una videocámara hace unos años con un préstamo a muchos meses, y me pregunto si las tiendas de electrodomésticos no tienen nada que decir ante esta hiriente intromisión escasamente ética.

Todo seguirá igual o peor, y a lo mejor un día de estos voy a un bar y me arreglan una rueda, voy a un taller mecánico y me venden condones (esto no es broma aquí en Bailén), o me acerco a una farmacia y me sirven un ron con Sprite, tres cubitos de hielo y una rodaja de limón.

sábado, 17 de mayo de 2014

"CAPRICORNIO UNO", DE PETER HYAMS

El pasado lunes cuando terminé de ver esta película me fui a la cama con una pequeña satisfacción personal. ¡Lo había conseguido! Había logrado encontrar una película que mi compañero de trabajo y amigo Nicolás Linares llevaba buscando desde hace tiempo y no había dado con ella.

Me había contado algunas líneas argumentales poco antes de la pasada Navidad, y yo había estado indagando en páginas web, foros, había escrito algún que otro correo (uno de ellos al peculiar erudito Carlos Pumares, sin respuesta), y aunque no daba con la tecla no perdía la esperanza.

Cuando comenzó a popularizarse definitivamente el fenómeno Internet, se decía que lo que no estaba en Internet no existía. Así que atendiendo a esa máxima perseveré en mi búsqueda intermitente y al final di con la respuesta de una forma un tanto inocente. Me metí en una página web titulada «Todoexpertos», en la que supuestos expertos solucionan problemas a la gente, en todo tipo de materias. Desconfío mucho de esta página porque las más de las veces que he acudido a ella me han dado respuestas que no me han servido y ello denotaba que de expertos tenían poco. Con decir que hace unos años yo era uno de esos expertos en la rama del psicoanálisis ya está todo dicho; sí, yo me hacía pasar por psicoanalista, especialista en interpretación de sueños, y estuve unos meses que no paraba de recibir preguntas, con importante éxito, no lo niego; al final corté de raíz porque me robaba mucho tiempo.

Pues eso, señalé esas líneas argumentales al individuo que tenía en ese momento mayor puntuación y, por tanto, era el más experto en cine de esa web. Me respondió con prontitud y me sugirió el nombre de esta película. No me lo aseveraba al cien por cien, dado que esas pinceladas del argumento no hilaban del todo con la película (es normal, así me lo reconoció mi amigo Nicolás, pues habían pasado muchos años, la habría visto una sola vez y tenía apenas destellos de ella), pero el final, un final característico, no podía ser de otra película.

Y la vi, y a medida que se iba acercando el final, ese final, me iba dando cuenta de que sí que era esa la ansiada película. Pues aquí está, como un humilde regalito para él que sigue este blog y colabora con la modestia que le caracteriza en hacerlo mejor, esta Capricornio Uno que, dicho sea de paso, si hubiera sido un pestiño no hubiera tenido cabida en este blog, pero no lo es, la película tiene mucha sustancia, y está claramente olvidada y, en consecuencia, infravalorada.

Imagino que uno de los fundamentos para hacer la película, que data de 1978, alrededor de nueve años después de la Llegada del hombre a la Luna, es la creencia de que ese viaje nunca se produjo y que fue un montaje televisivo, hoy día aún hay gente que lo cree. En este caso los tres protagonistas van a viajar a Marte, pero instantes previos al despegue alguien los saca del cohete de forma acelerada y se los lleva a una instalación militar.

Allí, en un instante crucial de la película, un importante mando de la NASA justificará el nuevo planteamiento por razones políticas, sociales y económicas, en el que los astronautas simularán en un estudio de televisión preparado al efecto que pisan la superficie marciana, mientras la auténtica nave se da una vueltecilla por el espacio. Los
astronautas se verán obligados a participar de esa pantomima pues les amenazan con ejecutar a sus familias.

Todo el montaje es altísimo secreto, y lo saben unos pocos, mientras en la sede central de la NASA en Houston todos los técnicos controlan normalmente el vuelo espacial, con la superposición engañosa de unos datos o informaciones simulados al efecto para que todo esté en orden. Sin embargo, un técnico un tanto piratilla ha hecho su programa para verificar los datos y descubre que los mismos ofrecen extraños errores. Lo comenta con un superior, después con el responsable del montaje, los cuales le trasladan que su terminal de ordenador está averiada.

El piratilla traslada esta información a un periodista, y muy particularmente que la señal que él detecta en su ordenador no viene del espacio sino de unos 500 km. de distancia y de pronto el primero desaparece en extrañas circunstancias sin dejar rastro de su vida pasada. Ahora es el periodista el que se erige en rector de la cruzada para desvelar qué hay detrás de todo esto que huele tan mal, y comienza a acumular pistas, y a la CIA (imagino) le encargarán quitárselo del medio para que no destape el pastel.

No sé si el director de la peli quiso dejar en el aire el porqué de los derroteros de la segunda parte de la misma, pues el cohete en su vuelta a la Tierra explota, es decir, que no se deja claro si estaba o no preparado por la NASA, aunque la lógica me dice que sí, para que no se vayan de la lengua jamás, y en consecuencia, los astronautas tienen que ser liquidados.

Estos se escaparán de su cautiverio, hasta ese momento aceptado a regañadientes, e intentarán volver a la civilización para decirle al mundo que todo es una patraña, un sucio montaje, un complot contra ellos, sus familias y el mundo entero.

Y como se suele decir, hasta ahí puedo leer, porque ya no quiero contar más y menos el final. Lo que sí diré es que merece mucho la pena verla, porque es diferente, yo la calificaría como una película de culto, tiene un poco de suspense, acción, toquecitos de comedia, algo de intimismo, pizcas de ciencia ficción... Y, por supuesto, lo mejor de todo es que es muy entretenida, con mucho ritmo, aunque su metraje esté en torno a las dos horas; mi hijo la estuvo viendo conmigo muy interesado hasta que su apetito le pudo.

El argumento es muy bueno y sencillo a la par, que muchas veces me pregunto en las películas actuales, por qué hacer argumentos tan enrevesados que luego no te enteras de por dónde van los tiros, que no se entiende nada, vamos. Eso sí, su desarrollo en el guión deja algunas lagunas, su director Peter Hyams pasa de puntillas por algunos aspectos que hacen que la trama se resienta, así la inoperancia o endeblez de la CIA en hacer su trabajo y no liquidar sin contemplaciones al periodista.

Curiosamente me llamó la atención la presencia del que fuera jugador de fútbol americano, OJ Simpson, que por aquel entonces ya alternaba su vida deportiva con la farándula, y es casi más conocido por lo extradeportivo.

Al igual que él, rostros conocidos del cine estadounidense se dan cita en este filme tan peculiar (estelar aunque corto el papelito de Telly Savalas, el célebre Kojak), con interpretaciones muy convincentes.

La música, por cierto, de un mítico Jerry Goldsmith (uno de los mejores compositores de bandas sonoras en la historia del cine), muy buena como siempre, aunque no tan relevante como en otras películas.

Lástima que yo siga teniendo todavía en barbecho algunas películas o series de televisión que aunque las tengo controladas no se encuentran en Internet, persistiré y no me daré por vencido, pues puede que ahora no, pero en el futuro pudiera sonar la flauta.

sábado, 10 de mayo de 2014

"EL CABALLERO DE LA ARMADURA OXIDADA", DE ROBERT FISHER

No, sinceramente no, este libro yo jamás me lo hubiera comprado, pero el otro día acompañando a una compañera de trabajo y amiga a la biblioteca municipal me recomendó que lo leyera. Es uno de esos libros que se vienen denominando de autoayuda y a los que no les hurto su interés y su servicio para muchas personas. Y ya digo, no es un libro que yo hubiera adquirido, básicamente porque para leer soy más aficionado a la novela, y porque tal vez, no digo que no necesite de vez en cuando leer algún libro de estos, pero a lo mejor es que no me gusta rebuscar demasiado en mis sentimientos.

No obstante, atendiendo a la grata invitación de mi amiga, le dediqué el tiempo preciso para leerlo y ahondar un poco en él, y de paso con esta obligación impuesta a mí mismo, no me resisto a comentar una breve y humilde reseña en esta bitácora.

Esta obrita se fundamenta en esa especie de coraza o armadura que todos tenemos, unos más y otros menos, y que nos hace darnos a los demás, de forma diferente a lo que somos en realidad, de tal guisa que de tanto hacernos pasar por lo que no somos de veras, al final terminamos siendo ese revestimiento y no la esencia.

Pues sí, a cuánta gente no le ha ocurrido eso en su vida, las circunstancias, su existencia, su día a día, le han hecho forjarse una pantalla o una máscara que a base de convivir con ellas cotidianamente, cuando han querido retroceder ya era imposible, la armadura ya se ha oxidado. Convivimos, es verdad, con personas que sabemos a ciencia cierta que antes no eran así, ¡innumerables veces hemos escuchado esto!, pero se han colocado un peto que lamentablemente es siempre peor opción que la de dejar ver lo que uno tiene y es.

El autor de la obra nos desvela en la contraportada que no estamos ante un libro, sino ante una experiencia que expande en nuestra mente. Es obvio el interés didáctico del libro, que se corresponde, además, con su ligera extensión, lo cual es garantía de éxito, porque aunque no es un cuento está escrito como si lo fuera para hacerlo más ameno, y además con un lenguaje claro, sin ambigüedades, hasta cierto punto simpático. Por cierto, fabulosa la traducción de Verónica d’Ornellas, que recoge punto por punto las claves que a buen seguro el autor pretendía transmitir.

A este virtuoso caballero le pasa lo que también a mucha gente, que es absorbido por sus tareas caballerescas, como garante de la salvaguardia y sostenimiento de su prole, y eso le hace distanciarse de su propia existencia y es otra muralla más que pone entre él y su familia. Su trabajo le justifica a él mismo, pero es evidente que su familia hay un momento en que ya no piensa igual. Y como no puede ser de otro modo, cuando el caballero quiere reaccionar existe un abismo insalvable.

Por suerte para el caballero y para todo ser humano siempre hay luz al final del túnel, y él tendrá la oportunidad de introducirse en una senda de valores, ayudado por unos personajes, que son básicamente su propia conciencia, en la que tendrá que superar una serie de retos que no son ni más ni menos, que el difícil recorrido para volver a ser lo que uno fue (o es y está recóndito). Así los castillos del Silencio, del Conocimiento y de la Voluntad y la Osadía, se presentan como espacios para el encuentro con uno mismo, donde el caballero va recuperando su esencia y desembarazándose de esas ataduras aherrojadas; son espacios en los que necesariamente el caballero va adquiriendo un tono cada vez más optimista a base de ir descubriendo las potencialidades que tiene verdaderamente y que había enterrado por las circunstancias de la vida.

Dice bien el autor Robert Fisher en uno de sus pasajes que todos ponemos barreras para protegernos de quienes creemos que somos, y al final terminamos atrapados. ¿Y no puede haber algo más bonito que ser nosotros mismos sin más?

Del mismo modo, en un mensaje contra el materialismo el autor critica el exceso de superficialidades que nos rodean, el límite de lo necesario y de lo superfluo no sabemos disgregarlo, y terminamos mezclando la necesidad con la codicia.

Lo que desconocía, una vez que leí el libro, es que el autor ya falleció (en 2008) y que no era reciente ni mucho menos. Se escribió en 1989, aunque eso sí, dada su temática, atemporal, está plenamente vigente.

Es evidente que todo tenemos una armadura, sin ser presuntuoso, la mía no está oxidada y puedo quitármela bien; sé cuando debo ponérmela y cuando ya no la necesito, lo hago a diario. Espero que en este trasvase no se me queden restos de la misma, creo que no. La pena es que este libro no siempre caerá en las manos del que verdaderamente lo necesita, ese que oye pero no escucha, ese que se cree el mejor del mundo y está convencido de que él no necesita ayuda.

La clave del libro está en confiar o en creer, y el autor lo dice bien: en la vida, en la fuerza, en el universo, o en Dios, lo que cada uno quiera.

La lectura del libro me permitió días atrás una breve tertulia con la compañera y amiga que me lo recomendó. Ahí pude apreciar con mayor precisión la fuerza del libro, el soporte que puede suponer y el refuerzo de la personalidad interior tan sojuzgada por la exterior (la coraza). Ella apreció que me costaba abrir ese interior, es verdad, a mí me cuesta hablar de intimidades y ni yo ni nadie debiéramos perder ese saludable y vital hábito.

Tristemente vivimos en un mundo donde es más fácil insultar a alguien que decirle «te quiero».

Hace no mucho me mandaron una de esas citas que, como mantras, se cuelan por Twitter o Facebook, a veces aburren y uno ni las lee, es como si fuera el nuevo apostolado social del siglo XXI, porque luego te encuentras al que te las manda por la calle y nada de dice. No obstante, el otro día recibí una muy buena que, de algún modo, tiene relación con este libro y decía algo así como: «Es fácil quitarse la ropa, pero abrir el alma, eso sí que es estar verdaderamente desnudo». Pues eso, abramos un poco más el alma, yo también, e intentemos recuperar nuestra esencia, pues la versión original y natural siempre será la mejor.

sábado, 3 de mayo de 2014

¿QUÉ HAGO CON MI COLECCIÓN DE SELLOS HEREDADA?

No ha muchos meses que publicaba una entrada en este blog que llevaba por título «¿Cómo puedo saber lo que vale un sello de Correos antiguo?», un articulillo que bajo mi punto de vista era un poco de andar por casa, pero el cual me ha reportado un importante torrente de visitas y, en la actualidad, es la quinta entrada más popular de todo el blog y subiendo.

A través de las estadísticas y los motores de búsqueda, uno encuentra que, casi por casualidad, sin haberlo hecho adrede buscando tal impacto, esa referencia del título y su contenido han permitido que mucha gente de todo el mundo, especialmente españoles y por extensión toda América Latina, encuentren alguna respuesta a una pregunta tan básica como «¿cuánto vale mi colección de sellos?». De hecho si alguien tiene la curiosidad puede escribir en el monstruo de Google tal frase, y ahí estoy yo, en la tercera entrada, tratando de dar una humilde respuesta a todo esto; y es evidente que con ello se explica la cierta popularidad de esta mi entradilla.

No obstante, esa curiosidad de tantas personas, he observado que se ha traducido, de vez en cuando, en mensajes a mi correo electrónico personal, que naturalmente puse con ese fin en el blog, y que responden a una finalidad diferente a la que inspiró aquel articulillo. En este sentido, yo que siempre me he considerado un buen aficionado a la filatelia, pero no un gran experto, no podría haberme imaginado que el personal acudiera a mí buscando respuestas y otorgándome una teórica erudición, sapiencia o experiencia como para que me tuvieran como referente en el encuentro de soluciones.

En aquella entrada yo perseguía el objetivo de ayudar a algunos filatélicos, aficionados al coleccionismo, y a personas no aficionadas que por circunstancias de la vida habían recibido como «herencia» una colección.

La lectura ampliada de mi entrada tiene que ver justo con esto último, es decir, la gente acude a mi página web, esperanzados en que esa colección heredada sea un tesoro que se puede transformar en muchísimo dinero contante y sonante, e incluso muchas personas me comentan abiertamente que necesitan ese dinero, porque están sin trabajo, es decir, las consecuencias de la crisis.

Pues básicamente ese es el perfil de esos mensajes esporádicos que recibo, es decir, me dicen que han heredado una colección de sellos de un familiar, me ofrecen algunos datos muy básicos, yo siempre contesto, y de primeras suelo señalarles que me manden alguna fotografía, de los que ellos piensen que son los sellos más antiguos o valiosos.

Es imaginable pensar que la mayoría no tienen la suerte soñada de tener ese tesoro entre las manos. Es difícil que eso ocurra, si un familiar tuviera una colección buenísima, eso normalmente se sabe, ha dedicado tiempo y también dinero. Un grandioso coleccionista se observa con ciertos detalles: Nivel económico por encima o muy por encima de la media, colección bien cuidada y organizada en álbumes impecables e impolutos y predilección por los sellos en nuevo, presencia de sellos españoles anteriores a la 2ª República igualmente nuevos, constancia de la participación de la persona en exposiciones filatélicas...

Con cierta tristeza para los poseedores de nuevo cuño de las susodichas colecciones, en esas fotos que recibo, entre otros detalles, veo sellos burdamente pegados a una libreta, matasellados y con no más de cincuenta años de antigüedad, muchos sellos muy comunes, algunos rotos, incluso de la serie básica del Rey y Franco, también sellos extranjeros muy comunes, de esos que se vendían en la década de los 70 empaquetados y de países que los editaban como si fueran cromos de la liga de fútbol, o los que también se sacaban por editoriales en esos coleccionables por fascículos que nos vendían y nos venden después de las vacaciones estivales.

Aunque las colecciones sean vulgares, la cuestión esencial es que en esas colecciones populares sin gran valor económico, yo me veo ahí, mi colección es eso, gran acumulación de sellos sin gran valor dinerario, pero con muchísimo valor personal.

A esa gente que acude a mí con un hilo de esperanza no puedo engañarla, tengo que ser honesto y sensato, porque esperan una respuesta de ese cariz en una materia totalmente desconocida para ellos.

En cierta manera me da un poco de pena por la gente que, tal vez un poco desesperada, se desilusiona cuando les digo que la colección no vale nada, que puede valer una decena de euros, o a lo sumo unos cientos, unos muy pocos cientos de euros.

Pero también me da pena de ese familiar fallecido que dedicó algún dinero, pero sobre todo mucho tiempo de placer a cultivar ese gusto por la filatelia y que lega esa colección a familiares que no saben o no pueden apreciarla; aunque bien es cierto que no son culpables de ello.

El problema surge, claro está, en que mi primera opción es recomendarle a la gente, que la mejor manera de dignificar a ese difunto, es manteniéndola sin más, no venderla, dejarla en esa estantería donde siempre estuvo, acompañando a esa enciclopedia en volúmenes que existe en cada casa y que apenas se hojeó tres veces, o a esa colección de literatura universal que también es habitual de los hogares españoles y que levemente cumplió su objetivo cultural más allá de la decoración del mueble bar estilo funcional siglo XX. Y todo ello, porque Dios lo quiera, ojalá que el futuro nos depare un renacimiento de la afición a la filatelia, y a lo mejor el heredero no, pero sus hijos se aficionan por la filatelia y se encuentran con un regalo inesperado.

No obstante, y para el caso de que la gente esté desesperada o no quiera dignificar a su antepasado o familiar, cada uno tendrá sus razones, siempre existe el recurso de la venta. Ahora bien, que nadie se piense que vender una colección de sellos es algo fácil y automático, ni que existe un mercado ávido de ofertas; para empezar hay que tasar la colección y eso no se puede hacer mandando fotos puntuales de unas cuantas páginas a un anónimo bloguero como yo; hay que verla físicamente y, además, que el coste de tasar sea mínimo.

Aquí surge otro problema, y es cómo me gasto dinero en tasar, si luego la colección no vale nada. Yo tasaría por un profesional si tuviera indicios de que mi colección es una gran colección, con los datos que he referido unos párrafos más arriba, pero si mi colección es de andar por casa, yo siempre recomiendo trabar contacto con un grupo filatélico o algún coleccionista de sellos no profesional. Teniendo unos ciertos conocimientos de filatelia no es muy complicado valorar una colección normal, si yo viera una colección buenísima entonces ya sí que es trabajo de un profesional, porque ya estamos hablando de miles de euros, pero como ya digo eso es difícil que ocurra.

En un grupo filatélico o un aficionado a la filatelia hay amor por esta manifestación cultural, y estoy seguro de que no hay interés económico alguno, yo no lo tengo, por tasar la colección. Yo siempre recomiendo en mis respuestas a los correos de los herederos, que acudan con humildad a estos contactos y que pregunten cuánto va a costar; creo que honestamente a estos niveles nadie cobra, pero siempre es bueno compensar con algún detallito sin importancia, que se queden con algunos sellos, por ejemplo.

La segunda parte de esta operación es qué hacer con una colección popular ya tasada, porque si uno ha llegado a este punto es porque tiene necesidad de venderla y no quiere que decore su estantería acompañando la Biblia en dos volúmenes. Pues estos mismos a quien has recurrido te pueden orientar sobre dónde vender. Tal vez conozcan a alguien que pueda comprar, o tal vez el mismo grupo filatélico si está saneado y tiene jóvenes soldados en sus filas (esto es difícil) y quiere tener material para transaccionar en mercadillos (otra especie en peligro de extinción).

Esa es una opción, la otra opción es tener como base esa tasación para intentar vender la colección en alguna de las plataformas de Internet que mejor están funcionando en esta materia, bajo mi punto de vista, una es la archiconocida Ebay, y las otras dos están más especializadas en coleccionismo: Delcampe y Todocoleccion. Inicialmente yo no apostaría todo a caballo ganador, es decir, no ofertaría por el mismo valor de la tasación, sino algo inferior, con objeto de hacer atractiva la oferta y que haya sucesivas pujas.

Como ya he comentado aquí en reiteradas ocasiones es que el mercado filatélico es reducidísimo, probablemente inferior a 100.000 coleccionistas en España, o sea, somos raros, o lo que es lo mismo, tenemos menos presencia que una enfermedad mortal con tanta afectación como el cáncer; de ahí que la demanda tenga poco impacto, no sea especulativa, ni tenga una necesidad perentoria. Pero puestos a vender esta es otra de las opciones plausibles.

Por último, y para el caso hipotético de que hayamos heredado esa gran y valiosísima colección, como he comentado antes, la opción lógica es acudir a un profesional. En pequeñas capitales de provincia puede haberlos, aunque el paraíso de este sector cada vez más en declive en nuestro país, sigue estando preferentemente en Madrid y Barcelona. Por tanto, tampoco sería descabellado trabar ese contacto vía telefónica y hacer un viajecito a alguna de esas dos ciudades o a Valencia, Sevilla, Bilbao, Zaragoza... para que ese profesional la tase.

Esa tasación que, obviamente habrá que pagar, permitirá no sólo tener una especie de cheque al portador, pero más importante que ello, es el hecho de que el mismo profesional nos podrá enlazar con algún posible comprador. En cualquier caso, las opciones de Internet ya nombradas siempre están abiertas y el sistema de pujas es muy errático, a veces se pueden obtener chollos tanto para el comprador como el vendedor.

Estas son las opciones a barajar. Cada cual que saque sus propias conclusiones y, por supuesto, sigo quedando a su entera disposición.