domingo, 27 de febrero de 2011

CON EL CARNAVAL A LA VUELTA DE LA ESQUINA

Pues sí, se acerca el Carnaval y como siempre más de uno se planteará de qué se va a vestir este año, y otros, la mayoría, no se vestirán de nada, no nos vestiremos de nada, porque realmente vamos vestidos todo el año.

Tengo sentimientos discordantes con esta celebración, de principio tenía casi previsto titular la entradilla con “No me gusta el Carnaval”, aunque realmente pensé que no todo era tan negativo y opté por hacer una añadidura “No me gusta el Carnaval... de Cádiz”, pero temí que algún gaditano leyera esto y no entendiera mis reflexiones. Y es que no me disgustaría disfrazarme si todo el entorno también lo hiciera. Y me explico, por donde he ido viviendo a lo largo de mi existencia no había una gran tradición carnavalesca, ni en Linares, ni en Granada, y por desgracia tampoco en Bailén, donde la gente comenta que hace unas pocas décadas todo el mundo se vestía.

Si algo tiene de gracioso el Carnaval es que te vistes con la idea de pasar camuflado entre los normales y cachondearte de ellos, pero entiendo que eso tiene gusto cuando la mayoría va con disfraz y la minoría, la que va vestida de calle, es la que está en el punto de mira, para ser víctima de las bromillas y chanzas de sus anónimos verdugos.

No obstante, cuando la situación es al revés, es decir, la mayoría va de calle y sólo unos pocos se disfrazan, entonces para mi gusto se pierde la gracia, si vas disfrazado te sientes como el bicho raro y los “normales” son los que parece que se cachondean de ti; y uno que no es muy ducho en las relaciones sociales pues no está dispuesto a pasar el mal ratillo o algún episodio poco agradable, yo desde luego no, aunque es obvio que hay gente que se viste por vocación y le da lo mismo todo esto.

Pues el caso es que tiene su aquello el Carnaval y yo particularmente le doy muchas vueltas a vestirme, pero cuando estás en faena te lo pasas muy bien; recuerdo que hace unos años coincidió que mi mujer y yo nos vestimos en vísperas de unas elecciones y cuando regresábamos a casa algo pasados de vueltas casi naciendo ya la mañana, me empeciné en ir a votar disfrazado, pero mi sabia esposa me conminó para que me metiera en la cama y durmiera la mona. Al día siguiente vi en la televisión que alguien había copiado mi idea y me lamenté no haber insistido en mi pretensión, lo que me hubiera catapultado a la fama.

Por cierto, que lo más gracioso de todo es que te puedas disfrazar pero sin enmascararte demasiado, que se te vea bien la cara, aunque esté caracterizada, pero que no se te reconozca bien del todo; precisamente la “bella” señorita que ilustra esta entrada, se lo pasó muy bien hace unos años, porque jugaba con la dualidad sexual y con esa falsa apariencia de que se liga más vestido del otro sexo, y porque los que me tienen por serio se sorprendían de verme de tal guisa.

Y bueno, como decía al principio, luego hay otras consideraciones alrededor de la fiesta del Carnaval, y es que lo que peor llevo cuando vienen estas fechas es el Carnaval de Cádiz, y Canal Sur ha contribuido a que sea incapaz de ver ni un minuto de sus retransmisiones, de las horas y horas interminables y excesivas con las que nos tortura. Alguien de Canal Sur ideó hace años que el único Carnaval de Andalucía es el de Cádiz, entiendo que este es muy bueno aunque no me guste, y ensombreció cualquier otra manifestación carnavalesca de nuestra región.

Como digo, décadas de retransmisiones del Carnaval gaditano han provocado que muchas chirigotas, coros, murgas que no son de Cádiz copien su estilo, esto lo he visto en la misma provincia de Jaén, sin ir más lejos que en alguna ocasión he oído como algunas comparsas dicen en sus letras “pisha”, ¿pero cuándo hemos dicho “pisha” en Jaén? Pasa igual que con la Semana Santa, que todo el mundo ha copiado de Sevilla y en Linares he visto procesiones en las que el capataz alienta a sus costaleros con “¡vamoh, mi arma!”. En fin, tontos siempre han existido y he conocido gente que ha ido un fin de semana a Madrid y ha venido hablando madrileño.

Eso sin tener en cuenta que yo es que soy muy torpe, pero no consigo entender las letras de las chirigotas gaditanas, que también podría subtitular Canal Sur las canciones, porque todas las agrupaciones las tienen por escrito y no sería nada complicado.

Así que, pasemos un buen Carnaval que, en todo caso, no está de más divertirse un rato, porque aunque sea un tópico, los buenos ratos hay que buscarlos porque los malos vienes solos. De todas maneras lo más probable es que no me vista.

lunes, 21 de febrero de 2011

"AÑOS DE GUERRA", DE VASILI GROSSMAN

Me he aficionado últimamente a documentarme acerca de la 2ª Guerra Mundial, quizás influyó mi buen amigo Vicente Sáez conversando una noche con él, en la que me mostraba su pasión por este momento de nuestra Historia reciente.

Desde luego, de todas las dimensiones que tuvo esta Gran Guerra, la que más me sigue llamando la atención es la del holocausto o genocidio que cometieron los nazis contra buena parte de las naciones europeas. Sorprende que haya todavía gente en este mundo que no sólo ponga en duda que existiese esta barbarie, más flagrante es que haya personas que conviven entre nosotros que justifican lo que ocurrió.

Me compré este libro pensando que analizaría más detalles truculentos y duros de las actuaciones de los nazis en la Guerra y fundamentalmente sus programas de exterminio en los campos de concentración. Lo cierto es que habla de ello y por más que lo lees no dejas de sorprenderte, eludo los detalles para no herir la sensibilidad de los que leen este escrito, pero cuando uno parece que ya lo sabe todo sobre esto, aparecen nuevos episodios sobre lo que un ser humano en situación de superioridad podía hacer con otro indefenso y sin destino.

No obstante, la parte más importante de este libro es, en realidad, un análisis entre lo novelesco y lo periodístico de cómo se desarrolló en la 2ª Guerra Mundial, el Frente Ruso o Frente Oriental, tal vez no demasiado conocido pero si tan cruento y épico como otros episodios de esta Guerra.

Quizá también me impulsó a adquirir este ejemplar, el hecho de que estaba escrito por un periodista, Vasili Grossman, que se pateó las zonas de guerra in situ, y que con su pluma fue capaz de captar una realidad que hoy nos puede parecer lejana, pero que supuso poner las bases de lo que es hoy nuestra Europa.

De algún modo, los textos de Vasili Grossman son relatos de lo que se vivió en esta Guerra, siendo corresponsal del periódico Krasnaya Zvezda (Estrella Roja). Él se limitaba a escribir sobre lo que veía y es como una fotografía intacta que nos llega hasta nuestros días, sin intermediarios, sin novelistas interpuestos; narra lo que observó, lo que presenció, me inspiro a pensar que bastante exento de carga ideológica. Es cierto que escribía para un periódico soviético, para un bando, y exagera a veces el fervor de su pueblo, luchando contra un enemigo que se creía invencible hasta ese momento, pero de algún modo, he tenido la sensación de estar ante una película en tiempo real de lo que acaeció durante aquellos años en dicho Frente.

El libro tiene un avance cronológico, nace con la narración de las duras condiciones en las zonas rurales de Rusia o Ucrania, quizá la parte más pesada porque sigue una trama novelesca con una profusa aparición de personajes, donde uno a veces se pierde. Y continúa con la llegada feroz y despiadada del ejército alemán. El libro va creciendo tanto en emoción como en interés por el valor histórico que subyace, pues nos acerca periodísticamente a las batallas más importantes acaecidas en el Frente Ruso.

Dedica buena parte de esta obra a la Batalla de Stalingrado, una cruenta, dura y larga lucha en la que participaron más de tres millones de soldados entre ambos bandos. La resistencia del ejército ruso fue una de las claves de la victoria aliada en la 2ª Guerra Mundial, de hecho, aunque se diera por concluida esta Batalla en febrero de 1943, los historiadores están de acuerdo en sostener que aunque que quedaran por delante otros dos años de guerra, Alemania empezó a perderla en Stalingrado (hoy Volgogrado).

Como también he comentado, dedica varias páginas a ofrecernos con su pluma, instantáneas de lo que fueron los campos de exterminio, fundamentándose en el que él vivió de cerca, el campo polaco de Treblinka. Insisto, el caudal de detalles que ofrece sobre las barbaridades que eran capaces de cometer determinados humanos, es susceptible de remover cualquier corazón, a la par que uno reflexiona sobre qué clase de impulsos llevaban a animales con apariencia humana a llevar a cabo impunemente actos que, repito, obvio comentar porque estoy seguro que más de uno vomitaría.

Concluye el libro con un agridulce final, el del avance de las tropas aisladas sobre toda Europa ante la derrota y retirada alemana, llegando hasta la misma Alemania. Fueron momentos de alegría para tanta gente que era liberada del yugo y la opresión, pero también de tristeza por ver a todo un continente deshecho, salpicado con millones de muertos y con tantísimo horror instalado en las mentes de los que estuvieron cerca de la Guerra y afortunadamente sobrevivieron.

Grossman fallecería en 1964, pero dejó tras de sí un magnífico legado literario de una época convulsa, siniestra y complicada de nuestra Historia contemporánea, que creo que merece la pena revisar, especialmente por aquellos que olvidan o les gusta olvidar.

lunes, 14 de febrero de 2011

SUMO, UN DEPORTE DE DIOSES (II)

Me impuse hace ya un año en este blog, hablar sobre uno de los deportes que más me apasionan, el sumo; y tengo la intención de escribir cada año (si es que esta bitácora perdura por los siglos de los siglos) sobre la actualidad de esta disciplina de lucha japonesa.

Así que aquí toca la ración de 2011, y no puede ser más oportuna esta entrada porque como buen deporte de masas que se precie, obviamente sólo en Japón, trasciende más lo que ocurre fuera de los recintos que lo estrictamente deportivo. Y la noticia que es plena actualidad en el país asiático, no puede ser más rotunda, y es que el Torneo Oficial de marzo (uno de los seis torneos oficiales que hay en el año), el Haru Basho, tradicional Torneo de primavera, ha sido suspendido porque se ha destapado una trama de combates amañados, de consecuencias incalculables. De hecho, no se había suspendido un torneo oficial desde el final de la 2ª Guerra Mundial y, por tanto, estamos ante la crisis, me atrevería a decir, más importante en la historia del sumo.

Parece que mi fervor y seguimiento va en proporción inversa al interés que tiene en la nación nipona; demasiados asuntos turbios están echando abajo este deporte milenario. Lo curioso es que todo este torrente de malas noticias que ahora comentaré está en franca contraposición con lo que ocurre en la arena, en el dohyo, donde sólo hay una noticia, y una gran noticia, el dominio abrumado del número 1 en el ranking, el yokozuna mongol Hakuho (cuyo nombre real es Davaajargal Mönkhbat, pues todos los luchadores toman nombres de guerra cuando se inician en el sumo),

Voy a empezar por lo deportivo, pues justo es reconocer que ante la apatía de la afición japonesa que asiste cada vez con menos interés a los torneos, fundamentalmente porque no sale ninguna gran figura nacional, ya que ahora los mejores en el ranking son casi todos foráneos; surge la rutilante estrella de Hakuho, que tras la retirada del anterior yokozuna Asashoryu, también mongol (al que le hicieron retirarse por su indisciplina y sus repetidos incidentes extradeportivos), está ejerciendo una especie de imperio sobre el sumo, con un dominio brutal, abrumador, incontestable.

Estoy pensando que será difícil en cualquier disciplina deportiva que exista, tal dominio y tal diferencia con respecto a sus competidores que la que está operando actualmente en el sumo; quizá algún deporte minoritario que desconozco, pero ahora cuando exponga sus números se apreciará que nadie hace sombra ni de cerca al gran Hakuho.

He querido acercar la figura de Hakuho, iniciando esta entrada con una foto en la que reconocemos el familiar semblante de Rafa Nadal. La foto es del Torneo de tenis de Tokio celebrado el pasado mes de octubre de 2010, el otro tenista es el canadiense Milos Raonic. Desde luego, ni siquiera Rafa Nadal al que todos queremos mucho, que con Federer pugna por el cetro del tenis, ni el F.C. Barcelona de fútbol, que alguna vez pierde o empata, ni cualquier club deportivo o deportista individual pueden presentar los registros del sumotori mongol.

Hakuho lleva seis torneos seguidos ganando, en total dieciocho yushos (torneos) en su carrera, con el dominio que tiene y su juventud, apenas tiene veinticinco años, está en disposición de batir todos los récords de este deporte. La última vez que perdió un torneo, hace más de un año, dobló ante el otro yokozuna ya retirado y al que ya he nombrado antes, Asashoryu.

En el transcurso de esos seis torneos consecutivos ganando, hizo un total de noventa combates, perdiendo sólo dos (ambos ante Kisenosato, el eterno aspirante japonés a ser estrella que nunca parece llegar por su irregularidad); en esa primera derrota se quedó a las puertas de batir el récord de combates seguidos ganando que era sesenta y nueve y él hizo sesenta y tres; batirá el de torneos seguidos ganando y salvo que haya una hecatombe o que surja un fuera de serie que por ahora no se divisa, superará el récord de victorias en torneos, pues la cima está en treinta y dos, y le quedan catorce, con la carrera que lleva en apenas tres años lo tendría liquidado.

En fin, esto es lo bueno del sumo y que luego los luchadores que están por debajo también tienen sus cuitas, sus chanzas, sus expectativas, sus ilusiones..., o al menos es lo que yo pensaba hasta ahora, porque esa gran noticia que ha convulsionado este deporte, hace peligrar la honestidad de muchos luchadores y la limpieza del sumo. La presunta trama de corrupción, de amaños de combates ya comienza a apuntar a luchadores que están muy arriba en el ranking, y por el momento la policía y la fiscalía niponas ya están manos a la obra; están accediendo a mensajes de móviles de los luchadores que podrían destapar mucha basura.

Por el momento la suspensión del próximo torneo provocará otros efectos perniciosos para esta disciplina deportiva, el más importante, la espalda que le va a dar el público japonés a su deporte (a mí me pasó hace años con el ciclismo), por otro lado, la pérdida de confianza de las empresas que financian el sumo y que pagan a los ganadores de los combates más destacados del día; igualmente la televisión pública japonesa NHK se va a plantear dejar de retransmitir en directo los torneos, con lo que su más que probable contribución económica desaparecerá y, por último, posiblemente la lectura de todo esto es que el sumo, este deporte de dioses, lleno de tradiciones, de protocolo, de ritos y solemnidades..., se ha puesto definitivamente en entredicho.

La Nihon Sumo Kyokai, es el organismo gestor del sumo en Japón y está intentando tomar cartas en el asunto, pero la opinión pública ya lleva tiempo poniendo en tela de juicio a esta asociación, por ser demasiado laxa, permisiva con las formas de proceder de luchadores, las escuelas de lucha (heyas) y los directores de las mismas. En estos últimos años se le han acumulado los incidentes y a día de hoy peligra su estatus especial como entidad afiliada al gobierno, por la que recibe beneficios fiscales y otras exenciones.

Este organismo ha tenido mucho trabajito últimamente, no sólo ha ocurrido este problema con el yaocho (combates amañados); en verano tuvo que expulsar a algún luchador del sumo y a otros suspenderlos de participar durante un torneo y degradarlos por su demostrada implicación en apuestas ilegales en el béisbol. Tuvo que expulsar hace algo más de un año a tres luchadores de nacionalidad rusa por consumo y tenencia de estupefacientes. También tuvo que enfrentarse a la muerte violenta de un joven practicante de sumo por los severos modos de entrenamiento en una escuela de sumo. Y, en general, ha debido lidiar con la indisciplina de muchos luchadores que no quieren o no pueden asumir la estricta regulación y el sacrificio que conlleva ser sumotori en Japón.

En definitiva, que hay que estar a la expectativa porque ahora mismo hay una profunda brecha abierta en este deporte, y sobre todo hay que estar atento a las consecuencias de las investigaciones que se están llevando a cabo, que podría derivar en la expulsión de algunos luchadores que, tal vez, son actualmente ídolos de los seguidores de este ancestral deporte japonés.

martes, 8 de febrero de 2011

TU PROPIO SELLO, ENTRE LO SENTIMENTAL Y LO CAPRICHOSO

Como siempre digo, más o menos todo el mundo colecciona algo, y las colecciones de sellos, por más que sean el tipo de coleccionismo más popular y con más adeptos, no deja de ser una pasión para minorías, propia de bichos raros, de ratones de biblioteca decimonónicos...

Dicho esto, en este país donde la cultura no es moneda de cambio y avanzamos hacia una sociedad de lo chabacano, de lo zafio, de lo inmundo; el sello, la filatelia, no podrían estar al margen y no pasan por su mejor momento. No contribuye, en este sentido, el ente público encargado del servicio postal universal en España, a que haya una mínima divulgación y atracción hacia este bella forma de coleccionar, pues sus acciones son muy limitadas y de poco calado.

En nuestro país, hace ya años que Correos pasó a ser la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos, S.A. para desvincularla directamente del Estado. Es y sigue siendo (hasta que las privatizaciones de los servicios postales marcadas desde la Unión Europea, obren un laberinto de dimensiones inimaginables), el órgano encargado de proponer a dicho Estado la emisión de sellos y otros signos de franqueo.

Por abreviar, todo el mundo identifica perfectamente a Correos con independencia del organismo gestor que haya detrás; y es una Comisión encargada de programar las emisiones de sellos la que se dedica a estudiar propuestas, acontecimientos futuros, reconocimientos... No pocas veces sus decisiones generan polémica, por acción (conmemoran un hecho muy puntual o poco conocido) o por omisión (no se acuerdan de efemérides de gran seguimiento por la opinión pública).

Con la planificación anual de esos sellos, esta se manda a los diseñadores de la Fábrica Nacional de la Moneda y Timbre, esa simpática empresa en la que trabajan los que hacen los billetes y las monedas que usamos a diario. Estos diseñadores van dando bandazos entre la cal y la arena. Realizan bellos diseños y otras veces, permítaseme la licencia, “la cagan” acuden a Internet para valerse de algún diseño existente en la Red, y plasmarlo en un sello. El caso más sonado ocurrió el pasado año cuando tuvieron la caradura de “tomar prestada” la foto de una mariposa del blog de un fotógrafo aficionado, en concreto de la web www.eldruida.net.

Pero por si fuera poco la falta de esmero de unos y otros, de la FNMT y de Correos, bajo el prisma de la aparente dirección con criterios de calidad de Correos, fluye el subyacente interés empresarial, lógico por otra parte, o sea, el del dinero, el del vil metal, el de recaudar más y mejor. Así, Correos siguió la moda de otros servicios postales extranjeros y hace unos pocos años vio la luz el novedoso producto del “sello personalizado”.

Con el nombre comercial de “Tu Sello”, Correos le ofrece a cualquier ciudadano diseñar su propio sello en un formato predeterminado, pero con cualquier imagen, dibujo o fotografía, y mandarlo a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, que se encargará de imprimirlo en un pliego de veinticinco unidades (es el pedido mínimo), y mandárselo a su casita. Se trata de sellos de curso legal, perfectamente válidos para cartearse en el territorio español, pues son marcados con la tarifa A.

La gran diferencia estriba en el precio de este sello originalísimo, y es que si vamos a un estanco por un sello de tarifa A pagas 0'35 €, por este pagas un euro por cada unidad (veinticinco euros el pliego).

El trasfondo de este producto postal era en su raíz un instrumento quizá de poco peso, para sanear la cuenta de resultados de Correos, especialmente porque se vende como una forma de que las empresas contribuyan a fortalecer su imagen comercial, por ejemplo, mandando todas sus cartas con sellos personalizados en las que aparezca el logotipo de las mismas.

En la realidad, la escasa publicidad del producto, ha hecho que este sea un recurso para los filatélicos, que ven colmada su necesidad de rememorar algún acontecimiento local, alguna efeméride...

Sinceramente a mí no me termina de convencer esto de los sellos personalizados, en principio, porque creo que no contribuye a enriquecer ninguna colección, y ello porque terminan siendo sellos privados, de uso público eso sí, pero de los que no existe ni puede existir, ningún catálogo. Y, en segundo lugar, porque considerando la amplia libertad que existe para hacer tu propio diseño, casi se pervierte el concepto tradicional de sello, porque uno podría tener el poco gusto de fotografiar, por ejemplo, el váter de su casa, hacerlo sello y mandárselo a los amigos para felicitarle la Navidad.

Existen algunos condicionantes en los diseños, como que la imagen no sea ofensiva (¿el váter lo sería?), que no sean de personas vivas, aunque se permite a la Familia Real y a personajes de relevancia notoria en nuestro país y, por supuesto, respetando siempre los derechos fundamentales de las personas.

En la práctica, la circulación de estos sellos es ínfima, yo nunca he recibido ninguno, esencialmente porque los que piden este producto a Correos, no lo hacen circular, se lo quedan sin sellar, o a lo sumo con el matasellos conmemorativo correspondiente en un sobre especial, todo ello para dejarlo en sus colecciones para uso y disfrute propio, y de los pocos que alguna vez vean alguna muestra filatélica. Sólo he visto por ahí algún sello, seguro que algún amante de la filatelia, acompañando el sobre de invitación de boda de sus hijos Mariano y Leovigilda.

Le he estado dando vueltas en estos días a ver con qué ficción de “Tu Sello” ilustraba este articulillo, pensé fotografiar el váter de mi casa, pero me pareció de mal gusto; después valoré ponerme a mí mismo haciendo el ganso, pero no quería estropear el blog; y, por último, he optado por recuperar una foto de la primavera pasada en la que floreció este bello tulipán en el jardín de mi casa. Bueno, es una muestra de lo que se puede hacer, pero que cada cual podría proponer su diseño original, el de la boda de su hija, el escudo de su club de balonmano, un atardecer romántico en la playa o a su mascota durmiendo en su regazo, tan simpática ella…