sábado, 25 de mayo de 2013

EL HOCKEY SOBRE HIELO EN ESPAÑA CRECE (IV)

En mi particular idilio con el hockey sobre hielo en nuestro país, al que llevo siguiendo desde hace unos años, y trato de realizar mi particular reseña al final de cada temporada oficial, tanto de clubes como de selecciones; en esta ocasión empezaré hablando de hielo pero no de hockey exactamente, porque este año el titular de esta entrada podría haber sido “El deporte de hielo en España crece y el hockey retrocede un poco”. Sí porque este año ha sonado un nombre con letras mayúsculas en las disciplinas deportivas del hielo, concretamente el patinaje artístico individual a través del grandísimo Javier Fernández, que ha sido medalla de oro en el Campeonato de Europa y a las pocas semanas bronce en el Mundial, marcando un hito histórico en el deporte patrio, y yo me atrevería a decir sin temor a equivocarme que ha sido la mayor noticia deportiva del curso 2012/13 en nuestro país, ahí es nada.

No sólo el patinaje está creciendo exclusivamente con la aparición de Fernández, que entrena y está plenamente instalado en Canadá (en España sería imposible alcanzar el nivel), sino que también tenemos algunas parejas y competidores individuales haciendo sus pinitos con cierta calidad. Amén de esta disciplina, el curling está comenzando a tener un notable grupo de adeptos y clubes en nuestro país, y ya llevamos algún tiempo participando fuera de nuestras fronteras con selecciones españolas de varias categorías y con resultados cada vez más contrastados. En skeleton, Ander Mirambell no para de crecer, y ahora se están uniendo otros competidores nacionales, incluso una pareja asturiana que está centrándose en el bobsleigh. Del mismo modo, también tenemos deportistas en la especialidad de patinaje de velocidad en pista corta (short track) que comienzan a hacerse ver en el panorama internacional.

Y ahora vamos con la actualidad de lo que ha deparado el hockey sobre hielo en nuestro país esta temporada. El sabor que nos ha dejado esta campaña ha sido agridulce, y realmente más agrio que dulce. La Superliga española trajo la mejor noticia del año, a mi entender, con el triunfo por primera vez en su historia del conjunto vitoriano del Escor BAKH (Club Hielo Bipolo), en lo que es un proyecto renovado y un nuevo club en la capital alavesa, que ha traído este entorchado a su ciudad y que ha atraído a un selecto grupo de jugadores que este año ficharon por este club. Ha sido un refuerzo de plantilla notable, y a buen seguro que ha habido un proyecto económico fiable y un grupo de directivos con entusiasmo, en estos momentos de crisis ha sido suficiente para desbancar a las vacas sagradas de este deporte en nuestro país, que en los últimos años han sido CH Jaca y CH Puigcerdá, con el permiso del FC Barcelona. Por poner un claro ejemplo del compromiso y alcance de este club vasco hay que destacar el fichaje del portero de la selección Ander Alcaine que en la temporada precedente estuvo en la Liga Francesa y fue nombrado jugador revelación.

Y pensaba que esta noticia agradable de ruptura de un ciclo o de cambio de roles en el hockey hielo de nuestro país, podría haber tenido su impacto en nuestras selecciones pero me equivoqué. Efectivamente pensaba que la explosión de un nuevo proyecto propugnaría la elevación del nivel competitivo en una liga con sólo seis equipos de un cierto nivel desde hace ya varios años, pero está claro que los jugadores prácticamente son los mismos y el refuerzo del Escor BAKH ha sido en detrimento de sus otros competidores, porque sus fichajes han sido nacionales.

Por debajo, es decir, en la 2ª División española en la que se fomenta el desarrollo de clubes pujantes, ojalá fuera así, donde compiten fundamentalmente jugadores sub 20, el triunfo se lo ha llevado el CH Boadilla, de Madrid. A día de hoy, la Superliga está cerrada a equipos con un cierto nivel y presupuesto económico, pero entiendo que la Federación Española de Deportes de Hielo habrá valorado la posibilidad de incrementar ese cupo de acuerdo con los criterios económicos y deportivos antes citados. Desde luego el incremento de la Superliga implicaría más competición y, en buena lógica, elevación del nivel competitivo.

El CH Jaca, por cierto, le devolvió la moneda a los alaveses y se proclamaría campeón de la Copa del Rey, y es que parece que el cansancio pudo con el conjunto vitoriano después de una campaña más que brillante.

Lo que es verdad, es que no deja de ser una buena noticia, pero ya digo que no ha habido correlación, al menos no a corto plazo en los resultados de nuestras selecciones. Tres selecciones masculinas (la absoluta, una sub 20, otra sub 18), de las cuales dos han descendido de división; y una femenina (la absoluta), que en el Mundial celebrado en nuestro propio país no pudo conseguir el ansiado oro (se quedó a las puertas), es el resumen breve de lo acaecido en este curso.

Vayamos por partes, la peor noticia fue sin duda la pérdida de la categoría de la selección absoluta. Yo considero que estaba en una división adecuada a su nivel (la II A), e incluso un escalón más no sería descabellado; hay que considerar que hace tres campañas competimos en la División I contra selecciones que estaban y están en la antesala de la Top Division, lo que viene siendo el Campeonato del Mundo absoluto. A tenor de los resultados del pasado año (plata) y evidenciando que prácticamente se iba a luchar contra a las mismas selecciones, existían fundadas esperanzas de estar arriba. Pero todo resultó al revés, en el Campeonato celebrado en Croacia, se fue de más a menos, y se perdieron los cinco partidos, consecuencia: descenso de categoría.

Indagando un poco en la realidad de nuestra selección, parece ser que este año se quiso llevar un equipo muy remozado, con chavales jóvenes (23 años de media del equipo) que habían cuajado grandes actuaciones en Mundiales de categorías inferiores, pero faltó la debida experiencia. A esto hubo que unir varios jugadores lesionados que no fueron de la partida, y entre ellos el que es, sin duda, el estandarte y estrella de nuestro combinado nacional, el portero jacetano Ander Alcaine que se lesionó antes de concluir la temporada y eso lo notó nuestra zaga.

En definitiva, en tres años hemos bajado dos categorías, nos han superado de un tirón una decena de países. Por suerte tenemos Mundial cada año y el de 2014 ante rivales teóricamente inferiores a nosotros, se celebra en España, en Puigcerdá, por lo que estamos obligados al oro, cualquier resultado que no fuera ese sería sinceramente un fracaso.

Por cierto que a principios de temporada también tuvimos preolímpicos y España participó en un grupo claramente desigual y sin ninguna posibilidad de acceder a unos Juegos Olímpicos hoy por hoy con el nivel que tenemos. En este deporte no pasa como en el resto, aquí van los mejores sean del continente que sea, no hay repartos geográficos y, por tanto, no hay cupos para equipos inferiores. En el preolímpico que tuvimos que disputar en Kiev (Ucrania), caímos ante Ucrania y Polonia, y hubo victoria contra Estonia, selección que está una división por encima de la nuestra, con lo que sorprende aún más el fiasco de Croacia unos meses después; aunque los problemas de lesiones e imagino que trabajo y estudios (recordamos que estamos en un deporte en España completamente amateur), impidieron llevar al Mundial a una selección parecida a la del preolímpico.

En cuanto a las selecciones inferiores, empezaré por la sub 20, era la que mejor ranking tenía esta temporada, estaba en la División II A, como la absoluta, pero con la diferencia de que en la Top División de esta categoría hay seis equipos menos, por lo que en puridad, estaba un escalón por encima. Es fundamental para nuestro deporte que las selecciones inferiores puedan competir durante el máximo número de temporadas contra rivales superiores y de mayor tradición en el hockey. A propósito, la media de edad de nuestros seleccionados era de 18 años, interesante. Con esta selección hemos tenido generaciones muy buenas que han podido mantener la categoría, pero esta temporada en Rumanía no pudieron contra la propia selección rumana, Japón, Hungría, Lituania y Holanda, casi nada al aparato. Lo bueno es que, en ningún caso, se recibieron sonoras derrotas. También hay que destacar que para la próxima campaña también nos hemos traído, al igual que ha ocurrido con la absoluta, el Mundial de la categoría para nuestro país; imagino que la Federación Española se habrá dado cuenta de que resulta más barato y rentable organizar en casa antes que desplazar a un siempre numeroso equipo de hockey a otras latitudes. Pues eso, que en enero de 2014 podremos resarcirnos y tratar de volver a esta categoría superior que tan buena formación podrá ofrecer a nuestros jugadores, y recibiremos a las selecciones de Corea del Sur, Serbia, Islandia, Australia y China, en una de las catedrales del hockey sobre hielo de nuestro país, en el Palacio de Hielo de Jaca. A priori la selección surcoreana será el rival a batir.

Por lo que respecta a la selección sub 18, en la División II B, tuvo una magnífica actuación en Serbia, mantuvo la categoría con una brillante medalla de plata, siendo sólo superada por Holanda, pero batiendo a su vez a los anfitriones, Serbia, y también a Australia, Bélgica e Islandia. La media de edad de este combinado fue de 16 años, y eso hace presagiar que en los próximos años el relevo generacional está asegurado y el mantenimiento de la categoría o incluso el ascenso tanto en sub 18 como en sub 20 está garantizado.

Para concluir el repaso a nuestras selecciones, hay que hacerlo con la femenina absoluta, la más bisoña en escenarios internacionales, pues esta temporada era su tercer año de participación en competiciones oficiales. Comencemos por el preolímpico en el que participó por primera vez en su historia, tuvo lugar en Barcelona y, como era de esperar al igual que los hombres, era un trámite para adquirir experiencia, perdiendo ante Hungría y Dinamarca, pero consiguiendo un fabuloso éxito ante Croacia, con más historia que España en este deporte y que en la temporada anterior había estado un rango por encima del nuestro. Posteriormente vino el Mundial, también organizado en nuestro país, concretamente en Puigcerdá, y después de sendas medallas de plata en sucesivos mundiales, el objetivo era el oro y el ascenso de categoría. Se superó a la propia Croacia, Bélgica, Islandia y Sudáfrica, pero se perdió por 3-0 ante Corea del Sur, curiosamente una selección a la que en el Mundial de 2012 se había superado en su propia cancha por un inapelable 3-1, así que nos la devolvieron.

Precisamente escuché unas declaraciones de la líder del equipo español, la castellonense afincada en Madrid y que proviene como muchas jugadoras del hockey en línea, Ana Ucedo (nombrada mejor atacante del Mundial), que la clave estaba en la preparación conjunta; el equipo español sólo se había concentrado en los tres días previos a la cita mundialista, mientras que las surcoreanas venían de estar varias semanas juntas. Como siempre el vil dinero. A propósito que selección femenina tenemos para rato, con una media de edad en el combinado que se presentó a este último torneo de 21 años; con lo que tarde o temprano se consumará el ascenso de categoría después de tres subcampeonatos consecutivos.

Y como cada año, y hablando al hilo del dinero, siempre hago mención al proyecto de la Universiada de Granada 2015. Ha desaparecido por el momento el club de hockey de Granada, que ha estado alguna que otra temporada participando en la 2ª División, y la página web no señala las causas, pero me las imagino. Lo peor es que el soporte que pudiera tener este club con las futuras instalaciones en la capital de la Alhambra no va por buen camino. Desde luego, si la página web del club de hielo de Granada dice poco, la oficial de la Universiada dice menos, es plana, parece como si la estuviera haciendo algún estudiante y con desgana; se limita a poner noticias escasamente relevantes, y no se moja en lo sustancial, como por ejemplo qué obras se están haciendo. A decir verdad, el personal que se encargue de la web ninguna culpa tiene, porque los derroteros, como apuntaba, no van por buena senda.

Algunos meses atrás ya leí una noticia relacionada con la Universiada en la que se estaba planteando renunciar a este evento. Se tuvo la mala idea, tal vez, de optar por su organización en 2009, cuando todavía no se percibían los efectos terribles que iba a tener esta crisis económica y se concedió (no hubo otra candidatura, qué listos que somos). Yo soy defensor del deporte y me gustaría ver un palacio de hielo en Granada, pero el dinero no llega y esa renuncia podría costar una multa ante la Federación Internacional de Deporte Universitario de 4’5 millones de euros. Las últimas noticias que tengo, vía Alcalde de Granada, es que sí se va a hacer la Universiada, aunque se está intentando que algunas competiciones no se celebren o se celebren en otros puntos de España, me temo que el hockey sobre hielo y este teórico palacio o pabellón que sería una de las inversiones más costosas, será uno de los damnificados y se esfumará la posibilidad de que se instalara en Andalucía el germen de este deporte que tanto sigo y persigo.

Al final, es lo de siempre, diferencia de siglas políticas entre Granada y Andalucía, y a su vez España, todos hacen lo que suelen hacer los políticos de este país, primero sus intereses políticos y después las necesidades de los pueblos y sus gentes; que si te doy dinero, que si te lo quito, que si me das mucho para lo que no necesito y poco para lo que me hace falta. ¡Que se hubieran pensado antes lo de la Universiada! Ahora vamos a quedar como pardillos.

Y, bueno, esto es todo lo que tengo que decir en una de mis entradas más frikis de cada año, pues ya está bien que yo hablé cada año de hockey sobre hielo desde un pueblito de la provincia de Jaén, y esta sí que es provincia olvidada de las olvidadas, esta sí que es de las paupérrimas de nuestro país, que era para que nuestros políticos provinciales, autonómicos o nacionales que en teoría representan a esta provincia, se pusieran de acuerdo, fueran del signo que fueran para anteponer sus intereses partidistas y luchar por su tierra, que se nos hunde el barco, y lo único que hacen es enarbolar la bandera de su partido. En fin, no sé para qué me meto yo en estos berenjenales.

sábado, 18 de mayo de 2013

CARPANTA, UN PROFESIONAL DEL HAMBRE

Carpanta uno de los personajes de cómic más famosos de la posguerra españolaEn estos tiempos de crisis se me ha ocurrido ofrecerle mi humilde homenaje a un personaje de cómic que, con las lógicas diferencias de época y visto con una cierta delicadeza, encarna a ese importante grupo de familias españolas que en la actualidad pasan estrecheces y no pocas penurias, se trata de Carpanta.

Desde luego, yo soy de los que está convencido de que en España no se pasa hambre porque tenemos instrumentos públicos y privados para garantizar que cualquier persona en nuestro país pueda comer tres veces al día, creo que esto es así. Aparte en esta época depresiva, en lo económico y lo moral, se ha generado una “cadena de solidaridad” que ha permitido que los abuelos con pensión fija aunque corta, puedan rescatar a muchos hijos y nietos para que tengan plato de comida y cobijo, si el monstruo de los desahucios se ha personado previamente en sus domicilios.

Pues eso, Carpanta representa a ese español de posguerra que vivió lo que mis padres siguen recordando como “los años de las hambres”, aquellos que se instalaron en nuestro país en la década de los 40 del siglo pasado y, especialmente, en la segunda mitad de dicha década, y donde la miseria y la escasez eran moneda de cambio en un país que había salido de una guerra atroz y que vivía sus consecuencias devastadoras con absoluta fiereza.

Este personaje viene de la mano del genial historietista barcelonés Josep Escobar, más conocido indudablemente por esa pareja de hermanos terribles llamados Zipi y Zape que fueron los que le dieron más éxito y popularidad. No obstante, ocurre que no siempre los personajes más populares son los que generan mayor cariño en sus padres artísticos. Queda constancia de que Carpanta era una de las creaciones con las que su autor sentía mayor afección.

Carpanta no es ni más ni menos que un pobre de profesión, pero no pide, no tiene trabajo conocido, y aunque le surge la oportunidad de hincar el hombro en muchas historias, su mala fortuna o su pillería le impedirán obtener el fruto deseado: comer.

Nuestro personaje vive debajo de un puente y en su despensa apenas hay una avellana, su dieta básica, pero eso no le amilana para que sueñe con insistencia en comerse su manjar preferido, el pollo; suele tener mínimo dinero que no le llega ni para costearse un menú en un restaurante barato, pero eso no le disuadirá con su perspicacia e ingenio de intentar cada día cómo solucionar su problema, en la mayoría de las ocasiones sin éxito.

Resulta que su antagonista es su mejor amigo, Protasio, este tampoco vive en la opulencia, pero al igual que Carpanta se busca la vida con ingenio y rapacería, a este le salen bien los negocios y consigue comer siempre, de hecho, luce una esplendorosa barriga. Además resulta chocante que siendo amigos ambos, en no pocas ocasiones suelen ponerse la zancadilla mutuamente para que la estratagema le salga bien a uno en detrimento del otro.

En algunas historietas, no muchas ciertamente, aparece el personaje de Valeria, la pretendiente de Carpanta, que en absoluto es correspondida, porque nuestro personaje tiene tareas más importantes que hacer, como por ejemplo, procurarse el condumio. Además, Valeria es demasiado mística para un Carpanta materialista que busca con ansia su sustento alimenticio y la relación termina por no cuajar, porque ella no le da lo que él necesita.

El padre de la criatura, Escobar, aparecerá en algunas ocasiones, recurso a veces utilizado por los clásicos de la historieta española, representado con su propia caricatura (en la que el dibujante se muestra con una napia puntiaguda y considerable), y en sus intervenciones se muestra “despiadado” con el pobre Carpanta, incluso acusado por otros intervenientes de las historietas de ser el evidente origen de su mal endémico. Naturalmente el padre intentará escabullirse de toda polémica, en un simpático giro discursivo, alegando las malas artes de Carpanta para obtener comida.

Al parecer fue tal el impacto social de Carpanta en sus inicios (década de los 40 del pasado siglo) que muchos españoles se solidarizaron con este pobre gañán y mandaban a la mítica Editorial Bruguera, cheques con dinero y hasta comida. Y es que España es así.

En fin, un personaje que con la inocencia con la que nació (“carpanta” significa en el diccionario ni más ni menos que hambre violenta, ¡qué drama!), pero que como hacían algunos dibujantes y artistas en el régimen franquista, aprovechaban ese velo para mostrar y criticar la cruda realidad de una España que verdaderamente pasaba hambre y dificultades; estuvieron a punto las autoridades de prohibir su edición porque “en la España de Franco nadie pasaba hambre”. Un guiño, sin duda, a la época actual de recortes y dificultades, aunque no desearía que ni por lo más mínimo tuviéramos que llegar en nuestro país a remontarnos a aquella economía de posguerra que nuestros padres aún recuerdan.

sábado, 11 de mayo de 2013

EL CIRCUITO DE MONTECARLO, BIENVENIDOS AL GLAMOUR, LA EMOCIÓN Y LA HISTORIA

No puedo decir que sea un gran aficionado a la Fórmula 1, creo que estoy en la media de los españoles, es decir, vemos las carreras porque está Fernando Alonso, y el día que no esté, si no hay otro español pues probablemente nos borremos.

A estas alturas de la película, no se puede decir que la Fórmula 1 sea especialmente emocionante, es más, la mayor parte de las veces es sinceramente un aburrimiento; aunque en este sentido, tenga un gran mérito en lo que comunica el prohombre de la difusión de este deporte en nuestro país, Antonio Lobato, que a falta de espectáculo, él lo pone con su micrófono, de tal forma que junto con su equipo, saca petróleo de donde no hay nada, y adereza carreras monótonas de tal modo que te termina por hacer creer que son divertidas.

De pequeño me consta que las veía, sobre todo en la época de Emilio de Villota y un poquito después con Adrián Campos, ambos siempre muy atrás porque no estaban en equipos poderosos. Las retransmisiones eran propiciadas por Televisión Española y las veía porque ya se sabía que hasta hace poco menos de tres décadas no existían las televisiones privadas.

Después de esos dos pilotos, nos tiramos años y años en los que había emoción y grandísimos iconos de este deporte-espectáculo (Senna, Prost, Villeneuve…), que fueron prácticamente inéditos para el conjunto de la parroquia española. Pero llegó Fernando Alonso e imagino que costó localizar a esos periodistas que supieran de motor y de Fórmula 1, así surgiría Lobato y otros, y a partir de ahí, por concepto, los aficionados al deporte en este país lo son también a la Fórmula 1 y ya nos hemos hecho expertos en estrategias, motores, grip. DRS, KERS, coche de seguridad, puzolanas, chicanes…

De aquella época primitiva en la que seguía con cierta desidia las carreras de F1, siempre recordaba sobremanera el singular trazado del circuito de Montecarlo y lo diferentes que eran las carreras que allí se sucedían, siempre pasaba algo y la monotonía del Campeonato se tornaba en emoción en el asfalto monegasco.

A la vista de un aficionado televisivo como yo de la F1, la mayoría de los circuitos son prácticamente iguales, pero este es cortito y huelga decir que es urbano. Si en otros circuitos las curvas están dedicadas a algún piloto antiguo o a alguna figura de este deporte, bien es cierto que de Gran Premio a Gran Premio a mí se me olvidan, pero el circuito de Montecarlo es recordado por todos porque genera fotografías únicas que jamás se repiten en el resto del Campeonato y lugares que seguro que nos suenan: la curva de Loews (la más lenta del Mundial), el túnel, la piscina, la Rascasse, el Casino, Santa Devota, Mirabeau…

Es, de largo, el circuito que más anécdotas y vicisitudes provoca en cada carrera. Existen circuitos urbanos o semiurbanos en el automovilismo, pero este se caracteriza por ser lento y revirado, amén de situarse en una ciudad con tanto glamour como Montecarlo, lo que convierten a esta cita del Campeonato de F1, en la más señalada del año.

Ese barniz dorado que rodea Montecarlo implica que no hay piloto de F1 que se precie que no desee especialmente ganar esta carrera; y eso que es una más y que otorga los mismos puntos que en el resto de carreras; pero es que Montecarlo ofrece un halo especial al que se corona como campeón de ese Gran Premio.

Lo curioso es que el circuito de Montecarlo va en contra de la propia realidad de los vehículos de F1. Estos artefactos están preparados para alcanzar velocidades de vértigo, tomar las curvas con la máxima premura para ejercer tracción a continuación y acelerarse sin dilación. En este particular trazado hay rectas pero son de corto recorrido, las curvas son las más lentas del Mundial, las frenadas son muy bruscas, el cambio de marchas no para de trabajar y las ruedas sufren un deterioro muy rápido. Para colmo, si en otro circuito tienes un mínimo despiste tienes grandes escapatorias, aquí cada error se paga con el abandono, porque estamos en una ciudad con sus muros, sus edificios, sus bordillos y a veces se pasa a centímetros de guardarraíles y vallas. Todo este conjunto de elementos hace que los ingenieros de los equipos hayan de modificar drásticamente los monoplazas para que lo que favorece al vehículo en unos circuitos en este perjudique lo menos posible: carga aerodinámica, chasis, dirección, suspensión…

Si hay alguna carrera en el Campeonato de F1 donde puede haber más sorpresas esta es el emblema. De hecho, los pilotos de las escuderías más modestas sueñan con que se den todas las circunstancias adversas posibles para pescar en río revuelto: accidentes de los pilotos punteros, salida del coche de seguridad, que se produzcan montoneras, que llueva, piques entre pilotos que provocan sanciones en carrera… Efectivamente, la historia nos habla de carreras donde pueden suceder tantas eventualidades que tenemos un antecedente relativamente cercano, y es que en 1996 sólo acabaron cuatro coches la carrera, es decir, que si yo hubiera pilotado un monoplaza y lo hubiera sabido conducir, algo improbable, con sólo dar vueltas de paseo podría haber ganado puntos en el Mundial, salvo que algún coche muy veloz se hubiera estrellado contra mi bólido - tortuga.

Pues eso, que el circuito de Montecarlo a lo largo de su historia ha tenido de todo, el trazado prácticamente no ha variado, quitando algunos puntos en los que se han modificado mínimamente curvas, rectas y chicanes, es obvio, la ciudad es la ciudad y no vas a tirar un manzana entera para construir una larga recta. Para que nos hagamos una idea de los sistemas de seguridad en los inicios del automovilismo moderno, en 1955 el piloto italiano Alberto Ascari cayó al mar en una de las curvas que da al puerto, afortunadamente sin consecuencias para el piloto.

Y precisamente en el primer Campeonato del Mundo oficial, en 1950, Fangio ganó ampliamente con una vuelta de ventaja sobre el segundo porque una fuerte ola hizo aparición en la recta del puerto, inundó la pista e inutilizó a casi una decena de vehículos.

Con el famoso túnel también ha habido su intrahistoria, pues no hay otro en el Mundial y en sus inicios provocaba no pocos despistes y accidentes en los pilotos, ya que se pasaba con brusquedad de una zona oscura a pleno día, y eso hizo que hace ya bastantes años se colocara esa potente iluminación que permite a los pilotos no tener que sufrir una adaptación radical de los ojos a la oscuridad y a la luz.

Por cierto que históricamente se celebraba el Gran Premio de Mónaco el domingo siguiente al Día de la Ascensión, fiesta católica que se celebraba y se celebra en ese Principado y que obviamente es de mayoría católica. Ahora ya no coincide en esas fechas aunque la tradición ha querido que los entrenamientos oficiales se celebren en ese lugar y sólo en ese, en jueves, en contra de la norma habitual de los viernes.

En fin, historias y más historias de un circuito peculiar y bello, al que creo que jamás iré, porque soy de esa gente normal, de esa mayoría de gente de este mundo que sólo espera acudir a un evento de estos si le toca la lotería, algo muy improbable. Ah, y por supuesto, que gane este año Fernando Alonso.

sábado, 4 de mayo de 2013

Y ESPAÑA JAMÁS GANARÁ EUROVISIÓN

Chikilicuatre es encarnado por el actor David Fernández, y fue producto del programa de BuenafuenteEs más el ruido que las nueces y a veces ni eso; tanto bombo y platillo para el Festival de Eurovisión y al final de todo este montaje, resulta que la gran mayoría de las canciones ganadoras no han pasado a la historia y ni muchos menos el resto.

Este Festival, no nos engañemos, se ha convertido en el gran acontecimiento friki del año en Europa, donde se pasean por el escenario que toque todo tipo de propuestas musicales extravagantes que se nos puedan ocurrir: un tipo lanzando alaridos al micrófono, un grupo de ancianas rusas cantando una canción popular tras haberse pimplado varias botellas de vodka, un cuarteto de griegos vestidos de astronautas y hasta un actor español reconvertido en Rodolfo Chikilicuatre al son del “perrea perrea”.

He pasado de seguir con cierta devoción este concurso, especialmente cuando era niño, a una notable indiferencia. No veo el Festival salvo que me pille en casa y no tenga otra cosa mejor que hacer, y si lo hago es porque me río bastante y porque estoy con la familia, con lo que puedes sacarle más jugo a las frikadas de los participantes, del montaje en general, pero sobre todo de lo fácil que es acertar el voto de los países en función de sus lazos vecinales.

Pues sí, de niño tenía marcada la fecha del Festival como oro en paño, no te lo podías perder, aparte de que durante muchos años no había otra cosa, TVE era la única televisión. El sistema era atractivo, una canción por país y luego los siempre apasionantes televotos, pero año tras año ocurría igual: España fracasaba.

Es más, siempre estábamos convencidos de que la canción española era buena, muy buena o, sin duda, la mejor, y luego venía la cruda realidad. Y lo intentábamos de todas las maneras: lento, rock, un poco flamenco…, pero a Europa no le gustaban nuestras canciones.

Y así, con esa decepción continuada y que uno se fue haciendo mayor y entendió los tejemanejes de los votos, pues al final terminé por desintoxicarme aunque me fumo un pitillo de vez en cuando, o sea que lo veo si como he dicho, ese día da la casualidad de que estoy en casa a esa hora.

Por eso me acuerdo más de los participantes españoles de hace veinte años y muy poco o casi nada de los de las últimas diez ediciones. Por supuesto, hay que recordar aquella ocasión en la que Betty Missiego estuvo a punto de darle a España el triunfo, pero nuestro jurado fue demasiado legalista, pues íbamos en cabeza a falta de la última votación y sólo quedaba el voto español, le otorgamos los puntos suficientes a Israel si no recuerdo mal y nos quedamos segundos, esto no pasa nada más que en nuestro país; sí, porque no me imagino a los jurados de otros países teniendo esta oportunidad de ganar y mostrándose tan honrados.

La gitana sevillana quedó última y no obtuvo ni un mísero votoLos ritmos flamencos y rumberos han sido también un recurso habitual para nuestro país, hemos apostado cada cierto tiempo por la música de nuestra tierra aunque no pueda ser muy entendida por ahí fuera, así Peret, Azúcar Moreno o Remedios Amaya, la cual tiene el dudoso honor de ser recordada por su último puesto con aquel “¿Quién maneja mi barca?”, que yo creo que no le trajo demasiados beneficios a la gitana sevillana.

Esa obsesión por las músicas autóctonas no es, desde luego, sinónimo de éxito en Eurovisión, hay muchos factores, pero sin duda, uno de los elementos que puede contribuir a que una canción sea votada por más países es que su melodía sea suficientemente pegadiza y popular. En España hemos hecho de nuestra capa un sayo en muchas ocasiones, y un poco al grito de “que inventen ellos”, hemos llevado lo nuestro, nuestras señas de identidad y nos ha importado poco el resultado final, ¿es esto criticable?, pues no sé, ahora después daré mi opinión.

Lo que sí parece cierto es que Eurovisión no es sinónimo de garantía de éxito futuro, y a la vista está que a ningún gran grupo o cantante se le ocurre acudir a este Festival, digamos que, o acuden artistas noveles, o cantantes en su declive, o como ocurre últimamente en nuestro país, se apuesta por productos que se sitúan en el pelotón de la fama, o sea, conocidos en nuestra tierra, pero en el resto de Europa prácticamente inéditos. Este año con “El sueño de Morfeo” es un claro ejemplo.

En todo caso, lo que más joroba de este concursito es que antes con jurado profesional, después con el televoto democrático y ahora, al parecer, con un tipo de votación mixta (50% de voto telefónico y 50% del jurado profesional); la historia nos dice que este es el pasteleo mayúsculo de la primavera europea. Las relaciones de vecindad cubren de estiércol el conjunto de las votaciones, baste con saber un poco de geografía física, social y económica para saber a quién van a darle una de las máximas puntuaciones Letonia, Suecia, Chipre o Bosnia-Herzegovina.

La desmembración de la antigua Unión Soviética proporcionó nuevos estados, pero donde hubo fuego aún quedan rescoldos, y Ucrania le dará muchos puntos a Rusia y viceversa. Por supuesto, Chequia apoyará a Eslovaquia, y estos no le van a hacer un feo a sus hermanos y antiguos compatriotas. Esto evidentemente es extensivo a la antigua Yugoslavia. Igualmente de todos es sabido que en Alemania vive una nutrida colonia de turcos (más de dos millones y medio de ciudadanos) que no se cortan ni un pelo en reivindicar sus raíces. En fin, estos son algunos ejemplos, hay muchos más; de hecho, el que fuera el comentarista eterno de este concurso para nuestro país, el malogrado José Luis Uribarri, se había aprendido de memoria todas estas “relaciones de influencia” y se adelantaba a las votaciones de los jurados, acertando en la mayoría de las ocasiones.

En definitiva, esto es un cachondeo de tomo y lomo, en el que yo diría que tienes las de perder cuanto más grande eres, es decir, Gran Bretaña, España, Francia, Alemania o Italia, despiertan menos vínculos afectivos que los pequeños países; al fin y al cabo tiene el mismo valor los votos que se proporcionen desde Francia que desde micropaíses como Eslovenia, aunque obviamente voten más personas en el primer país que en el segundo. Es decir, esa relación de cariño es más fuerte cuanto más pequeño es el país, ¿por qué?, pues porque Eurovisión es la bandera de los frikis del Viejo Continente (sería muy atrevido decir de los catetos). Muchos europeos y no tanto los españoles, que a base de estrellarse tantas veces con la misma piedra le hemos dado la espalda a este Festival, me consta que se lo pasan pipa ese sábado por la noche de cada año, se juntan familias enteras, pueblos enteros y, por supuesto, votan masivamente. En España hay un claro ejemplo de cómo despierta emociones el concurso entre los no nacionales: de las tres canciones más votadas invariablemente en los últimos certámenes está siempre la de Rumanía, por razones obvias, da igual quién cante y sea cual sea la canción.

Por otro lado, no debemos olvidar que la mayoría de los países se han rendido desde hace ya casi dos décadas a cantar en el idioma de los hijos de la Gran Bretaña, encima que los países son pequeños y a veces sus lenguas son habladas por un puñado de millones de habitantes, no tienen ningún problema en retractarse por tal de agradar al resto de Europa. Pues, en ese sentido, siempre estaré con mi país, salvo alguna estrofilla en inglés que yo recuerde (“Europe´s living a celebration” de la Rosa de España), en Eurovisión se canta en español, si les gusta bien, y si no también. Por eso, que no les gusta la rumba, o el gitaneo, pues que se fastidien que, de vez en cuando, llevamos sabores patrios, y eso que yo soy poco flamenco o, a decir verdad, nada, pese a que soy andaluz. Y cuando llevamos al Chikilicuatre yo voté para que fuera, porque era la respuesta de un gran país al mamoneo vecinal que presenciaremos una vez más la próxima semana. Ahí estaba el tío, con su guitarra de juguete riéndose de Europa y haciendo reír a los españoles, ese año ganamos por goleada.

Y como realmente creo que la mejor canción que hemos llevado a Eurovisión es el “Bailar pegados” de Sergio Dalma, y los votos amigos imposibilitaron nuestro triunfo, ya estoy convencido de que estamos abonados al fracaso, algunas veces injusto.

Así que no ganaremos nunca Eurovisión, ni este año ni los sucesivos, ya llevemos una melodía fantástica o un espectáculo fabuloso. Algunos países han dejado de participar por estos apaños de votos y otros aparte alegan que están en crisis. Pues, de verdad, Televisión Española se podría plantear de una buena vez dejar de asistir a este paripé, máxime cuando incluso aporta al Festival, según tengo entendido, una importante suma de dinero vía la UER (Unión Europea de Radiodifusión), superior a la que aportan naciones pequeñitas, es decir, que le pagamos el viaje y el peinado a los macedonios y luego se ríen en nuestras narices. De forma que si hay que participar, participemos, pero que a nadie se le ocurra ganar, porque luego organizar el certamen, eso sí que es un pico.

La joven es hija de bailenense y visita muy habitualmente estas tierras; hablando español-andaluz a la perfección
Adelén
Curiosamente, y para terminar, todo lo que estoy diciendo se podría haber roto en esta edición de 2013, ya que por esos azares del destino, hace unos meses estuve viendo con mi familia, nada menos que la final de candidatos a Eurovisión por Noruega a través de Internet. ¿La razón? Pues bien sencilla, en ella participaba Adelén, hija de noruego y española de Bailén, a la que conozco desde que era un bebé, porque incluso fui de vacaciones una vez con mi mujer a ese país escandinavo. La niña, que es un encanto, llevaba una canción muy pegadiza, muy eurovisiva, y se quedó a las puertas, la segunda, así que se nos esfumó el sueño de ver Eurovisión por primera vez conociendo personalmente a una de las participantes.

Bueno, en todo caso, que el que quiera ver el Festival que lo vea, porque a falta de buenas canciones y con el chapuceo de los votos, uno puede regocijar la mirada viendo a guapas mozas y que no se me tome este comentario como machista, es algo natural.